telenovela local

María Fracasada: la heroína de los monitores

¿Por qué no hacer una telenovela uruguaya? Un director fanático del género, su familia y varios vecinos de Young presentan una historia de amor, traición y venganza.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
telenovela María Fracasada

Cuando era niño Eduardo Maquieira vio en la televisión el famoso capítulo de María la del barrio que ahora es furor en las redes sociales. Lo vio en el living de su casa y junto a su familia. Para él “la maldita lisiada” es Alicia y la mujer que la agarra de los pelos y la encierra en una habitación con una tarántula es Soraya Montenegro de Montalbán, una viuda enamorada de su primo y con un profundo desprecio hacia los pobres.
Es el tipo de villana que le gusta, con tanta maldad desmedida.
Dedicó su infancia a estudiar la estructura de las telenovelas.
Y ahora se encarga de promocionarlas en Canal 12.

¿Quiere saber si Inés logrará demostrar las mentiras de Beatriz? ¿Si Regina podrá vengar la muerte de su padre? ¿O por cuál de sus dos amores se decidirá Alicia? Eduardo Maquieira podría ser el rey de los spoilers porque es el encargado de ver todos los capítulos de Mujeres ambiciosas y de editar las siempre demasiado cortas "escenas del próximo capítulo". También decide qué verán los televidentes en cada pauta. Es decir, es el responsable de promocionar uno de los programas más vistos de la televisión local: la telenovela de Globo suele marcar unos 8 puntos de rating.

Pero unos años atrás, el hábito de ser televidente lo convirtió en el bicho raro de la escuela. Era el único que sabía todo acerca de la programación de la tarde, incluso del éxito detrás de las tres heroínas llamadas María que interpretó Thalía para Televisiva. Sabía que 180 capítulos podían ser demasiados para desarrollar una novela, y que la audiencia podía convertir a una historia de amor y venganza en un producto de exportación exitoso. María la del barrio se vendió a más de 180 países.

Eduardo Maquieira. Foto: Ariel Colmegna.
Eduardo Maquieira. Foto: Ariel Colmegna.

En el capítulo de hoy, Eduardo Maquieira siente que su vida es un sueño hecho realidad. Es el joven tímido que creció en un pueblo pequeño del interior y viajó a la capital con la ilusión de concretar su objetivo de aprender a escribir, filmar, editar, presentar y comercializar el más popular de los formatos despreciados por el público. Finalmente, el pasado 10 de julio, presentó el primer episodio de María Fracasada, su primera telenovela.

Como si quisiera darle una vuelta de tuerca a la historia que Dani Umpi ideó en su libro Miss Tacuarembó, Eduardo Maquieira se propuso ser el artífice de una trama de traición y engaños que cumple con todas las reglas del melodrama.
Porque en una telenovela no hay que temerle a los clichés.

Así es el juego.

Todo empezó con el animé, es decir la animación japonesa. Los hermanos Maquieira ahorraron para comprarse una computadora y se dieron vuelta el PowerPoint inventando un sistema de animación amateur. Recortaban figuras humanas, hacían que los ojos de los personajes se movieran y escribían diálogos empalagosos. "Con todo lo que miramos fuimos armándonos un mundo. Hacíamos historietas y fotonovelas. Yo veía algo que me gustaba y sentía la necesidad de representarlo de formas diferentes", recuerda. Era una costumbre familiar: "En mi casa veíamos una novela y después hablábamos de eso. Incluso había frases que se transformaban en una muletilla entre nosotros".

Observando los ojos llorosos de Andrea del Boca en Celeste, Celeste siempre Celeste y en Perla negra, Eduardo Maquieira empezó a entender que debía separar su gusto personal de aquel del espectador común. Por ejemplo, aunque en su casa fueran un éxito las novelas mexicanas y venezolanas, él prefería los enramados brasileños que tienen un perfil más fabulado y cuyos conflictos suelen ser realistas.

"Para mucha gente la televisión es una especie de integrante más en el hogar. Es una compañía valiosa en situaciones complicadas. Creo que hay que valorar el tiempo de esa persona que se sienta a ver un capítulo y como mínimo hay que devolverle entretenimiento. También hay que respetarlo y elegir los conflictos necesarios para no estirar demasiado una trama. Por ejemplo como hacía Avenida Brasil: una telenovela en la que nunca pasaba nada pero estaba contada de una manera tan estratégica para no desatar del todo ninguno de sus hilos que se transformó en un fenómeno", opina.

