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Doscientos años después...*

El trabajo de Maiztegui que figura en "Instrucciones del año XIII" coordinado por Gerardo Caetano y Ana Ribeiro, se titula: ¿Son las Instrucciones el documento fundamental del Uruguay? y cumple a satisfacción con las buenas características habituales del autor; bien escrito y despeja un campo discutible. Vale.

El trabajo de Maiztegui que figura en "Instrucciones del año XIII" coordinado por Gerardo Caetano y Ana Ribeiro, se titula: ¿Son las Instrucciones el documento fundamental del Uruguay? y cumple a satisfacción con las buenas características habituales del autor; bien escrito y despeja un campo discutible. Vale.

Escribe Maiztegui: "Artigas debe ser el único héroe nacional que no quiso la existencia del país que lo ha declarado tal. Si es así, y la situación ha sido generalmente aceptada, palidecen las razones que pueden argüirse como inconveniente para concluir que las Instrucciones son, en efecto, y en una mirada más profunda, el documento político básico del Uruguay.

"Una nación no es otra cosa que una comunidad social que ha desarrollado poderosos vínculos internos de solidaridad que la llevan a sentirse tal, un conjunto de seres humanos que perciben, muchas veces con la fuerza de las verdades subjetivas (esto es, enraizadas en el sentimiento), que por encima o por debajo de sus diferencias (y vaya si en el Uruguay estas han tenido importancia) hay un factor común que los liga". "Ese lazo de unión no puede limitarse al hecho biológico del nacimiento, desde luego. Debe existir también -y de hecho existe- una identidad de valores, un cúmulo de ideales que se viven de manera particular e intransferible, sin los cuales la nacionalidad se transforma en algo sin sentido y, con toda certeza, sin posibilidades reales de pervivencia histórica.

"Si se adopta semejante óptica, comienza a carecer de importancia si Artigas, llevado por ideales que el devenir ineluctable de los hechos demostró imposibles, rechazó el cercenamiento nacional que terminó constituyendo nuestra República Oriental. Lo que realmente importa es, si la comunidad de valores esenciales que conforman la nación enraízan en su pensamiento y su praxis, más que en los de otros próceres. Personalmente, creo que es así."

Comento: Sí. Tiene razón Maiztegui, hay "un cúmulo de ideales" que compartimos y en esa formación común, lo hecho y lo pensado, lo peleado desde hace doscientos años, reaparece de pronto con una fuerza inesperada.

Pienso en países de alta cultura donde no existe esa cohesión y se quiebran. Checoeslovaquia se corta en dos sin que nadie proteste. Yugoeslavia se disgrega dramáticamente.

En cambio Italia invadida y humillada, descuartizada durante siglos se siente irredenta y vuelve a luchar por unirse, por redimirse, y lo logra. La cultura profunda, impone su alma de muchas maneras; hasta que la realidad, cede.

En otra parte de su estudio, explica Maiztegui: "La adhesión de los orientales al sistema republicano, precede en una década y media a la constitución del país, pero se identifica profundamente con el ciudadano de estas tierras, con su sentido de la justicia y su insobornable anhelo de libertad." "Los gauchos, sin duda, no sabían muy bien qué era una república, ni habían leído a Montesquieu, pero tenían claro que, en este mundo, "naide es más que naide". Las Instrucciones así lo entendieron, y su huella fue indeleble."

Comento: El caldo de cultivo de la insurrección existió desde antes de la aparición de Napoleón en España. Había aquí un repudio a los "mandones". La Banda Oriental era una extensa anarquía localizada en campaña, con una ciudad puerto, Montevideo, en contacto con el resto del mundo y especializada en el contrabando de todo lo imaginable, incluidos los libros prohibidos. Prueba de ello, la posesión oportuna de "La independencia de la Costa Firme, justificada por Thomas Paine treinta años ha."

En Buenos Aires y en Montevideo había logias masónicas, secretas que difundían las ideas republicanas.

Por la costa del litoral entrerriano circuló un "fomes", que hizo más por la revolución de Artigas, que los caudillos que se levantaron contra Buenos Aires. Fomes es un arcaísmo, quiere decir: "Causa que excita y promueve algo." Esa causa removedora de rebeldía, era la igualdad.
En el mismo capítulo del libro que comento, escribe Inés Cuadro Cawen; y afirma:

- "La defensa de la igualdad y de la soberanía de los pueblos ha sido interpretada historiográficamente como el principal fundamento democrático de estas Instrucciones."

No "de la democracia tal como la concebimos actualmente, sino como una forma política que se sustentaba en la participación directa de los pueblos (o la plebe) y que promovía la igualdad social." "Democracia "es una palabra, según consigna P. Rosanvallon, cuyo sentido fluctuante "participa más bien de su historia y de su esencia, mezclando inextricablemente la cuestión de la soberanía del pueblo con la de la igualdad".

"Sus opositores… condenaron (a Artigas) por el tinte democrático que tuvo su propuesta revolucionaria... al incluir a los pueblos de indios.", canalizó los reclamos y las aspiraciones de las "castas inferiores" del sistema colonial. Ambos aspectos alarmaron a las elites rioplatenses y terminaron por aislar social y políticamente el liderazgo de Artigas." "En el devenir de estos doscientos años no hubo muchos cambios respecto a la vinculación del artiguismo con la democracia, lo que sí cambió fue el sentido de la voz y la forma política/social a la que ella alude" "Siempre ha estado sujeta a la tensión que supone aludir tanto a una forma política como a proyectos político-sociales vinculados a la igualdad."

Comento: Son interesantes las consideraciones de Cuadro Cawen referidas a la igualdad como cerno de la penetración artiguista. Los cínicos vendedores de la Banda Oriental (1816-20) el oriental Nicolás Herrera y el porteño José García entregaron al emperador de Brasil, la Banda Oriental, por razones políticas, para sobrevivir en el poder, cuando el efecto del fomes artiguista, levantaba el ánimo de los paisanos; era una causa que el emperador temía más que a ninguna otra amenaza; y decía: "Todos los seres humanos nacen iguales."

- "La mayor parte de los oficiales, y soldados se creían empeñados en una guerra injusta, y contraria a las falsas ideas de libertad, que se habían proclamado, cuya opinión, destruyendo la fuerza moral del ejército, excitó la desobediencia y la deserción, causas necesarias del mal éxito de la empresa." - Así le explica José García al Emperador, la causa de las derrotas que el fomes les ha provocado. Nicolás Herrera, más brutal, expresa lo mismo:

- "La población de la América española está dividida en las diversas castas de blancos, indios, mulatos y negros, con sus ramificaciones... La casta de los blancos ocupaba, en América el mismo lugar, y producía el mismo efecto, que la nobleza en los estados de Europa. Pero la revolución vino a dividir entre sí, a los blancos. Los europeos españoles y su partido fueron presentados como criminales, ineptos, cobardes, y bárbaros a los criollos, y acostumbraron al indio, al negro y al mulato a maltratar a sus amos y patrones. … Las doctrinas pestilentes de los filósofos, que consagrando quimeras bajo los grandes nombres de Libertad e Igualdad, han inundado en sangre la tierra, vinieron a acelerar la desorganización general… El dogma de la igualdad agita a la multitud contra todo."

Comento: La fuerza de las instrucciones del año XIII, descansa en la expresión "nacer iguales" un ente moral requerido en todo el ancho mundo; y que no logra satisfacción plena.

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* Tercera nota sobre "Las instrucciones del año XIII, 200 años después." Obra coordinada por Gerardo Caetano y Ana Ribeiro, Ed. Planeta, Montevideo (2013)

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