Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Envidiosos y hacedores

En primer término quiero aludir a todos aquellos que piensan, crean, ejecutan, hacen cosas, solos o asociados, en las ciudades y en el campo, lejos del acomodo en el Estado y más bien a pesar del Estado. Ellos, han sido y son la vanguardia que hace salir adelante al país.

Ganan y pierden y -cuando les va bien- reciben calificativos diversos, "burgueses", "reaccionarios", "egoístas", "oligarcas", "pitucos", "fachos", "compradores de shopping", y otras expresiones parecidas les llegan en andanada desde el campamento de la mediocridad y la envidia, que suele disfrazarse tras la marquesina de "socialismo" (terrorista, comunista, tupamaro, astorista, y de otros istas).

Siendo del caso subrayar que desde la óptica de quien opina, son peores los cretinos útiles de traje y corbata que los "enchancletados" por proyectos ideológicos reducidos a eslóganes y sin contenido de potencial reivindicación social. Porque los primeros esconden sus frustraciones y complejo de inferioridad

En primer término quiero aludir a todos aquellos que piensan, crean, ejecutan, hacen cosas, solos o asociados, en las ciudades y en el campo, lejos del acomodo en el Estado y más bien a pesar del Estado. Ellos, han sido y son la vanguardia que hace salir adelante al país.

Ganan y pierden y -cuando les va bien- reciben calificativos diversos, "burgueses", "reaccionarios", "egoístas", "oligarcas", "pitucos", "fachos", "compradores de shopping", y otras expresiones parecidas les llegan en andanada desde el campamento de la mediocridad y la envidia, que suele disfrazarse tras la marquesina de "socialismo" (terrorista, comunista, tupamaro, astorista, y de otros istas).

Siendo del caso subrayar que desde la óptica de quien opina, son peores los cretinos útiles de traje y corbata que los "enchancletados" por proyectos ideológicos reducidos a eslóganes y sin contenido de potencial reivindicación social. Porque los primeros esconden sus frustraciones y complejo de inferioridad y los segundos lo hacen público. Y, por otra parte en el frentismo oficialista gobernado por los agitadores sindicales, los "enchancletados" son los que mandan.

Las libertades son indivisibles. La integridad de los ciudadanos, el respeto por los derechos de los demás, la privacidad, la posibilidad de reunirse y asociarse, de expresarse, de entrar y salir voluntariamente del país, etc., son parte de lo esencial de los derechos fundamentales.

Y, ello, comprende a la libertad de empresa y el respeto por la propiedad privada. Nadie niega el rol del Estado en relación con cometidos esenciales como la seguridad pública, o en cometidos sociales como la educación o la salud, que en el hoy nacional se encuentran en situación catastrófica por falta de políticas o por políticas nefastas. Y, expresión de la libertad económica es la movilidad social. La posibilidad que tiene todo ciudadano de ascender en su bienestar económico al igual que corre la de descender. La multitud de pequeños empresarios que se desempeñan con microemprendimientos -por citar el punto más débil de la cadena- no tiene 8 horas, ni licencia paga, ni despido, si le va bien sube y si le va mal se cae irremediablemente y sin seguro de paro.

En el otro extremo, personas nacidas en "cuna de oro", que no saben administrar su situación terminan quebradas, sin que el punto de partida más favorable que el destino les dio les hay servido para nada. La vida no se rige por leyes predeterminadas. Como decía Artigas "nada debemos de esperar sino de nosotros mismos". Pregúntenle a Luis Suárez y a Edison Cavani, que tanto nos enorgullecen a todos si están en donde están por un regalo del cielo o por condiciones naturales a las que aplicaron vocación de esfuerzo, deseo de triunfo y una enorme disciplina de todos los días que no permite licencias. En su misma situación muchísimos quedaron por el camino. Y, lo del fútbol, vale para todas las actividades.

El Gobierno que padecemos todos los días toma decisiones que son una bomba de efecto retardado en el futuro del país (combustibles carísimos, la electricidad más cara del continente, carreteras deshechas, negociados de aviones, flota mercante inexistente, rigidez laboral, impuestos crecientes, 40.000 empleados públicos más, etc.).

Es necesaria una reacción moral del país que se proyecte al campo de la oposición política que debe actuar con grandeza, para hacer del Uruguay, lo que nunca debió perder. Ser refugio de libertad, progreso cierto y paz social en América y el mundo.

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