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Resentimientos, cómo sacarnos de encima una mochila pesada que no debe guiar nuestra vida

Se puede minimizar el dolor que provoca un resentimiento, aunque no se llegue a perdonar a quien nos ofendió o hirió.

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Un resentimiento puede surgir y cultivarse por muchas razones distintas. Alguien que nos hizo bullying durante la infancia; una compañera de trabajo que no para de hablar mal de uno en la oficina; un conocido que se quedó con algo que le prestamos, una pareja que nos engañó...

Y no albergar esa sensación no es únicamente perjudicial. El investigador canadiense C. Ward Struthers estudia temas como la venganza, el perdón y, claro, el resentimiento: que considera es un mecanismo de defensa. "Si me encuentro nuevamente con la persona que me causó esa sensación, o en una situación muy similar, puedo invocarl al resentimiento como herramienta de supervivencia".

El investigador señala que un resentimiento es una sensación hiriente o iracunda que se diluye con el correr del tiempo, pero que puede recuperar su intensidad cuando sea "necesario". Además, no se trata de una única, monolítica y homogénea, sensación. Hay matices, distintos tipos de resentimientos. No es lo mismo sentirnos un tanto despreciados porque un amigo se olvidó de nuestro cumpleaños (o cayó a la fiesta sin siquiera una pavadita como regalo), que la compañera de trabajo mencionada al principio, esa que no pierde oportunidad de intentar hacernos quedar mal ante cualquiera que se cruce en su camino.

Por eso, es más fácil deshacerse de algunos mientras otros dejan una huella más duradera y son difíciles de extirpar de nuestro interior. Para Struthers, una vez que un resentimiento se apodera de algunos de los recovecos más íntimos de nuestro ser, se queda ahí para siempre. Esto es una conjetura calificada del canadiense, porque no hay la suficiente cantidad de estudios que sustenten esa afirmación de manera inequívoca.

Más allá de si es posible o no desprenderse por completo de un resentimiento, psicólogos y otros expertos sostienen que comprender cómo funcionan estos sentimientos puede hacer que su impacto en nuestras vidas sea menos dañíno.

La psicóloga social Elizabeth van Monsjou, remarca que la experiencia del resentimiento no es lineal, sino cíclica. Todo comienza con una ofensa (puede ser percibida o real). La persona ofendida experimenta sensaciones de incomodidad y desconcierto: "¿Cómo pudo hacerme eso?". Luego, esa persona busca validación contándole a otros lo ocurrido, para que estos reaccionen de una manera similar. Todo podría terminar ahí, pero si la persona ofendida no puede superar ese sentimiento negativo, el resentimiento empieza a asomar y avisa que se quedará a vivir ahí durante un largo tiempo.

La intensidad inicial se diluye con el tiempo, y uno entra en la fase de aceptación del resentimiento. Este está incorporado a la gama de experiencias y sentimientos acumulados durante la vida, y aunque no ocupe mucho espacio mental en el día a día sigue estando ahí, pronto para hacerse presente cuando se lo requiera o cuando uno menos se lo imagine. Por ejemplo, escuchar una canción asociada a una expareja que nos abandonó y nos dejó mal, puede ser el disparador. Eso pone en acción el movimiento cíclico del resentimiento nuevamente. Ese ciclo puede ganar en profundidad e intensidad y pasar del resentimiento al odio liso y llano.

Cómo superarlo

Hay dos maneras: uno puede trabajar el sentimiento ya sea para lograr ser indiferente a sus efectos emocionales o para perdonar por completo a quien nos ofendió o hirió. En cualquiera de los dos caminos, lo que se requiere es empatía, en menor o mayor medida. Ponerse en el lugar de quien cometió la ofensa y tratar de tener en cuenta factores que vayan más allá del hecho puntual por el cual nos sentimos ofendidos.

Perdonar por completo a alguien que nos ofendió o nos provocó un profundo dolor da trabajo y, como dicen los expertos, algo que se hace internamente y en soledad, para hallar aquello que el agresor y el agredido pueden tener en común, si es que hay algo. No es nada fácil. Todo lo contrario. Pero como el profesor Robert Enright en el artículo de Vox: "Cuando uno perdona, derrota al resentimiento que tenía control sobre una parte de nuestra vida".

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