HUELGA DE HAMBRE

Dicen que el entorno de Diyab lo manipula

Su abogado, el gobierno y el Pit-Cnt sí coinciden en eso.

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Diyab no come ni bebe y está todo el tiempo acostado. Foto: Francisco Flores

El refugiado sirio Jihad Diyab se negó ayer a ser revisado por un médico que lo visitó por más de una hora en el apartamento en el que está. El médico intentó persuadirlo, sin éxito.

Mientras el excautivo de Guantánamo sigue debilitándose por la huelga de hambre que realiza, tanto el Pit-Cnt como el abogado de Diyab, Jon Eisenberg, coincidieron en que el actual entorno del refugiado (básicamente militantes de Plenaria Memoria y Justicia, y Andrés Conteris, un militante argentino-estadounidense por los derechos humanos) no lo está ayudando debidamente.

Eisenberg dijo a El País que "no he hablado con Diyab desde el 31 de agosto, y no tengo acceso directo a información respecto a su condición (...) No tengo dudas de que está muy enfermo y desesperado, pero temo que las personas que hoy lo rodean están explotando su desesperación personal para impulsar su propia agenda política y no están actuando en su mejor interés", agregó.

"Lo que más me preocupa es que la traducción al inglés del video del 6 de septiembre de Diyab, es tan inexacta y engañosa que pone en duda la confiabilidad de otras declaraciones que se han hecho sobre él", sostuvo. Su traductor, Andrés Conteris, dijo a El País que los dichos de Eisenberg son "algo triste, horrible, con mucha falsedad y me molestan mucho".

El interlocutor del gobierno con los refugiados de Guantánamo, Christian Mirza, que ayer estuvo nuevamente con Diyab, ya le había comentado su molestia por el mismo tema a Montevideo.com. "Hay al menos algunos que no parecen demostrar interés por Diyab mismo, sino tener otros motivos que vaya uno a saber cuáles son. No colaboran en que reciba atención médica, al alentar su forma de protesta. Hay cosas que están reñidas incluso con la ética", acusó Mirza.

Pero Irma Leites, referente de Plenaria, le respondió que el "único entorno negativo de Diyab es el imperialismo y el Estado uruguayo". Mientras tanto, distintas organizaciones convocan a manifestar a partir de hoy su solidaridad con Diyab ante las embajadas de Estados Unidos de todo el mundo.

Una percepción como la de Mirza existe en el Pit-Cnt, según supo El País. La situación de Diyab, que cuando llegó en 2014 a Uruguay se hospedó en una casa de la central sindical en el barrio Palermo, fue analizada en la reunión que cinco dirigentes de la organización mantuvieron con el canciller Rodolfo Nin Novoa. Además, la central emitió una declaración en la que marcó su "profunda preocupación" por el estado de salud del refugiado y apuntó a "factores externos, que son ajenos a la voluntad de las partes que impiden la solución del problema y que configuran este drama humanitario", aunque no dio más detalles de a qué se refería.

La central le pide al gobierno que extreme cuidados para encontrar un país en el que Diyab se pueda radicar con su familia, y atribuye la responsabilidad de lo que le pasa a Estados Unidos por violar sus derechos humanos.

También el Partido Independiente se ocupó del asunto en una declaración en la que repartió culpas. Para el partido, el gobierno de José Mujica tomó "determinaciones precipitadas" y ahora preocupa la "angustiosa" situación de Diyab.

"Exigimos del gobierno los máximos esfuerzos, si fuese necesario con la colaboración de otros países involucrados —en particular el gobierno de los Estados Unidos, con el cual el anterior gobierno acordó los términos en los que se recibiría a los detenidos de Guantánamo— a efectos de resolver la residencia definitiva del señor Jihad Diyab y su familia", dice la declaración.

Diyab, de 45 años, no ingiere alimentos desde hace aproximadamente un mes y tampoco está bebiendo líquidos. Está acostado, se ha caído en más de una oportunidad debido a su debilidad y el lunes volvió a comunicarse con su familia. Su esposa, que está en Turquía, se niega a venir a Uruguay. La mujer está, junto a tres hijas de ambos, en Ankara, la capital turca, adonde llegó huyendo de la guerra civil siria. Como consecuencia de esta guerra, que ya lleva más de cinco años y que produjo al menos 200.000 víctimas mortales, murió un hijo de Diyab. El excautivo no ve a su familia desde 2002 cuando fue capturado y encerrado en Guantánamo.

"Tengo dos opciones: reunirme con mi familia en un lugar que elijamos o morir aquí en Uruguay", dijo Diyab en un mensaje que Conteris leyó el viernes de tarde en la vereda del edificio céntrico en el que está el refugiado.

Republicanos quieren suspender liberaciones.

Asesores del presidente estadounidense, Barack Obama, le están aconsejando que vete una propuesta de la oposición republicana para suspender hasta fin de año la transferencia de presos de Guantánamo (hoy quedan allí 61), informó el Miami Herald. El presidente Obama anunció, en cuanto asumió, que quería cerrar Guantánamo, y ha logrado abatir sustancialmente la cantidad de detenidos, transfiriendo a muchos a diversos países. Los republicanos argumentan que algunos de ellos podrían volver al terrorismo. Ahora Uruguay apura gestiones ante países árabes para que acepten recibir al sirio Jihad Diyab. Hasta ahora ninguno lo hizo.

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