Daniel Martínez

"El nivel de limpieza de la ciudad es espantoso"

Cuando asumió en el gobierno de Montevideo en julio, encontró una Intendencia con un déficit de $ 700 millones anuales y ahora trabaja para “equilibrar las cuentas”.

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"Nos llevará dos años conseguir bajar el déficit que tenemos a cero". Foto: L. Mainé

Decidió limitar el ingreso de personal y reducir 30% las horas extras. Admite que el “ajuste” está generando “dolores”. Sin embargo, es consciente de que “no hay vuelta que darle”. Si de gestión se habla, su mayor desafío está puesto en la División Limpieza. Teóricamente tiene 32 camiones para levantar 11.300 contenedores, lo que es insuficiente. Después de las fiestas y paros que “distorsionaron” la recolección, tuvo que apelar al Ejército para recoger la basura acumulada en Montevideo.

—¿Cómo encontró la Intendencia de Montevideo al asumir?

—Primero satisfecho por las políticas en general con orientación a la gente y con importante destaque de todos los aspectos sociales. Y a su vez, con dificultades financieras y necesidades en algunas áreas donde se necesita un gran esfuerzo, tal vez el caso más paradigmático sea el de la limpieza donde se han generado problemas, pero yo soy de los que creo que no hay que llorar, hay que solucionar. En el ámbito financiero hay que lograr equilibrar egresos con ingresos, eso es una tarea difícil porque genera dolores o crisis. Hay rostros, hay gente detrás, son horas extras para algunos. El ajuste que estoy haciendo en la Intendencia genera dolores. Alguna gente entiende más, otra menos, pero tenemos que encontrar el equilibrio. No hay vuelta que darle, porque la Intendencia no puede emitir dinero.

—¿Cuál es el estado de situación de las finanzas?

—Más o menos el desfasaje entre los egresos e ingresos andan en el orden de unos $ 700 millones anuales y tenemos que recortar alrededor de eso. Lo que está claro es que no se puede trabajar toda la vida con déficit, es imposible, porque se acumula y llega un momento que no hay más crédito, hay que cerrar la puerta y decir vuelvo cuando consiga plata. La Intendencia no puede seguir endeudándose en lo que refiere al flujo corriente, no hablo de inversiones.

—¿Por qué una intendencia que es una de las que más recauda está en déficit?

—Buenos, son cientos y cientos de millones de dólares que la Intendencia ha puesto en saneamiento, cosa que no lo ha hecho ninguna otra intendencia. Creo que en estos años va a haber achicamiento de algunas áreas y de repente tenemos que contratar más gente especialista en áreas informáticas. Estoy convencido y nos hemos comprometido a que no haya aumentos de impuestos; sí estamos trabajando en identificar gorduras, temas que por tradición se hacen y se pueden hacer mejor gastando menos. Estamos trabajando en un montón de aforos de catastros que tienen que ser revisados. Hay lugares que figuran como terrenos baldíos y hay barrios lindos, por suerte muchos montevideanos pueden tener viviendas de calidad, pero siguen pagando como terrenos baldíos.

—¿Tendrán que pagar más?

—Exactamente. Habrá también recategorizaciones, terrenos rurales que pasaron a semiurbano o urbano que nunca han sido ajustados.

—¿La meta es bajar el déficit en cuánto tiempo?

—En dos años. En un año avanzar muchísimo y en dos años llegar al déficit cero. El año pasado no tuvimos déficit, pero también es cierto que la Intendencia tuvo ingresos especiales por poco más de $ 700 millones y por eso se dio un superávit chico. Nos hemos planteado metas de reducción de un 15% de funcionamiento en todas las áreas, pero en general no vamos a tener ingreso de personal en 2016 y nos planteamos una reducción global de horas extras de 30% para este año que iniciamos.

—¿Está situación financiera le fue informada en la transición?

—Tuvimos contactos de todo tipo y en particular Juan Voelker (director de Recursos Financieros). También es cierto que vimos el último balance que daba equilibrio, porque no tenía un nivel de desglose determinado. Un poco nos pasó eso.

—¿Qué tanto sabía que la situación era la que se encontró?

—No, no sabíamos que la situación era esa, de repente tendríamos que haber profundizado mucho más los datos y haber pedido más información. También digo que acá no es que se haya tirado plata al techo porque si se mira lo que se ha hecho en cultura, en aspectos sociales, en vivienda, es todo correcto.

—¿Qué dificultades de gestión encontró?

—Hay diferentes realidades. En saneamiento hay un plan director y un equipo de ingenieros muy estable, y después tenés limpieza donde no hay procedimientos, no hay programas de gestión de stock, no hay seguimiento de unidad por unidad. Es lo que está pasando. No hay planificación estratégica de mantenimiento. Hoy lo estamos sufriendo porque hay un número de contenedores mayor a la cantidad de camiones para levantar.

—¿A qué se debe?

