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Delfina Milder

Semanas en las que pasan décadas

Escribo esto el 21 de enero. Esta entrega de Mundo, la primera del año, llega a tu casilla el 22. Puede que en las próximas horas se anuncien detalles sobre un acuerdo EE.UU.-Groenlandia o que pase algo totalmente fuera del radar, y las próximas líneas sean noticia vieja, valga el oxímoron. Viene cargado el 2026.

Si no tenés tiempo para leer, esto es lo que tenés que saber hoy:

  • Donald Trump anunció el marco de un futuro acuerdo sobre Groenlandia. Dijo que muy pronto habría más detalles. Se dice que el acuerdo involucra pequeñas áreas de tierra.
  • Al respecto, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dijo que tuvo una "conversación muy productiva" con Trump sobre la seguridad en la región del Ártico.
  • Las negociaciones entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos continuarán para garantizar que Rusia y China no consigan nunca afianzarse económica o militarmente en esta isla del Ártico, territorio autónomo de Dinamarca.

Semanas en las que pasan décadas

Cuando empecé mis vacaciones me iba bastante segura de que no pasaría gran cosa. Una invasión a Venezuela me parecía improbable y, además, tengo la costumbre de pensar que en enero no pasa nada: una creencia cómoda pero infundada. Sin embargo, enero todavía no terminó, y en lugar de tener que ponerme creativa para llenar esta newsletter y las páginas del diario, resulta que la dificultad no es encontrar temas, sino elegir uno entre todo lo que pasó aquel día en Caracas y el discurso de Trump en Davos ayer.

Groenlandia lidera el podio de las noticias de hoy, pero no quiero dejar atrás a Maduro para ponernos al día.

Imagen de Nicolás Maduro posteada en X por Donald Trump a bordo del USS Iwo Jima luego de ser capturado el 3 de enero de 2026.
Imagen de Nicolás Maduro posteada en X por Donald Trump a bordo del USS Iwo Jima luego de ser capturado el 3 de enero de 2026.
Foto: AFP

 

A las 7 de la mañana del 3 de enero de este 2026 sonó mi celular. Era Juan, el editor web.

—¿Qué pasó?

Estados Unidos bombardeó Venezuela y capturaron a Maduro.

No acostumbro, y menos en licencia, a disfrutar de esa hora tan grata de la mañana. No en vano prefiero cubrir países más cerca de nuestro huso horario. Ese día, sin embargo, Estados Unidos madrugó. De hecho, Juan se había puesto a trabajar en cuanto había salido la noticia, a las cuatro de la mañana. Y yo, algo incrédula al teléfono, le respondí con lo primero que me salió: hoy no trabajo. Pero en menos de un segundo supe que no iba a poder irme a dormir otra vez, así tan campante, como si uno de los sucesos más importantes de los últimos años en América Latina no se estuviera desarrollando en tiempo real. Es que los hechos históricos, cuando se tiene noción de que lo son, hay que vivirlos con la máxima atención posible, porque los detalles de estos días quedan impresos aun cuando pasan los años y los recuerdos se vuelven borrosos. Así es el mundo, un vicio; y así es la memoria, un misterio.

Cuando quise acordar se hicieron las 10 de la noche. Reinaba una relativa calma. Trump ya había hablado, la foto de Maduro con el conjunto Nike era la tapa del día siguiente y ahora sí empezaba mi descanso: buscando pasajes a Cúcuta y rutas posibles para llegar a Caracas, porque fantasear es gratis.

Washington-Caracas, una relación que se afianza

De Venezuela, ¿qué decir que no se haya dicho? Una nota de The New York Times, “Cómo Trump eligió a un leal a Maduro como nuevo líder de Venezuela”, arroja bastante luz sobre el vínculo entre la Administración Trump y el régimen chavista.

También recomiendo un artículo de The Wall Street Journal, publicado el 5 de enero, que revela que la CIA elaboró un informe, entregado a Trump semanas antes del ataque a Venezuela, en el que se determinaba que los principales miembros del régimen de Maduro, incluida la vicepresidenta Delcy Rodríguez —ahora "presidenta encargada de Venezuela"—, estarían mejor posicionados para liderar un gobierno temporal en Caracas y mantener la estabilidad a corto plazo en caso de que el autócrata perdiera el poder.

