la real academia elige

Borges fundamental

Una relectura actualizada, como en toda antología

Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges regresa en una antología de sus cuentos, ensayos y poemas que se define esencial, un libro de tapa dura, voluminoso y bien editado por la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y editorial Alfaguara. Es la novena entrega de una colección nacida en 2004 que acercó El Quijote de Cervantes y obras de Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Rubén Darío y Mario Vargas Llosa, entre otros, a un precio accesible, dirigido a los grandes públicos.

El aniversario de los treinta años de la muerte de Borges, el 14 de junio de 1986, motivó esta reedición de dos libros medulares de su producción narrativa: Ficciones y El Aleph, seguidos por una selección de sus principales ensayos literarios y de sus más recordados libros de poemas, acompañados por una decena de estudios académicos, una nota del coleccionista Víctor Aizenman, introductoria a reproducciones facsimilares, una bibliografía y un glosario para los hispanos no familiarizados con el Río de la Plata.

Otra selección.

Como frente a toda antología el lector discutirá la pertinencia de un texto y la exclusión de otro, pero el conjunto recupera la totalidad de los cuentos que se han vuelto clásicos por su ambición y su logro, "Pierre Menard, autor del Quijote", "La biblioteca de Babel", "Funes el memorioso", "El Sur", "El fin", entre otros, sin eludir algunos textos de sus adhesiones vanguardistas cuya eficacia el tiempo ha envejecido. No puede afirmarse de Borges lo que Joseph Conrad decía a propósito de G. H. Hudson: "escribe como Dios hace crecer el pasto". Borges es un escritor retórico, sus ideas asombrosas son también verbales y corrió los riesgos de la extravagancia. Unos y otros textos conviven en este volumen compilado por el presidente de la Academia Argentina, José Luis Moure, que ha seleccionado ensayos de Inquisiciones, Historia de la eternidad, Otras Inquisiciones y Nueve ensayos dantescos, entre otros, y poemas de una decena de libros entre los que se encuentran Fervor de Buenos Aires, Luna de enfrente, El otro, el mismo. En uno de los estudios del volumen, Santiago Sylvester define la poética de Borges como "poesía de pensamiento", alejada de los abusos del efectismo o la emotividad que rechazaba Macedonio Fernández y tuvo sucesivos cultores en Argentina. Sylvester recorre los temas, la prosodia, lo recursos adverbiales y la oralidad que alentó desde su primer libro de poemas en toda su trayectoria.

Al lado de un ensayista notable como Borges, capaz de transmitir ideas complejas de una manera llana y con belleza, el trabajo de los académicos semeja el de las hormigas que devastan el jardín, cada una con el pedazo que se llevará para su claustro. El acopio no es menor, ni irrelevante. Unos estudios son frontales y panorámicos de su trayectoria, como los de Noé Jitrik, Teodosio Fernández y Darío González, que ubican la producción de Borges en sus vínculos con la tradición argentina, con sus fuentes literarias y filosóficas, otros más específicos, como el de Alberto Giordano, orientado a indagar las operaciones de lectura que introdujo Borges en sus ensayos, cuyos rasgos define por la brevedad, la centralidad del detalle y el gusto por lo menor, al grado de iluminar obras clásicas desde un ángulo impensado o una realidad conjeturable, y expandir el carácter inagotable de la interpretación.

Precisamente la brevedad, la elipsis y la alusión son los rasgos que analiza Graciela Tomassini en la trama de sus ficciones y ensayos, que no dejan de intercambiar recursos, incluidos los de la poesía, desde que Borges concibió muchos relatos como indagaciones teóricas y no pocos tratados filosóficos como formas de la literatura fantástica. Es particularmente notorio que la erudición de Borges se nutrió en el hábito de leer enciclopedias, y Juan Pablo Canala indaga en sus consecuencias, no solo sobre su comprensión y su saber, también sobre el estilo narrativo y la poética, con su ceñida economía verbal, la sucesiva confrontación de ideas y las referencias veladas. Podría pensarse "El Aleph" y su violenta concentración del universo como el icono literario de la obsesión borgeana por los objetos y lugares capaces de relacionar la unidad con la diversidad, un vínculo sin duda elemental en las sumas enciclopédicas.

También comparece el panorama de los trabajos de Borges en colaboración, de Nora Catelli, naturalmente centrado en su amistad con Adolfo Bioy Casares y en el abanico de emprendimientos que llevaron adelante, desde los tempranos encargos de publicidad, pasando por la dirección de colecciones, preparación de antologías y los textos de Bustos Domecq, hasta el polémico y final Borges, en la edición a cargo de Daniel Martino después de la muerte de Bioy. Es un estudio de registro, más que de tesis, en el que Catelli recupera el énfasis de Rodríguez Monegal al presentar la creación de Bustos Domecq como la parodia de Borges y Bioy de la solemnidad del idioma argentino en todas sus variantes pseudo intelectuales.

Jorge Panesi revisa los desencuentros de Borges con el peronismo, el mito de su degradación oficial como "Inspector de gallinas" durante el gobierno de Perón y la condición reaccionaria del cuento "La fiesta del monstruo" que escribió con Bioy Casares en 1947, expresivo de un repudio social que se volvió emblemático. La indagación del Borges político deja fuera de cuadro, sin embargo, el carácter más ominoso de su aprobación de la dictadura de Jorge Rafael Videla, los elogios al general Pinochet y a los militares uruguayos en el poder, acaso el tema más ríspido y difícil de armonizar con la veneración literaria.

También el dibujo.

En el orden de la especificidad léxica que compete a los académicos, el compilador José Luis Moure desentraña una pesquisa genética alrededor de lo que pudo ser una errata en un poema de Borges y sufrió sucesivas correcciones: develar - debelar, con sensibles modificaciones de sentido, especialmente en las traducciones. Por último, cabe llamar la atención sobre el dibujo que ilustra una página del manuscrito de "Dos semblanzas de Coleridge", aportado por el coleccionista Aizenman para esta edición. En el encuentro "Borges, una geografía imaginaria" realizado en Fray Bentos en noviembre del año pasado, el crítico especialista en Borges, Daniel Balderston, exhibió una serie de sorprendentes dibujos, de muy buena factura y expresividad, hallados entre los papeles del escritor. Explicó entonces que Borges tenía para el dibujo un talento similar al de su hermana Norah y ambos resolvieron, a edad temprana, repartirse las zonas de su vocación e influencia, por lo que finalmente Norah creció como artista plástica y Borges mantuvo sus dibujos en la reserva de su vida privada. El dibujo que aporta esta edición es una buena muestra no solo de su destreza sino también de los recursos con los que contaba a la hora de meditar los temas de sus ensayos y cuentos, o acercarse a sus personajes. Una parte considerable de los manuscritos de Borges, con su letra minúscula y apretada, y sus dibujos, fue expuesta en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires durante varios meses del año pasado, al cumplirse los treinta años de la muerte del autor argentino.

BORGES ESENCIAL, Real Academia Española/ Asociación de Academias de la Lengua Española/ Alfaguara, 2017. Barcelona, 783 págs. Distribuye Penguin Random House.

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