—No sé, en algún momento se pusieron más contenedores que que la cantidad de camiones que decían que había (...) Hay 32 camiones teóricos, pero hay días que hemos tenido funcionando 14. Cuando tenemos 24 o 25, como digo en broma, compramos masitas, sándwiches o refresco para festejar.

—¿Hubo fallas de planificación?

—Estaba la famosa zona limpia que iba juntando alrededor de los contenedores y se iba comenzando. Estos meses se han juntado algunos paros, hubo seis o siete que han distorsionado, y no estoy criticando al sindicato. A eso hay que sumarle las fiestas de fin de año, que hace que estuviéramos en el filo de la navaja. A su vez no podemos salir a contratar a mansalva camiones y empresas para recoger basura, porque estamos con limitaciones de dinero. Habíamos logrado un acercamiento al equilibrio, estábamos en 500 contenedores atrasados, pero se juntaron medidas gremiales con las fiestas de fin de año y se nos descuajaringó todo.

—¿Cómo calificaría el nivel de limpieza de Montevideo hoy?

—Ah, espantoso, digo malo. Eso es objetivo. En algunos barrios hemos logrado acotar y controlar, pero… El otro día salí a andar en bicicleta y paré en ocho contenedores, cuatro estaban por la mitad y con basura afuera. Hay un mal acostumbramiento, no estoy acusando a la gente, pero hay quien tira la basura afuera del contenedor. A esto le tenemos que encontrar soluciones inmediatas y hemos apelado a medidas de optimización de equipos y horarios de funcionarios. También apelamos a empresas privadas por equipamiento, a las tres chupadoras y al Ejército. En un año vamos a tener disponibles 40 camiones y un plan de mantenimiento. Buscamos contar con cuatro camiones recolectores de carga lateral que vienen del exterior.

—Adeom dice que no es culpable de la acumulación de la basura porque no han hecho paros.

—Los pocos paros que hicieron nos distorsionaron. No estoy acusando a Adeom, pero han habido problemas puntuales. Han dicho: "no ando en este camión porque tiene el tapizado rajado", "no salgo en este camión porque tiene el parabrisas roto". En un clima de conflicto se dan situaciones que en otro momento no se dan. Ahora, ¿sería ético decir que la culpa es de Adeom? Creo que no, hay que buscar situaciones alternativas de apoyo porque no tenemos la cantidad de camiones suficientes.

—¿Si la culpa no es de Adeom, el problema es de la administración de la exintendenta Ana Olivera?

—Yo no cobro facturas, no gano nada. La realidad es que tengo 11.300 contenedores y no tengo los camiones para levantarlos.

—¿Por qué Olivera no pudo resolver el problema de la basura?

—De Ana Olivera me consta que es una excelente persona y que se mató trabajando. Hay que entender que la gestión es importante, que la selección de la gente es importante para la gestión y que sin gestión no cumplís con los objetivos políticos. Es un tema no laudado en la izquierda.

—¿A qué se refiere?

—Hay gente que piensa que con la política se arregla todo. Lo que digo es que la política arregla si le sumas la gestión. Creo que faltó el balance de terminar de entender algunas cosas, pero no estuve tanto en la interna como para hacer un juicio. Lo que me queda claro es el compromiso y la honestidad de Ana, y que se hicieron muchas cosas bien.

"Al FA parece que le gusta flagelarse en público".


Antes de ser intendente, Daniel Martínez ocupó la presidencia de Ancap desde 2005 hasta 2008, y luego se desempeñó como ministro de Industria hasta 2009. Hace poco concurrió al Senado a dar explicaciones por su gestión al frente del ente en la investigación por el déficit de US$ 800 millones. En entrevista con El País, dijo que defiende el plan estratégico de inversión de Ancap "acá y en la China".

"Que era necesaria la planta desulfurizadora, era necesaria, no me cabe duda. Que había que mandar hacer barcazas y había que comprar un remolcador para evitar gastar un fangote de dinero en camiones que trasladan combustible, había que hacerlo", señaló. Además, sostuvo que la planta desulfurizadora salió US$ 421 millones, en lugar de los US$ 90 millones proyectados originalmente, porque fue construida en un momento de boom económico y de gran demanda internacional.

Consultado sobre si hubo "mala gestión" en Ancap, tal como denunció el ministro de Economía, Danilo Astori, Martínez prefirió no hacer mayores comentarios. "No puedo opinar, porque Astori la estudió mucho más. Cuando fui al Parlamento expliqué lo que hice en mi gestión. Y además le tengo gran aprecio y respeto tanto a Raúl Sendic como a Danilo", afirmó.

"Lo que creo es que hay que debatir ideas. Lo que no creo que haya que hacer es un striptease político. Me preocupa porque desde el 2009 en adelante se vio un proceso en el cual al Frente Amplio le gusta flagelarse en público. No entiendo por qué", concluyó Martínez.

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