LA ESTRATEGIA PRESIDENCIAL

Trump refuerza su equipo legal por la trama rusa

Es el presidente con la aprobación más baja en 70 años.

Trump en el 72° Campeonato de Golf Femenino de Estados Unidos. Foto: Reuters

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WASHINGTONEFE17 jul 2017

La Casa Blanca reforzó su equipo legal ante las nuevas revelaciones de la trama rusa, que ahora implican directamente al hijo mayor del presidente Donald Trump, y que los demócratas van a usar para llevar la investigación a un nuevo nivel.

Donald Jr. se encargó de revelar los correos electrónicos que confirman que se reunió en junio de 2016 con una abogada rusa de la que esperaba obtener información para usar en contra de Hillary Clinton en la campaña electoral.

"Por primera vez" hay una "evidencia clara" de una posible coordinación entre el Kremlin y la campaña de Trump, afirmó ayer domingo el senador demócrata Mark Warner.

La Casa Blanca anunció el nombramiento de Ty Cobb como abogado especial del mandatario. Cobb, un veterano abogado de Washington, ex fiscal federal y con experiencia en investigaciones del Congreso, supervisará la respuesta legal y mediática de la Casa Blanca ante la trama rusa.

Además, este fin de semana también se supo que la campaña de Trump, ahora centrada en los esfuerzos para la reelección en 2020, pagó 50.000 dólares a la firma de un abogado que representa a Donald Jr. casi dos semanas antes de la publicación de los correos sobre el encuentro con la abogada rusa.

Para Warner, el demócrata de mayor rango del Comité de Inteligencia del Senado, todas estas últimas revelaciones sobre Donald Jr. llevan la investigación en marcha "a otro nivel". El senador sostuvo, además, que es "un poco increíble" que ni Donald Jr. ni Jared Kushner, yerno y asesor de Trump, informaran al presidente de la reunión con la abogada rusa.

En la misma línea, el demócrata Adam Schiff, que lidera una investigación paralela en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, dijo en la cadena ABC que no se puede confiar en las explicaciones de Donald Jr. ni del propio presidente al respecto.

El primogénito de Trump ha ofrecido diferentes versiones del motivo de la reunión con la abogada rusa, e incluso de cuántas personas estuvieron presentes desde que el diario The New York Times informó por primera vez de ella hace ocho días.

Por su parte, Trump ha defendido a capa y espada a su hijo, y ayer lo volvió a hacer en una serie de tuits enviados a primera hora del día. "¿Hillary Clinton puede obtener ilegalmente las preguntas del debate y borrar 33.000 correos electrónicos, pero mi hijo Don está siendo despreciado por los medios de comunicación falsos?", cuestionó Trump.

El presidente también reiteró sus ataques a los medios de comunicación en sus tuits y los acusó de estar "distorsionando la democracia" con sus informaciones sobre la trama rusa.

Además, Trump cargó contra una encuesta de la cadena ABC y el diario The Washington Post sobre su popularidad divulgada ayer, y subrayó que, durante la campaña, ese mismo sondeo fue "casi el más impreciso" de todos.

Esa encuesta otorga a Trump una aprobación actual de apenas 36%, la más baja en casi 70 años comparada con el apoyo que obtuvieron presidentes anteriores en sus primeros seis meses de mandato.

Mientras, la Casa Blanca trata de mirar hacia adelante y, desde la residencia de su propiedad en Bedminster (Nueva Jersey) donde Trump pasa el fin de semana, una de sus portavoces, Helen Aguirre Ferré, adelantó a los periodistas que el presidente dedicará esta semana a promover la etiqueta "Made in America".

El leal Mike Pence, ¿el próximo presidente de Estados Unidos?

Hace un año, la vida del gobernador de Indiana, Mike Pence, dio un giro radical cuando Donald Trump lo escogió para ser su vicepresidente. Hoy es la persona que más cerca está de la Presidencia, ya sea por sustituir de forma automática a Trump en caso de que renuncie o por ser su sucesor natural en 2020 o 2024. Pence es un héroe para los ultraconservadores cristianos y es totalmente recto y disciplinado. Su seriedad y su constancia le han convertido en una de las figuras clave hoy en Washington y goza del respeto de los congresistas republicanos, bastante confundidos con Trump para mandar.

"Ser el vicepresidente del presidente Donald Trump es el mayor honor de mi vida", reivindicó hace poco. Pence, de 58 años, demuestra una lealtad inquebrantable por el hombre que lo sacó del anonimato.

Pero las investigaciones sobre la presunta injerencia de Rusia en la campaña electoral de Trump están debilitando al mandatario. Un grupo de demócratas ha pedido incluso su destitución. Este escenario está muy lejos mientras los republicanos sigan apoyándolo. La tormenta no deja de caer sobre la Casa Blanca y muchos temen ya las conclusiones a las que llegue el fiscal especial del caso, Robert Mueller.

En caso de destitución, Pence se convertiría en el décimo vicepresidente de la historia que llega a lo más alto del poder sin ganar unos comicios. El último fue Gerald Ford en 1974 tras la renuncia de Richard Nixon.

Pence ha tomado la precaución esta semana de distanciarse del hijo mayor de Trump, Donald Jr., el último implicado en la trama rusa. Pero no está del todo protegido de este asunto. Mientras dirigió el equipo de transición presidencial a finales de año, se dejó engañar por Michael Flynn, uno de los consejeros del mandatario, sobre una parte de sus conversaciones con el embajador ruso en Estados Unidos. "Se ha mostrado muy leal", señala Paul Beck, politólogo en la Universidad Estatal de Ohio. "Pero si la polémica sobre Rusia se transforma en un problema serio para la administración Trump, Pence estará atrapado como el resto del equipo", sostiene. (En base a AFP)

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