¿Qué protagonistas son sus preferidas? En especial las que construyó el brasileño Manoel Carlos, el autor de la trilogía de las Helenas: Páginas de vida, Lazos de familia y La sombra de Helena. En cada caso la heroína es madura, luchadora y pone buena cara a las adversidades.

Son mujeres sin defectos. Y si los tienen están justificados.

"La mitad de la fuerza la tiene la villana, que muchas veces es la encargada de llevar adelante el conflicto." Dice: "Las veces que me fanaticé fue porque quería ver a la mala haciendo cosas ridículamente malvadas todo el tiempo". El otro porcentaje lo tiene el romance. "Los autores que dicen no necesitar una historia de amor siempre se arrepienten. O no les va bien o a la mitad tienen que reformular el contenido, porque el amor es un ingrediente que tiene que estar siempre".

¿Una telenovela perfecta? Existe. "Porque me parece realizable, efectiva y tiene todo lo que hace falta, mi preferida es Yo soy Betty, la fea".

Repasando las condiciones que conoce de memoria, Maquieira escribió María Fracasada. Que sucede en Young en vez de en Río de Janeiro. Protagonizada por Belu Queijo en lugar de Giovanna Antonelli. Con un galán que no es heredero sino encargado de marketing. Y una prestamista más mala que una suegra millonaria. La heroína que diseñó es una joven fracasada que pierde un trabajo tras otro. Tal vez porque se olvida de usar desodorante. La duración es una décima parte de la tradicional (10 episodios de 5 minutos cada uno), y se emite en Youtube: un monitor que aquí oficia de pantalla chica.

De entre casa.

Eduardo escribió y dirigió. Su hermano Elías se encargo de la dirección de arte, su hermana Eliana de la producción y Pablo Hernández, un vecino de su pueblo natal, se hizo cargo del sonido. Con un equipo de cuatro personas, durante las dos semanas de su licencia, Maquieira filmó con un calor de 40° una historia que podría ocurrir en cualquier ciudad, pero que él ambiento en Young.


El elenco lo armó eligiendo a los vecinos más experimentados en actuación, citó a la cantante en ascenso Belu Queijo y a la actriz montevideana Verónica O'Brien. Con el texto más o menos aprendido, rodó en unas pocas locaciones que su hermano modificó una y otra vez para que lucieran como un bar, una casa de familia, una empresa o la habitación de un hotel.

Hasta compuso la banda sonora.

La protagonista es María, una joven desempleada que se enamora a primera vista de un joven que la atropella sin querer, mientras ella huía cargando una bolsa de harina robada. El galán está planificando una campaña para popularizar unos préstamos que otorga una usurera, la villana de esta historia. A María le espera un futuro de humillación, pero volverá para vengarse.

Eduardo Maquieira es de las pocas personas que logró agotar entradas en el teatro de su localidad. También en el cine. María Fracasada es su primera telenovela pero no su ópera prima: con Estiyú Producciones dirigió varios video clips, el corto La última cosecha y las películas No entren con los pies sucios y La vieja. Todos pueden verse en Youtube. Todos se estrenaron en Young menos La vieja, que llegará en noviembre a las salas de Montevideo.

"Yo sé que lo que hacemos puede ser visto con humor o como algo amateur y ridículo pero no es la intención", asegura. Es que los engaños están relacionados a préstamos truchos, escribanos que roban propiedades, jóvenes violadas por hombres seductores y ricos o empresarias que contaminan aguas con pesticidas mortales. La impunidad es una constante, pero al sufrimiento los pobres responden con venganza. Una venganza brutal que no le cuesta imaginar. "Tengo bastante maldad para escribir. Intento que los temas tengan un trasfondo real, de cómo a veces a la gente simple e inocente que casi no tiene formación se la engaña. Otros que tienen ojos más ambiciosos la convierte en su víctima. Esto pasa cada vez más. Por el momento los conflictos que se me ocurren surgen por el lado del aprovechamiento y del abuso".

En el capítulo de hoy, Eduardo Maquieira siente que su vida es un sueño hecho realidad. Es el joven tímido que en sus tiempos libres en la capital escribe historias para filmar en su pueblo. Y que vuelve cada vez que puede para convertirlo en el protagonista de una buena noticia.

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