LUIS HIERRO

“Por la interna del gobierno se tranca todo”

Entrevista con el exvicepresidente de la República.

Luis Hierro. Foto: archivo El País
Luis Hierro. Foto: archivo El País

-¿Cómo hace el Partido Colorado para recuperarse tras tres elecciones en las que obtuvo una muy baja votación?

-Para mí debería dar una lucha ideológica y cultural que el país necesita. Uruguay ha tenido un retroceso en sus valores democráticos, cívicos, hasta en la forma de hablar de los dirigentes políticos. Hemos perdido la cultura del esfuerzo y la mejora personal. Mucha gente cree que todo se arregla a través del Estado o del Ministerio de Desarrollo Social (Mides). Más allá de las elecciones esta es una lucha que llevará mucho tiempo.

Y ahí el Partido Colorado tiene mucho para dar. La forma en que el partido regrese a ser un protagonista principal no es sólo proponiendo candidaturas sino con una acción colectiva del partido. Es una lucha política e ideológica sobre cómo reconstruir los valores o darle sentido a la república, para que no se siga gobernando sorteando las normas.

Hay que volver a darle sentido al valor de la ley y de las sentencias judiciales, a la importancia de la separación de poderes, y hacer una reforma cultural en la mente de las personas. El país va para atrás. Debe tener audacia. El gran salto que debe dar el país es intelectual además de una gran reforma en la enseñanza.

La reconstrucción de los valores significa también terminar con la idea de que la justicia es dar limosnas. La solidaridad bien entendida es ofrecerle a los más humildes y a los más jóvenes la posibilidad de formarse a través de la educación para que sean personas más competentes para enfrentar al mundo, pero a la vez para ser más libres.

-Ese cambio que ha habido, ¿es parte de la sociedad que contagia al gobierno o es el gobierno el que influye sobre la sociedad?

-Son ambas cosas. Los gobiernos son expresiones de la gente pero también deberían marcar el camino, el camino de la altura de miras, del acuerdo nacional, de tener metas ambiciosas. Pero hace lo contrario. Entonces, además de preparar las candidaturas, el partido debe ingresar en la discusión de qué país queremos. No podemos discutir en 2017 si los tratados de libre comercio son buenos o son malos, que el Partido Comunista tranque al presidente y que no hayamos firmado uno solo. La mayoría del país aceptaría la inserción internacional a través de los TLC. Si Vázquez tuviera voluntad de llevar adelante este tema iríamos a una consulta popular.

-¿El Batllismo Unido es un movimiento sanguinettista?

-“Sanguinettismo” por suerte hay en todo el partido. Y buena parte de la opinión pública lo ve hoy al expresidente como un referente imprescindible. Hemos tratado de rescatar el espíritu de su fundación en 1982 cuando se juntaron Sanguinetti, Enrique Tarigo y Batlle en la interna colorada. En aquel momento fue como un reclamo de las fuerzas batllistas del interior para evitar que hubiera una separación en Montevideo. Hoy el Batllismo Unido es un gran paraguas ideológico.

Estamos preparando documentos que vamos a divulgar antes de fin de año, que tienen que ver con la reconstrucción de los valores en la sociedad, temas educativos y económicos para que Uruguay sea un país competitivo. Hoy para la instalación de una inversión importante hay que pensar en una zona franca. No hay interés de los inversores por instalarse aquí porque Uruguay no es competitivo.

-Hay colorados que apoyan una candidatura del expresidente Julio Sanguinetti. Usted que lo conoce en profundidad, ¿puede decir qué piensa al respecto?

-Todos los días se niega a ser candidato. Reiteradamente le hemos pedido por todos los medios posibles a Julio que asuma la conducción y nos dice que no. Es un hombre de palabra que, además, está en otra etapa de su vida, estoy convencido que lamentablemente no nos va a hacer caso.

-¿Cómo ve la gestión del presidente Vázquez?

-El modelo frenteamplista se ha agotado. Terminadas las vacas gordas de los precios internacionales, el modelo de gastar y gastar no da para más. El presidente ingresa a la arena política diciendo que la oposición no tiene agenda. Si la oposición tiene agenda o no, no cambia el destino del país. Lo que lo cambia es que un presidente con mayorías en las cámaras no pueda gobernar porque el Partido Comunista y el Pit-Cnt lo condicionan y el presidente no ha mostrado fuerzas para salir de ese candado. Todo está trancado en la interna del gobierno. La oposición no quiere trancar.

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