CARLOS STENERI

Las lecciones que deja UPM II

Nunca imaginé que cuando el Presidente Batlle en un atardecer veraniego me dijera "...sabe, este tema del endeudamiento de una u otra manera se va a resolver, pero en realidad lo que importa es crecer, y en ello los finlandeses nos van a dar una gran mano..." el tema siguiera hoy tan vigente.

La mayoría de la inversión será para el nuevo tren y más de la mitad se pagará mediante un proyecto de PPP. Foto: D. Borrelli
Foto: D. Borrelli

Ya pasaron 15 años, eran otros momentos, pero aquel comentario en medio de una situación de crisis extrema me dejó perplejo.

Los hechos le dieron la razón. La crisis de endeudamiento fue resuelta y el gobierno actual viene gestionando ansiosamente una tercera planta de pulpa de papel con un consorcio finlandés, como forma de potenciar el crecimiento económico y el empleo.

Pasó el tiempo.

Desde aquel momento al presente, corrió mucha agua debajo del puente. Se derribaron resistencias infundadas sobre estos emprendimientos y se entendió que la inversión extranjera es aliada del crecimiento, de la introducción de nuevas tecnologías y de generación de empleo calificado. Por tanto, desde esta óptica entiendo conveniente la instalación de otra pastera, máxime cuando se localiza en una zona deprimida del país.

Al mismo tiempo, sirve para reflexionar sobre varios aspectos. Como punto de arranque puede decirse que esta etapa no es más que otro jalón de una política de Estado encarnada en la Ley Forestal de finales de los 80 instrumentada en la década siguiente, por la cual se decide incentivar fiscalmente y con subsidios directos la plantación masiva de arboles, llegando hoy a una masa forestal cercana al millón de hectáreas. No fue casual ni improvisado, pues esa política plasmada en ley fue tomada después de analizar experiencias de países con potencial similar y de contar con asesoramiento internacional de primer nivel para adoptar las mejores prácticas.

De aquí, una vez más, se resalta la importancia de las políticas de Estado de largo plazo, fundadas en análisis de viabilidad técnica y económica.

Cuando se burlan esos preceptos, lo que generalmente ocurre son pérdidas sociales, donde hoy existen ejemplos rutilantes. También implicó abatir la resistencia de que la forestación desecaría acuíferos, provocaría daños ambientales y competiría con la producción agroalimentaria. Hoy es una polémica cerrada, pues los daños no fueron tales, y la producción agropecuaria creció en todos los rubros. Esto no implica desestimar la dimensión ambiental, sino aplicarla con conocimiento científico y no a través del prisma de visiones infundadas.

Desde el comienzo se sabía que la etapa industrial de la forestación iba a requerir una demanda adicional importante de servicios de infraestructura. Ya a principios de siglo hubo estimaciones de necesidades al respecto. Aquí se va corriendo de atrás, con el deterioro acelerado de nuestra infraestructura vial.

Los gobiernos del Frente Amplio, que han gozado los frutos de la bonanza maderera en parte heredada, no han podido con algo tan obvio como acompasar esas necesidades adicionales. Hoy la situación es tal, que la instalación de la nueva planta de celulosa tiene como una de sus condicionalidades la construcción previa de una vía férrea.

En realidad, esto expone una carencia notable de esta última década, donde la inversión en infraestructura ha sido de las más bajas de la historia reciente, en momentos donde debió ser todo lo contrario.

¿Beneficios justos?

Por último, viene el tema de las condiciones especiales que otorga la administración a pedido de la empresa. Sin duda el punto tiene aristas varias cuyo comentario certero requiere más información sobre su oportunidad o conveniencia.

De todos modos desde el pique debe aceptarse que de no mediar tratamientos fiscales y regímenes especiales, la probabilidad de que se instale disminuye drásticamente. Y en ello, el gobierno entiende que el saldo neto a su favor es positivo. En realidad, al respecto no se conocen números concretos, en algo que trasciende mas de una generación.

Hubiera sido una buena cosa que se presentara una evaluación de la rentabilidad social del proyecto, tema de enseñanza corriente en nuestras facultades.

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