NEGOCIOS

Tropiezos y anécdotas de CEO exitosos por el mundo

Detrás de cada historia de éxito de un empresario por el mundo existe una anécdota pintoresca, que refleja su capacidad de adaptación.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Inesperado. Cuando un CEO recién sale el mundo, puede enfrentar a las vivencias más inéditas. (Foto: Shutterstock)

Así, la pérdida de una valija, la llegada a un sitio un mes antes de que se desate una guerra o la presentación como principiante en una agencia de publicidad aparecen como claro ejemplo de que todo ejecutivo exitoso desarrolla el talento para salir bien parado.

A partir de la pérdida de una valija de un amigo, Tomás Pierucci tuvo la idea de fabricar Bluesmart, la primera valija inteligente del mundo. Se conecta a una app y mediante esa conexión se puede hacer varias cosas: un candado digital, balanza interna, un GPS y un cargador de batería que puede cargar hasta seis veces un iPhone.

Como estaba en Nueva York en plena efervescencia del crowdfunding, decidió fondear su proyecto de esa manera; es decir, recibir el aporte de capital de pequeños inversionistas. Así recaudaron US$ 2,3 millones y prevendieron más de 10.000 unidades en más de 120 países. «De entrada la idea no vino con el producto, sino con la decisión de dónde lanzarlo: la plataforma Indiegogo. Nos tomó un año preparar proyecto».

La paradoja de su caso es que colocó primero su invento en 120 países y recién después llegó a la Argentina. ¿El motivo? A nivel local se topó con el obstáculo de las trabas a la importación que había instaurado el gobierno de Cristina Kirchner.

Germán Curá, presidente de Tenaris Norteamérica, tuvo también su historia curiosa. Hace 26 años que salió de la Argentina para construir la imagen de su compañía por el mundo. «A mí me tocaron tres años en Dubai. Fue llegar a un mundo totalmente distinto. En 1990 era una ciudad muy chica, manejada por un conjunto de personas con una visión fenomenal», relata el ejecutivo.

Pero lo paradójico es que llegó a Dubái en mayo de 1990 y en junio de ese año, Sadam Hussein, el dictador iraquí, decidió invadir Kuwait, entonces familiarmente, de paso, transitó la primera guerra del Golfo en el exilio. «La familia tuvo una reacción diversa. Desde tomarlo como una locura absoluta hasta considerarlo una oportunidad única de nutrirse de otra cultura», cuenta.

Carlos Bayala, junto con su mujer, simuló que era principiante para poder entrar a trabajar en la agencia Mather. «Nos presentamos, mostramos la carpeta y nos dijeron: ‘Su inglés es flojo, pero la carpeta es buena, jamás tendríamos plata para pagarles’. Entonces les dijimos que nos tomaran como estudiantes», recuerda.

Así tuvieron dos meses de trabajo a fondo. «Ahí vieron que habíamos hecho un gran proyecto, que ganamos. Entonces se nos acercaron y un poco como que nos descubrieron», destaca el creador de éxitos como Mamá Luchetti o el famoso «No me pidan que cabecee», de Fútbol de Primera. (Fuente: La Nación / GDA)

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)