jorge caumont

La FED y el campo en Uruguay

Muchas personas afirman que tras su caída de los últimos dos años, los precios de los productos agrícolas como la soja, el maíz, el trigo y el arroz, entre otros, e incluso los pecuarios como la carne bovina y ovina, la lana y los lácteos, volverán a subir. Aseguran sin mucha evidencia que la situación actual no es la normal y que, a medida que crece la población mundial, los alimentos serán más demandados. ¿Será realmente así? La evidencia empírica será la que finalmente nos traiga el veredicto.

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La soja, el maíz, los lácteos son otros de los productos que bajaron su valor. Foto: AFP

Culpa china. Numerosos analistas atribuyeron a China el vertiginoso avance de los precios del agro. El crecimiento del gigante asiático, que incorpora numerosas personas a un nivel de consumo mayor, ha sido una causa del aumento de la demanda de los productos referidos, pero ni la única ni la más importante del aumento de sus precios. Si lo hubiese sido, hoy no asistiríamos a la significativa baja que han mostrado los valores de venta de los commodities del agro.

China sigue creciendo a tasas significativamente altas que aunque relativamente menores, en términos absolutos implican incorporar tanto o más valor agregado que anteriormente, cuando se produjera el notable aumento de los precios. Si bien el progreso chino y el mayor nivel de consumo de buena parte de su población han provocado un significativo aumento de la demanda por los productos señalados, no menos cierto es que la respuesta de la oferta ha sido también significativa. Y esa respuesta que tiene un rezago relativamente corto respecto a los vaivenes de la demanda, generalmente evita que los precios se disparen de la forma que lo hicieran en el lapso ya anotado. Es más, los mercados de derivativos del agro como el de Chicago o el de Rosario generalmente contribuyen también a evitar que se produzcan saltos significativos en los precios, ya que su comportamiento modera las fluctuaciones de los ciclos de precios. Futuros y opciones juegan para atenuar los movimientos alcistas y bajistas de los precios de un determinado producto, cuando no lo hace el propio conjunto de los oferentes con una respuesta rápida a esos movimientos.

Hay casos en que se exageraron los movimientos de precios como en el de la soja, maíz y trigo, ante los problemas climáticos en el medio oeste de Estados Unidos por dos años consecutivos. Pero tampoco ha sido el clima la razón de lo ocurrido con esos precios. La causa es la misma que provocó también el aumento de los precios de los restantes commodities, no solo agrícolas, también de minerales y hasta del petróleo.

Deflación. La razón del movimiento alcista de los precios de todos los commodities primarios, con alguna excepción que pueda existir, ha sido la necesidad de Estados Unidos que poco a poco desaparece, de frenar la deflación y reducir el desempleo. Esa necesidad, reflejo de una situación de receso primero originada en 2005 por problemas en el sector de la construcción y en el inmobiliario, que se trasladaran al sector financiero y al resto de la economía, llevó a una política monetaria de fuerte estímulo al consumo y la inversión. La Reserva Federal (Fed) redujo la tasa de interés prácticamente a cero para promover el gasto en lugar del ahorro, y así estimular a la producción por el lado de la demanda. Pero esa práctica tiene también otra consecuencia: la disminución de la paridad del dólar ante otras monedas.

Es la depreciación del dólar que ocurriera en el mismo lapso de aumento de los precios de los commodities en general, la causa prácticamente absoluta del fenómeno que tanto bien le hizo en ese período al agro uruguayo o al sector gubernamental del cobre en Chile o al de la soja en Paraguay o a otro que se nos pueda ocurrir. La razón también del aumento del precio de los campos de nuestro país.

Estados Unidos. El desempleo en Estados Unidos ha caído a la mitad y la deflación viene ahora dando paso a algunos impulsos alcistas en los precios. Desde hace ya dos años los mercados estiman que la preocupación va a dejar de ser el desempleo y que la política monetaria estadounidense se centrará en evitar que el aumento de precios supere la meta oficial. Desde entonces también, el dólar se fortalece en el mundo y los precios internacionales de todos los commodities —no solo los del agro— vienen declinando.

Es altamente probable que no obstante la presencia china en los mercados, la necesidad del mundo de tener más alimentos y otras razones que se han manejado y que siguen presentes, el inicio de un nuevo tramo de política monetaria restrictiva —materializada en incrementos de la tasa de interés— fortalezca aún más al dólar y provoque nuevas bajas en los precios de los commodities.

Será entonces cuando se reconozca que la causa del largo período de altos precios, así como su declinación posterior, han sido resultado de decisiones de los integrantes del Comité de Operaciones de Mercado Abierto de la Fed, las que primeramente favorecieron el aumento del precio de la tierra y las que ahora operarán en contrario.

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