relatos de laura restrepo

Ingenio y sutileza

El clásico cuadro de El Bosco, "El jardín de las delicias", resulta un eficaz disparador.

Laura Restrepo. Foto Ekko von Schwichow
Foto Ekko von Schwichow

El jardín de las delicias, creación del pintor Hieronymus Bosch a principios del siglo XVI, es una de las obras más extraordinarias y enigmáticas del arte universal. El denso y asombrosos recorrido de su tríptico es capaz de sugerir toda clase de fantasías literarias. En 1999 el novelista alemán Peter Dempf, en El secreto de El Bosco, articula una compleja trama en torno al proceso de elaboración de la obra. El uruguayo Domingo Trujillo en Asalto al Jardín de las delicias (2015) pone en escena un grupo patriótico holandés que intenta recuperar el cuadro para su país. Ahora, para la experimentada escritora colombiana Laura Restrepo, la genial pintura, al conmemorarse los 500 años de su realización, resulta un eficaz disparador para Pecado, un conjunto de relatos que parten directamente del contenido de la tela de Bosch para abordar dramas y pasiones que resignifican el concepto del mal, sus límites y consecuencias.

En rigor solo "Peccata mundi", la narración que abre y cierra el libro, explora el contexto histórico más inmediato a la obra: el ascético mundo de Felipe II en El Escorial. Irina, la protagonista que debe escribir una tesis sobre el cuadro, concluye ante él que "el castigo es la otra cara del pecado; su reproducción exacta pero invertida". Si placer y pecado son equivalentes, cabe preguntarse si placer y castigo son intercambiables. Esa es la clave sobre la que girarán los demás relatos de tiempos y latitudes distantes aunque siempre sujetos a esa misma reflexión. Relaciones prohibidas que incluyen incesto o adulterio; seres socialmente aborrecibles como el verdugo apodado La Viuda, o surgidos de los suburbios de cualquier capital latinoamericana donde la vida no vale nada, como el sicario adolescente llamado el Arcángel, o Emma, la mujer que responde a la violencia machista descuartizando a su amado. Todos ellos son intentos piadosos por comprender el alma humana, descubrir la naturaleza última de sus acciones y las circunstancias que los acompañan. Contrasta con el contenido temático del libro la variedad de estilos, de recursos y de vocabulario que lo hacen posible, desde la apelación a un coro de tragedia griega o al pintoresco lunfardo de los arrabales, al uso de la primera persona, el reportaje y la crónica con guiños de leyenda.

La obra de El Bosco está presente en todos los textos, ya sea en una reproducción o al menos una mención, signo de su vigencia y ubicuidad. Restrepo se detiene con ingenio y lucidez en ese despliegue monumental de infierno y paraíso, en ese atiborrado escenario de placer y sufrimiento que brinda el tríptico del maestro de los Países Bajos, para recrearlo a su manera, brindándole de ese modo un magnífico homenaje.

PECADO, de Laura Restrepo. Alfaguara, 2016. Montevideo, 347 págs. Distribuye Penguin Random House.

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