NOMBRES DEL DOMINGO

Portman, la Dama del cine

La actriz compite hoy por un Oscar por su papel de Jackie Kennedy.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Para realizar sus papeles, la actriz ha dicho que estudia por varios meses.

Es la única actriz que ganó cuatro de los premios más destacados del cine. Pero se animó a interpretar los papeles más jugados y ahora se apresta a ir hoy nuevamente por un Oscar por lo que muchos críticos ya consideran uno de sus trabajos más logrados en la piel de Jackie Kennedy. No se trata del cuento de hadas que se escribió cuando se formó la pareja más glamorosa del arranque de una de las décadas más convulsas de la historia. El film Jackie comienza el día después del fatídico 22 de noviembre de 1963, cuando la primera dama debe dejar de serlo a la vez que debe recobrarse del mayor impacto de su vida.

Natalie Portman parece haber pasado por los desafíos más grandes sin perder la sonrisa. De una belleza magnética la actriz se encuentra en las antípodas de la mayoría de sus colegas. Su método de trabajo incluye largos meses de investigación y preparación física para tomar un papel. De ese modo construyó el notable personaje que le tocó hacer en Black Swan y que le valiera el Oscar en 2010. A lo que sumó sus conocimientos de psicología, su segunda profesión que incluye un título de Harvard.

Con 35 años Portman puede exhibir ya una extensa carrera en el cine, plagada de reconocimientos por parte de la crítica y de sus propios colegas. Carrera que comenzó siendo una niña, pero que en ningún momento dio lugar a escándalos ni a grandes titulares en la prensa especializada.

Comienzos.

Su debut es recordado por su protagónico en una película que el tiempo convirtió en un film de culto, Léon o El Perfecto Asesino. En este notable thriller dirigido por Luc Besson en 1994 Portman tomó el papel de Matilda, una niña de 13 años que queda huérfana y es "adoptada" por el asesino profesional Léon, que interpreta Jean Reno. El papel del villano estuvo a cargo de Gary Oldman, quien encarnaba a un corrupto agente de la DEA responsable de la masacre que dejó a la niña sin familia.

Con la misma edad que su personaje, Portman se convirtió rápidamente en una estrella que mezclaba inocencia y un aire sexy en un cóctel que pronto la propia actriz adivinó como peligroso. Al año siguiente esa impresión se fortaleció con su participación en Beatiful Girls y su rostro comenzó a ser conocido en grandes producciones durante el siguiente lustro, entre ellas el notable policial protagonizado por Al Pacino y Robert De Niro, Heat (Fuego contra fuego) o bajo la dirección de Tim Burton en Mars Attack, con el protagónico de Jack Nicholson.

Natalie ya había entrado definitivamente al mundo del cine. Sin embargo, no abandonó sus estudios como le ocurre a muchos de sus colegas. Aunque se independizó muy pronto de sus padres, la joven actriz no perdió de vista sus intereses intelectuales.

Había nacido en Jerusalén en 1981, su verdadero nombre es Neta-Lee Hershlag y es hija de un médico judío, Avner Hershlag, y Shelley Stevens, estadounidense, que fue su primera agente artística. Sus antepasados fueron judíos que debieron emigrar de Polonia y Rumania cuando comenzó la persecución nazi; su abuelo materno había perdido a sus padres en Auschwitz.

En 1984, cuando Natalie tenía apenas tres años sus padres migraron a Estados Unidos, donde su padre terminó la especialización médica en fertilidad. Su educación se completó entre colegios estadounidenses e israelíes. Realizó estudios de posgrado en la Universidad Hebrea de Jerusalén, pero el doctorado en psicología lo obtuvo en Harvard en 2003. Interrumpió su carrera en el cine para completar los estudios universitarios. "Prefiero ser inteligente que una estrella de cine", respondió cuando le preguntaron por sus motivos para dar un paso al costado.

Una actitud que ha sostenido desde muy pequeña, cuando siendo aún niña se dedicó a aprender idiomas. Natalie maneja japonés, alemán, francés, hebreo y árabe.

Su actividad académica no se limitó a los estudios curriculares. Se conocen varios escritos suyos, ensayos de investigación científica que fueron publicados en revistas especializadas. Tampoco se alejó de la casa de estudios, ya que en 2015 fue la encargada de dar un discurso a los recién graduados de Harvard, donde refirió su experiencia.

Portman acostumbra a prestar toda su dedicación a los papeles que le toca interpretar. Cuando protagonizó Black Swan dedicó meses a su preparación como bailarina clásica, además de estudiar a fondo el perfil psicológico de su personaje.

Algo similar ha hecho para Jackie. La historia se enfoca en los días siguientes al asesinato de John Fitzgerald Kennedy. El guion basa sus fuentes en una larga conversación que Jackie Kennedy mantuvo con el historiador Arthur M. Schlesinger, que fuera publicada cuando la familia lo autorizó al cumplirse el 50° aniversario del trágico desenlace. Schlesinger se había desempeñado además como asesor de la Casa Blanca y la entrevista fue una de las tres que la viuda de Kennedy concedió antes de su muerte en 1994. La conversación permite develar la imagen íntima de Jackie, alejada del aura de candidez que se desprendía de la primera dama, mostrando una mujer de fuerte temperamento, lengua viperina y muy clasista.

El director chileno Pablo Larraín reconoció haberse inspirado en esta entrevista, aunque elabora una versión libre a partir de dicho material. En la película se destaca por encima de todo lo demás la actuación de Portman, que muchos críticos aseguran merecedora del Oscar. Entre otros logros, consigue imitar a la perfección el acento de la primera dama estadounidense. "Me pareció uno de mis papeles más peligrosos, porque todo el mundo sabe qué aspecto tenía, cómo sonaba y cómo caminaba. Nunca había interpretado a un personaje así y nunca me había considerado una gran imitadora", confesó Portman.

Una mujer "símbolo" para muchos.

"¿Cómo conservar tu humanidad cuando eres un símbolo para mucha gente, cuando todo el mundo te trata como si fueras un maniquí?", se pregunta Natalie Portman al reflexionar sobre el personaje que le tocó encarnar. Una inquietud que la película tampoco consigue responder, después de todo Jackie constituye uno de los mayores enigmas de la historia política moderna de los Estados Unidos.

Un director en trayecto ascendente.

Hace apenas un año el director chileno Pablo Larraín estrenó Neruda, un film basado en los últimos años del enorme poeta que se llevó todos los elogios. Y de inmediato tomó el desafío de rodar esta biografía de Jackie Kennedy. Larraín prefiere que su película no sea considerada una biopic. "Es más bien un intento de meterse en su mundo y sus circunstancias", explicó.

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