ESPAÑA

Rajoy reta a secesionistas a debatir en el Parlamento

Calificó de chantaje el proyecto de Cataluña para separarse.

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Mariano Rajoy, presidente de España. Foto: AFP.

El enfrentamiento provocado por el movimiento que promueve la secesión de Cataluña resurgió en la última semana, después de que El País de Madrid publicó el proyecto de ley que las autoridades catalanas habían mantenido en secreto durante meses, con la que pretende romper con España.

Cataluña es una región rica de 7,5 millones de habitantes.

Con o sin referéndum. La Generalitat (gobierno catalán) tiene ya preparado el mecanismo para activar la secesión inmediata de Cataluña si el presidente del Gobierno español Mariano Rajoy impide que se celebre la consulta para la independencia, prevista para finales de septiembre o principios de octubre. La Ley de Transitoriedad jurídica es un documento que aspira a funcionar como constitución catalana durante el plazo de dos meses que, según recoge el mismo texto, tendría el Parlamento para poner en marcha un proceso constituyente que desembocara en la "república parlamentaria" de Cataluña. "Si el Estado español impidiera de manera efectiva la celebración del referéndum, esta ley entrará en vigor de manera completa e inmediata cuando el Parlamento constate este impedimento", afirma la disposición final del borrrador.

El documento regula el referéndum y desvela la pregunta: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente de España?" La intención expresada en el texto es que esta parte del articulado entre en vigor antes incluso que el resto para poder celebrar la consulta y señala que una mayoría de votos a favor, por reducida que sea, y sin un límite máximo de participación, ratificaría la decisión y la haría vinculante.

Varias veces se refiere el borrador como "ley fundacional", y a lo largo de sus páginas se especifica de manera exhaustiva —aunque plagada de lagunas legales e incógnitas— hasta el último detalle de la ruptura.

La mayoría inedependentista del Parlamento catalán ha impuesto ya una reforma del reglamento que permitiría la aprobación exprés del texto en trámite de lectura única. En apenas 48 horas, sin capacidad de reacción por parte de la oposición, la independencia se pondría en marcha.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, desafió al Gobierno al asegurar, en una conferencia en Madrid que la cosulta se celebrará, ya sea a través de "un referéndum pactado" o de uno "homologado internacionalmente" sin acuerdo. Reprochó al presidente Rajoy la negativa del Gobierno a negociar y que haya intentado bloquear el proceso independentista con querellas en la Fiscalía por desobedecer al Tribunal Constitucional, que falló en contra del referéndum.

Después, Puigdemont envió una carta Rajoy, proponiendo una negociación.

Firmeza.

Ayer, Rajoy trasladó por carta a Puigdemont, su rechazo a negociar la convocatoria de un referéndum soberanista porque ello supondría romper "el orden constitucional" y "una grave amenaza a la convivencia".

Rajoy contestó de ese modo a la misiva que le envió ayer Puigdemont en la que consideraba "imprescindible" que los dos gobiernos dialogaran acerca de la intención de los nacionalistas de convocar una consulta legal sobre la eventual independencia de Cataluña respeto al Estado español.

En su respuesta, Rajoy subraya que no está dispuesto a participar en "una negociación a espaldas de los verdaderos cauces democráticos y de la ley".

El gobernante español critica que Puigdemont reclame al Gobierno que acepte el referéndum mientras prepara "un conjunto de iniciativas legales que suponen la liquidación absoluta" del orden constitucional.

"Ni usted ni yo tenemos capacidad para negociar sobre aquello de lo que no disponemos", reitera Rajoy antes de hacer hincapié en que eso supondría "hurtar de sus derechos al conjunto del pueblo español y, por ende, a los catalanes, y ningún legítimo gobernante puede proceder de esa manera".

La semana pasada el Ejecutivo español invitó al líder catalán a presentar sus reivindicaciones en el Congreso de los Diputados, opción que Puigdemont rechazó, ya que su deseo es negociar un acuerdo previamente con Rajoy y luego llevarlo a las sedes parlamentarias para su ratificación.

Ayer mismo Puigdemont dijo que dará por enterrada la vía pactada si Rajoy se niega a negociar y, en ese caso, advirtió de que no se podrá exigir que la consulta que organice el Gobierno catalán cumpla las "reglas de juego". Fuentes, EL PAÍS DE MADRID Y EFE

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