Sexualidad

Vivir sin atracción sexual

Los asexuales, personas que no sienten deseo, suelen ser poco comprendidos. Comienzan a salir del closet, también en Uruguay.

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El año pasado hicieron una campaña de visibilidad en redes sociales.

DÉBORAH FRIEDMANN

Paula, uruguaya de 51 años, se dio cuenta de que podía definirse como asexual con el paso del tiempo. Fue después de divorciarse, hace más de una década. Desde entonces no mantiene relaciones sexuales, no siente deseo ni necesidad de autosatisfacerse. "Ojo, propuestas tengo pero las reboto", aclara. Ella vive esta realidad con naturalidad aunque no es tan fácil para su entorno que, en general, directamente no le cree y hasta se burla. "Conseguite un marido", "¡Qué no vas a tener ganas...!", son algunos de los comentarios que le han hecho. Es que sin dudas, una de las dificultades que enfrentan quienes tienen esta orientación sexual, como la definen los especialistas, es el desconocimiento.

Fue justamente por eso que Patricia, una argentina de 35 años, decidió después de conocer su condición de asexual, convertirse en activista. Ese camino la llevó hace seis meses a crear el grupo en Facebook Asexuales, Grisexuales, Demisexuales Uruguay, que administra.

El caso de Patricia es diferente al de Paula: desde chica se siente distinta. ¿En qué? No experimenta atracción sexual. "Sé que soy diferente a los demás desde la adolescencia. Ahí te das cuenta de que algo pasa; estuve explorando los motivos durante muchos años con distintos especialistas y ninguno me dio una solución. Es más, no la pasé muy bien", cuenta a Domingo. Su "etiqueta" de asexual llegó cuando un profesional la mandó consultar un foro de la Red para la Educación y la Visibilidad de la Asexualidad (AVENes).

Patricia estuvo nueve años en pareja, una relación que terminó porque él no la comprendía. "Creía que no lo deseaba. Es muy difícil que el otro comprenda nuestra naturaleza; el sexo para mí es como practicar ejercicio. No le tengo asco, no le tengo miedo. Podría vivir sin él con mucha tranquilidad y también podría practicarlo por amor a mi pareja sin drama alguno".

Una orientación.

Las palabras de Patricia encajan en el concepto que manejan los especialistas. Santiago Cedrés, presidente de la Sociedad Uruguaya de Sexología, define a los asexuales como aquellas personas que no sienten atracción sexual por hombres ni por mujeres. Es una orientación sexual, agrega, que no genera malestar ni sufrimiento en el individuo y que, según estudios internacionales, comprende al 1% de la población, más mujeres (62%) que hombres.

Desde Argentina, el sexólogo Walter Ghedin, amplía el concepto: "La asexualidad no es celibato ni falta del deseo sexual (algunas personas tienen deseo y otras no). En ella la atracción por el otro no se basa en estímulos sexuales, sino en otras cuestiones que pasan a ser el foco de unión: atracción romántica, estética, intelectual, etcétera. Las personas asexuales pueden tener pareja, casarse, tener hijos".

En ese sentido, Cedrés señala que la falta de interés tiene que ver con las experiencias sexuales específicamente de tipo genital. De todos modos, es importante considerar que son un grupo polifacético con diferentes variantes de conexión. Por ejemplo, hay quienes sienten atracción amorosa y también otros que no (estos últimos se denominan no románticos). Además, como le sucedió a Paula, es una orientación que puede cambiar a lo largo de la vida; esa falta de atracción puede no ser constante.

Lo que sí es clave a la hora de definirse asexual es que, como orientación que es, no genera sufrimiento. Es distinto a cuando existe una patología, destacan los expertos. "Los trastornos en el deseo y la excitación sexual se diferencian de la asexualidad por la presencia de síntomas que provocan sufrimiento y comprometen sus vínculos interpersonales, amorosos, eróticos", señala Ghedin, y menciona, en esos casos, la existencia de problemas vinculares o médicos. La asexualidad, en cambio, no es una cuestión física ni hormonal ni mucho menos un trastorno, sino una forma de vivir y sentir la sexualidad. Y si bien se han desarrollado investigaciones —apunta Cedrés— en busca de una causa orgánica, sobre todo vinculándola a trastornos hormonales, ninguno de los estudios mostró hasta ahora evidencias científicas en ese sentido.

"Tu lugar".

