EMPRESAS

La oportunidad frente a la necesidad

Tasa de emprendimientos en Uruguay es baja, pero tiene alto nivel de innovación, según estudio

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Ideas. El jurado evaluará el valor agregado, la novedad, el modelo de negocios y las posibilidades de crecimiento del proyecto (Shutterstock)

Hay dos tipos de emprendedores: los que inician un proyecto porque identificaron una oportunidad de negocio que mejoraría su situación laboral y quienes lo hacen por necesidad, sin tener tiempo para analizar la idea en profundidad.

Uruguay, junto con Barbados y México, tiene la tasa más alta de emprendimiento por oportunidad en la región, según reveló el estudio sobre el estado del emprendimiento en el mundo «Global Entrepreneurship Monitor» (GEM). Este aspecto es muy favorable, ya que la persona detecta una posibilidad empresarial más atractiva y no como un simple método de supervivencia, precisó el profesor del IEEM Leonardo Veiga, quien participó en la elaboración del informe.

«Por necesidad es típico de los países subdesarrollados. Las personas se resignan porque no pueden conseguir trabajo en relación de dependencia y optan por emprender, pero en relaciones muy precarias», aseguró Veiga.

En cuestión de género, Uruguay es el país con mayor brecha en términos de actividad emprendedora incipiente en América Latina, con menos de cinco mujeres por cada 10 varones. No obstante, a veces el tipo de emprendimientos no es comparable en escala ni en innovación. De hecho, pese a que la tasa de emprender en Uruguay es baja (15%), la calidad de los proyectos es buena. El estudio muestra que el promedio de la región (26,5%) en innovación es ligeramente superior al de todas las economías orientadas a la eficiencia. Y Uruguay se encuentra por encima de la media, con 27%.

Barreras nacionales

Con estos elementos, parecería que es fácil desarrollar proyectos en el país. Sin embargo, diversos factores traban estas oportunidades. Una de las principales barreras al momento de emprender son las normas sociales y culturales que rigen en el país.

Para Veiga la legislación nacional no es proactiva. «Si bien tenemos legislación de defensa a la competencia, es bastante difícil operar y las empresas establecidas tienen una capacidad de represalia importante», afirmó. El caso más claro de este hecho es Uber, internacional de red de transporte privado que se instaló en el país a fines de 2015 y enfrentó fuerte resistencia de la gremial de taxis. «Las personas evalúan la situación, podrían emprender dentro de su sector, pero la capacidad de represalia de las empresas establecidas hace que vaya a tener muy poca chance para lograrlo», opinó.

Otro factor a trabajar es el educativo. Las universidades, en especial las estatales, no fomentan el em-prendedurismo. «Paradójicamente cuanto más educación tiene la persona, genera una actitud más antiempresa. Cuando debería ser exactamente lo contrario», concluyó el profesor.

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