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Montevideo bajo fuego: más de un herido de bala por día

Un auto oscuro se detiene frente a la emergencia del Hospital Pasteur, por la calle José Antonio Cabrera, en La Unión. Una de las puertas traseras se abre y, casi de arrastro, desciende un hombre que de inmediato se tira al suelo y grita de dolor. Vea en el mapa las zonas en donde se produjeron más hechos con heridos de bala.

El coche huye. La guardia, que custodia el ingreso y nota la vertiginosa situación, advierte a los médicos. Al hombre, que quedó tendido en la vereda, lo habían baleado en los testículos y terminó en el block quirúrgico del hospital.

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La historia, que fue relatada a El País por uno de los médicos que atendió al paciente, se repite con frecuencia. Según un relevamiento de los partes policiales de Montevideo realizado por El País hubo al menos 230 heridos de bala durante el primer semestre del año en la capital: 1,3 por día.

En Rosario (Argentina), una ciudad no tan lejana y dominada por el narcotráfico, hay 2,1 heridos de arma por día.

De los 230 baleados, 68 perdieron la vida mientras que 162 sufrieron heridas de distinta entidad. La bala terminó, en la mayoría de estos casos, en un miembro inferior o superior.

El contexto en el que la víctima terminó baleada es etiquetado por la Policía, aunque la mayoría de los casos (118) no tienen un móvil claro porque no hay testigos ni testimonio de la persona implicada.

“Un uruguayo de 26 años se encontraba en Plaza Lafone, barrio La Teja, cuando dos desconocidos en moto le efectuaron varios disparos de arma de fuego. Fue encontrado por personal policial que lo trasladó al centro asistencial más cercano. No hay testigos”, describe un parte policial del mes de mayo, que agrega que se investiga el hecho.

Hay, además, 46 ajustes de cuentas, 54 heridos en un contexto de rapiña, ocho en discusiones y tres en casos de violencia doméstica.

El mapa de los heridos de bala hace visible algunos rasgos de la violencia que afecta la ciudad y confirma que las disputas por territorio entre grupos rivales generan tensiones que hoy en Montevideo se resuelven a los tiros.

Por eso en algunas zonas, como el Cerro y Casavalle, barrios que concentran numerosos casos (ver mapa), se desconoce el motivo en la mayoría de los incidentes. El mapa muestra también que Montevideo está bajo fuego: solo siete barrios no registran heridos, al menos en los partes policiales: Carrasco, Punta Carretas, Buceo, Goes, Retiro, La Comercial y Abayubá.

De guardia.

Los médicos y el personal de la salud en general son quienes ya asumieron que los baleados en Montevideo se transformaron en una realidad de todos los días. La mayoría llega a las distintas instituciones trasladados por un particular, un móvil policial y, en menor medida, por una ambulancia.
El hospital Pasteur es el centro de salud que recibe más baleados no solo por la zona en la que está ubicado sino también porque cuenta con un servicio de cirugía vascular y, según explicó a El País la directora de la Región Sur de la Administración de Salud del Estado (ASSE), la doctora Estela Nogueira, muchas personas sufren lesiones en la red vascular y necesitan intervenciones en las que el hospital es pionero.

“Pasa con frecuencia que llegan por sus propios medios porque quieren evitar la Policía. De todas formas, siempre hay una guardia que los interroga para determinar qué ocurrió y después pasa la información a la seccional”, explicó Nogueira.

El médico intensivista que trabaja en el servicio telefónico de Emergencia de ASSE (el 105), Luis Pacheco, comentó a El País que un baleado debe ser trasladado a un centro de asistencia que tenga un block quirúrgico y reconoció que hoy en día no está bien coordinado porque es frecuente que lleguen a pequeñas policlínicas que están en los barrios y que no tienen los recursos para atenderlos. “En esos casos se intenta de estabilizar al paciente y coordinar el traslado”, explicó.

La Policía tiene la orden de trasladarlos al lugar más cercano y, según el médico, en general, termina no siendo el lugar más adecuado. “Es común también que en el camino se crucen con instituciones privadas a las que se los puede llevar porque no importa la afiliación de la persona herida, lo importante siempre es salvar su vida”, aseguró Pacheco, que entiende que se debería formar a quienes están en la primera línea de atención de este tipo de pacientes.

Cuando el herido de bala es trasladado por una ambulancia o es derivado de un centro a otro, la coordinación se hace a través del Servicio de Atención de Emergencia (SAME 105), que funciona en la avenida 8 de Octubre, en la vieja casona del Instituto Nacional del Cáncer (INCA).

“Esto está funcionando bien”, afirmó Nogueira, aunque explicó que el problema es que muchas veces no intervienen.

En el mismo sentido Pacheco afirma que la gente del 105 y de las puertas están entrenadas y se basan en la gravedad y la localización de la bala para saber cómo proceder. “Los protocolos de atención son internacionales. La cantidad de tiempo que se tiene para tratar una herida de bala varía dependiendo de la gravedad de la lesión y la ubicación”, explicó.

El uso de armas de fuego ha sido una preocupación constante para el Ministerio del Interior. Se estima que por cada arma debidamente registrada hay, al menos, otras tres ilegales. El Servicio de Material y Armamento, que depende del Ejército, recibe cada año unas 2.700 armas de todo tipo que la Policía se incauta de los delincuentes.

SABER MÁS

Historias que se parecen más a una ficción


 En los partes policiales se encuentran historias que parecen relatos de película: desde personas que son literalmente acribilladas en plena vía pública, hasta niños que terminan con heridas de bala. “En la calle Ipiranga y Pantaléon Artigas fue ubicado tendido en el piso y herido de bala un joven de 21 años de edad. Fue trasladado a un nosocomio y presentó cuatro impactos de bala. En el lugar fueron localizadas cinco vainas 9 mm”, relata un parte del mes de abril.

En los últimos años, la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital pediátrico Pereira Rossell registró un aumento de casos de niños que llegan con heridas de bala. Según había publicado el diario El Observador en el año 2011 se registró un pico de casos. Entre 2009 y 2013 los casos de niños baleados que fueron atendidos en el centro de salud habían aumentado 45%. Durante el primer semestre del año fueron varios los menores de 18 años que terminaron baleados. El pasado 28 de febrero, por ejemplo, un pequeño de 7 años sufrió una herida de arma de fuego de gravedad en Punta de Rieles.

En las zonas periféricas es donde se registran la mayor cantidad de heridos.
En las zonas periféricas es donde se registran la mayor cantidad de heridos.
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