En general, las personas sienten su falta de deseo como un problema hasta que se enteran que es una orientación y una forma de vivir la sexualidad. Cuando encuentran el término que los describe, señala Cedrés, viene el alivio y una suerte de amigarse consigo mismo. Eso le pasó a Azul.

"Desde mi infancia supe que las personas me atraían a nivel visual sin importar el género pero no era que tuviera un interés más allá de ver su belleza", cuenta Azul, una joven mexicana de 24 años, que administra el grupo en Facebook Asexuales, Grisexuales y Demisexuales Prosexuales, donde hay varios uruguayos. Hace cuatro años su pareja le compartió un artículo en inglés que nombraba la asexualidad. Googleó, llegó a AVENes, leyó la definición de asexualidad y encontró que ese concepto le calzaba "perfecto".

En su caso, la atracción sexual está ausente pero sí puede llegar a sentir afinidad estética, afectiva, emocional e incluso romántica. Con sus parejas no tuvo ningún problema con el tema. Entendían su falta de atracción hacia ellos, no lo veían como algo negativo sino diferente. Quizás, dice, el hecho de que sus vínculos hayan sido diversos —chicos bisexuales, chicas homosexuales—, los hizo más comprensivos respecto a su orientación.

Los asexuales también llaman contar sobre su condición "salir del closet". Azul lo hizo en 2012. "No tengo ningún empacho en gritar a los cuatro vientos que soy asexual y hacer la diferencia entre que ni somos religiosos, ni una secta, ni antisexuales, ni célibes, solo somos una orientación más. Con mi familia no hay problema, porque eso fue lo que les dio la respuesta a que esté soltera la mayor parte del tiempo. Como además soy panestética, es decir, que me atraen las personas independientemente de su sexo o género, creo que salir del closet como asexual fue el menor de mis males. Al parecer a la gente le sigue pareciendo más chocante que yo pueda encontrar belleza en una persona de mi sexo, o de un género no binario, a que sea asexual", cuenta.

Hace dos años decidió ampliar ese salir del closet y convertirse en activista para darle visibilidad a la orientación. Formó el grupo en Facebook y ahí se encontró con una cantidad de gente que se acercaba con dudas, en busca de amistades o parejas pero, sobre todo, pretendían hallar un sitio seguro donde expresarse y aprender. Eso la llevó a sumarse a otros proyectos de difusión como un canal de YouTube (Avenitas Sexuales) y a administrar otros colectivos en redes sociales. "Lo importante es dar información, desmentir mitos y resolver dudas".

En la misma línea está Patricia. Ella dice que maneja "bien" el tema porque es "visible", aunque aún muchos familiares no la comprenden y tejen un mundo de fábulas a su alrededor. "¿Qué soy en realidad? Soy asexual. Punto. No tienen que crearme un mito. Pero es muy complejo que comprendan lo que es lo que percibo, cómo es vivir con mi orientación sexual y lo peor es que es una orientación muy poco conocida e incomprendida aún por las comunidades de diversidad sexual".

Es por ello que también decidió apostar por la divulgación. "Es dar luz a todos aquellos que están como estuve yo, estaba a oscuras. Pensaba que era la única rara que no podía percibir como el resto de la gente. Desde la adolescencia sabés que algo hay ahí, en el mirar al otro. Y cuando le das un nombre y ese nombre te lleva a tu identidad sexual asexual, te trae paz y dejas de remar contra la corriente. Al fin hallaste tu lugar".

El as se convirtió en símbolo y campaña.

El as de las cartas representa la asexualidad puesto que "as" es un término informal para designar a una persona con esta orientación.

Representa "mostrar tus cartas al mundo" (dar a conocer tus intenciones), según el blog Avenitas.

En un primer momento se utilizaban solo el as de corazones, que simboliza a los asexuales románticos, y el as de pica, para los arrománticos. Luego se agrego el as de diamante para representar demirromántico, demisexual, gris-arromántico y gris-asexual, que son aquellos que experimentan atracción romántica o sexual únicamente hacia personas con quienes tiene una conexión emocional fuerte.

Desde el año pasado, el 8 de mayo es el Día de la Visibilización Asexual. Con el hashtag #AceDay —que esa jornada tuvo 15.000 menciones en Twitter, Facebook, Instagram y Tumblr— publicaron fotos como las que ilustran esta página. Los representa una bandera con una franja negra, otra gris, una blanca y otra violeta.

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