Javier García
Javier García

La baja y el centro

Escuché una particular hipótesis que sostiene que defender la baja de la imputabilidad para los delitos graves es una opción que aleja del centro político. Podría decirse también que oponerse a la baja previene contra la gripe, porque se puede decir cualquier cosa en el mundo de las hipótesis. Claro, después hay que probarlo.

Escuché una particular hipótesis que sostiene que defender la baja de la imputabilidad para los delitos graves es una opción que aleja del centro político. Podría decirse también que oponerse a la baja previene contra la gripe, porque se puede decir cualquier cosa en el mundo de las hipótesis. Claro, después hay que probarlo.

Esta semana Bonomi criticó el discurso del FA y de quienes dicen NO a la baja de imputabilidad porque niegan la realidad. Dijo que es verdad que aumentó la participación de menores en delitos violentos como la rapiña. En los homicidios es cercano al 20%. El Ministro de Interior les aconsejó que dejen los sloganes simples. En verdad Bonomi comparte la baja de imputabilidad, tanto que defendió la propuesta de duplicar las penas para los delitos más graves cometidos por personas entre 16 y 18 años.

En 2014, ochenta años después de entrar en vigencia el Código Penal, sostener que la capacidad de discernimiento de un muchacho de 16 o 17 años es igual a la que se tienen hoy en el mundo de la información, el Facebook y Twitter es imposible. Toda la información está al alcance de un dedo que aprieta una tecla. Una persona se enferma y llega a su casa y pone en Google la palabra clave y estudia su enfermedad y le pregunta al médico sobre las cosas que leyó, pide información de lo que sea o mira al instante que lo pasa en Crimea. Un muchacho tiene a esa edad conocimientos que antes no solo no tenía al alcance de la mano, sino que simplemente no existían. No reconocer los cambios sociológicos en el transcurso de 80 años sólo es posible por una carga ideológica muy radical y en términos de los esquemas de izquierda, centro y derecha, muy alejada del centro político. Sencillamente porque el centro antes que nada es sensatez.

Quedar estancado en los pantalones cortos de antes es una posición muy conservadora y negadora de la realidad. ¿Quién dijo que ser progresista o de “izquierda” es congelar el mundo entre dos guerras mundiales, en 1934, año del actual Código Penal?

Nada estigmatiza más a un joven que creerlo inmaduro e incapaz de discernir, que es lo que está atrás de no modificar la realidad diciendo mecánicamente No a la baja. Díganle a un joven de 16 o17 años que no tiene capacidad de discernir y saber qué está bien y qué mal y verán la respuesta.

Sólo mucha ideología alejada del centro político y radicalizado en conceptos respetables pero muy antiguos, puede sostener que el mundo no cambió. Adecuar una norma legal no es un tema ideológico sino simplemente de lógica cuando la ley no se acompasa con la realidad.
La inmensa mayoría del Partido Nacional acompaña la baja de imputabilidad, igual en el Partido Colorado y 4 de cada 10 frenteamplistas. Es decir que la inmensa mayoría del “centro” la respalda. Queda afuera un sector ideologizado, que hasta ahora no ha dado argumentos fuera del slogan (estigmatiza, etc.). Para estos uruguayos existe un muro de concreto que separa los 17 años y 364 días del día 365, dónde cae el muro y la persona mágicamente empieza a discernir y ser responsable. Insostenible.

Por eso defender la adecuación de la ley penal 80 años después es simplemente sensato y por lo tanto más de centro que ninguna otra cosa. Y si es así me perito afirmar para quienes tenemos otra visión politológicamente más nacional, que esta posición es muy de Blanco y por eso la votamos.

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