LICEALES DE TALA SALEN AL MUNDO

Una rata los llevó a la NASA

De Tala a Houston, y luego a la NASA: ¿cómo fue posible? Tres estudiantes del liceo público de esa localidad canaria hicieron un robot capaz de matar la bacteria de la leptospirosis. El proyecto les valió una mención como el mejor equipo novato de programación y ahora se preparan para más. El sistema educativo celebra sus logros.

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Alumnos de Tala trabajaron casi 8 horas por día fuera del horario de clase. Foto: F. Ponzetto

Tres jóvenes del liceo de Tala sacaron una mención en un festival de robótica en Houston y fueron invitados a participar de otro certamen en julio, que es organizado por la NASA. Vienen de familias que nada tienen que ver con la ingeniería: criadores de gallinas, obreros de la construcción y transportistas. Y lo más curioso es que toda esta historia empezó con un problema de salud de Sapuco, un perro que había sido bautizado en homenaje al jugador de fútbol paulista Aparecido Donizete de Olivera, apodado Sapuca, que en Uruguay supo vestir la casaca de Miramar Misiones.

El veterinario no daba con la tecla. Y ya vencido, para que Sapuco no sufriera, propuso sacrificarlo. Su dueña, la profesora de informática Alicia Ferrando, aportó, casi al último minuto, un dato que permitió avanzar hacia un diagnóstico. Había visto al perro unos días antes compartiendo su ración con una rata. "Estaba comiendo al lado de él". Hicieron un examen de laboratorio y descubrieron que Sapuco tenía leptospirosis.

La leptospira es una bacteria transmitida por las ratas. Y en Tala, donde vive Sapuco —porque finalmente se salvó—, estas se reproducen en abundancia. Luego de diagnosticado el perro, Ferrando dio a conocer la situación al Ministerio de Salud Pública (MSP). La cartera analizó el agua de las cunetas de la ciudad canaria y concluyó lo que se sospechaba: la bacteria está presente en todo Tala. Sapuco no era el único animal afectado.

"Es un problema acá en Tala lo de la leptospirosis. Eliminar las ratas, que son las transmisoras, no se puede porque son muchísimas, entonces lo que hay que hacer es matar la bacteria. Las cunetas están todas sucias. Es difícil mantenerlas limpias porque la gente tira cosas en la calle y además está lleno de pozos negros", señala la profesora.

Ferrando decidió llevar este problema al taller de programación del liceo de Tala, el cual dirige, y donde varios alumnos buscaban un proyecto para presentarse a un concurso organizado por las empresas Lego y First, en coordinación con el Plan Ceibal. Así fue que se propusieron hacer un robot que detectara los suelos húmedos donde pudiera estar la bacteria, y que allí lanzara un líquido que la matara e impidiera su reproducción.

El plan llevó a Belén Barreto (16), Nicolás Borges (16) y Axel Cuendes (17) a recibir una mención especial en la competencia en Houston y a ser invitados por la NASA para participar de un certamen de robótica en Estados Unidos.

Belén, Nicolás y Axel investigaron junto a su profesor de Química cómo se podía matar a la bacteria. Consultaron veterinarios, médicos e ingenieros agrónomos. "Lo que averiguamos es que la leptospira está solo en lugares con suelo húmedo y con PH neutro (el PH indica el grado de acidez que tiene determinada sustancia). Y descubrimos que con hydrocal podíamos subir el PH y que la bacteria así no podía vivir", explica Nicolás.

El robot que diseñaron, en base a piezas de Lego y a otras hechas con una impresora 3D, tiene la capacidad de analizar, a través de un sensor de luz, los sitios en que el piso está mojado, y allí tira hydrocal para matar la bacteria.

Ganadores.

El taller de programación del liceo de Tala funciona desde 2012. Muchos fueron los alumnos que pasaron por allí, pero Belén, Nicolás y Axel, y algunos de sus compañeros, decidieron quedarse. Y hacerlo implica trabajar muchas horas fuera del tiempo de clase. Antes de la competición en Houston ellos fueron durante semanas a las 7:30 de la mañana al liceo para prepararse, a las 13 horas entraban a clase para las materias curriculares, y de 18:30 a 20:30 horas volvían al taller de programación.

De los tres jóvenes, Nicolás es el que tiene más clara su vocación. Está cursando quinto científico y planea estudiar ingeniería electrónica. Su hermano, que tiene 20 años, ya está en la Facultad de Ingeniería. Sus padres, en tanto, "no tienen nada que ver con los robots", dice y sonríe. Tienen un criadero de gallinas. Están tan entusiasmados con la capacidad de su hijo para construir robots, que le propusieron empezar a trabajar en la automatización del criadero. "Estoy trabajando en un proyecto para que se puedan racionar solos", cuenta entusiasmado.

Belén, que es la hija de Ferrando, está en quinto biológico y no tiene ni la menor idea de lo que va a hacer en el futuro. Su padre tiene una empresa de transporte. Tiene una hermana de 19 años que estudia medicina. "Todavía no sé, estoy viendo las posibilidades, pero la verdad es que estoy dudando", dice.

En tanto Axel, exalumno de una escuela rural de la zona, tiene una madre ama de casa y un padre que trabaja en la construcción. Él suele dar una mano en el campo que tienen sus abuelos. Está en sexto de ingeniería. Tampoco sabe qué va a hacer en el futuro. Pero está seguro que va a continuar estudiando y "a seguir construyendo robots".

El poder de crear robots autónomos.

Para llegar a Houston los alumnos del liceo de Tala debieron, primero, ganar una competición de clasificación a nivel nacional. Esta se dividía en tres partes: la presentación de un proyecto, para el que presentaron su robot que mata la leptospira; una evaluación en valores, donde se medía entre otras cosas la capacidad de trabajar en equipo; y por último la construcción y el manejo de otro robot autónomo, que es colocado sobre un tablero aportado por Lego, y que sobre este debe ir cumpliendo una serie de misiones a través de órdenes que se le dan por computadora. Se trata, sobre todo, de mover objetos de un lugar a otro, con la condición de no tocar nunca el robot con la mano. Compitieron con 29 instituciones de Secundaria y UTU, y ganaron. Luego, en Houston, recibieron una mención al mejor equipo novato. En julio a la NASA los acompañarán dos compañeros más, que también asisten al taller de programación del liceo.

OTROS ESTUDIANTES QUE SE DESTACAN.

Historia clínica en el smartphone.

Vicente Bermúdez (15), del liceo N° 18, creó una aplicación para que los médicos puedan tener la historia clínica de sus pacientes en los celulares. Fue uno de los 28 ganadores de un concurso de Google. Se presentaron 980.

Bicicletas que cargan celulares.

Alumnos del liceo Solymar 1 hicieron el año pasado bicicletas fijas que sirven para cargar celulares. La tarea fue impulsada por el profesor de Física. Un grupo fue a más e hizo una bicicleta que puede cargar un DVD portátil.

Descubrieron siete asteroides nuevos.

Estudiantes de los liceos N° 2 de Barros Blancos y N° 58 de Montevideo, descubrieron siete nuevos asteroides. Lo hicieron en el marco de un programa de cooperación con la asociación internacional de astronomía.

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