La evaluación no describió cómo Maduro podría perder el poder ni abogar por su destitución, pero analizaba la situación interna de Venezuela en caso de que eso sucediera. Según varias fuentes consultadas por el medio, el informe concluyó que Edmundo González, ampliamente visto como el verdadero ganador de las elecciones de 2024 contra Maduro, y María Corina Machado, "tendrían dificultades para ganar legitimidad como líderes mientras enfrentan la resistencia de los servicios de seguridad pro régimen, redes de narcotráfico y opositores políticos".

Palabras más, palabras menos, fue lo que dijo el propio Trump sobre Corina Machado: “No tiene respaldo interno”. Asimismo, después de recibirla 15 de enero en la Casa Blanca y tras aceptar su medalla del Nobel de la Paz, Trump la describió como una mujer "muy agradable" y dijo haber quedado "muy impresionado" por ella. En otra instancia con la prensa, sugirió que podría “involucrarla” en la transición en Venezuela, sin más detalles.

María Corina Machado entrega a Donald Trump la medalla otorgada al recibir el premio Nobel de la Paz.
María Corina Machado entrega a Donald Trump la medalla otorgada al recibir el premio Nobel de la Paz.
Foto: Instagram de la Casa Blanca

Por su parte, Machado se deshizo en elogios tras la bilateral: "Sepan que contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela", y destacó que, tras la transición, Venezuela se convertirá en el "mejor aliado de Estados Unidos".

Es fácil decirlo ahora, y voy a pecar de lectora de diarios del lunes, pero recuerdo a un colega de redacción repitiendo: “¿Cuántas veces escuchamos que esta vez sí iba a caer el régimen? Y el régimen no cae”. Y me pregunto, entonces como ahora, cuán realista era desplazar a Maduro y entronizar a María Corina Machado (o, en su defecto, a Edmundo González, a quien la oposición y varios países de la comunidad internacional reconocen como ganador de las elecciones). Lo que sí resultaba más difícil de anticipar era la moderación de la hostilidad entre el régimen chavista y Estados Unidos, al punto de que Trump describiera su conversación con Delcy Rodríguez como “muy buena” y destacara el buen clima de trabajo con Caracas.

Ahora, la escena de Corina Machado saliendo de Venezuela en barco y en avión, disfrazada y de peluca, pasando más de 10 puestos de controles del chavismo, con el máximo secretismo posible y la ayuda de la Casa Blanca para llegar a Oslo, suena a vieja historia. Y pasó hace menos de dos meses. En el medio, y en simultáneo con el ataque a Venezuela y la captura de Maduro, pasó algo igual de relevante e igual de poderoso: la forma en que Trump se adueñó de la narrativa, la reordenó y la reescribió. Una forma de hacer política que no deja de ser sorpresa aún en su segundo mandato.

Para no extenderme demasiado, dejo sobre el tintero el fondo de la cuestión: el petróleo. Si querés profundizar, el periodista Peter Coy escribió un buen análisis sobre el complicado cálculo de las grandes petroleras para invertir en Venezuela.

Groenlandia no está tan lejos

Volvemos al principio. La noticia caliente es que Trump anunció que el marco de un acuerdo relacionado con Groenlandia se publicaría “muy pronto”. "Ahora mismo está un poco en proceso", declaró Trump a los periodistas. "Pero bastante avanzado. Nos proporciona todo lo que necesitábamos". Trump, sin embargo, no especificó si el acuerdo implicaba que Estados Unidos obtuviera la propiedad de Groenlandia.

El mandatario hizo el anuncio durante su discurso ayer en Davos, donde también dijo que dio marcha atrás en sus amenazas de imponer nuevos aranceles a varios países europeos opuestos a su plan en la isla helada. Trump insiste en que esta isla rica en minerales es "vital" para la seguridad de Estados Unidos y de la OTAN contra China y Rusia.

Tras semanas de amenazas que provocaron agitación en los mercados y tensiones diplomáticas, el mandatario estadounidense afirmó ayer, repentinamente, que se había reunido con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, con quien pactaron "el marco de un futuro acuerdo" sobre Groenlandia. "Con base en este entendimiento, no impondré los aranceles que debían entrar en vigor el 1 de febrero", escribió Trump en Truth.

El mandatario afirmó después a los periodistas que este acuerdo es "fantástico para Estados Unidos" y le da "todo" lo que quería, especialmente en temas de seguridad nacional y de seguridad internacional, y que estará en vigor "para siempre".

Veremos cómo sigue, pero ahora suena realista lo que hace meses parecía un delirio expansionista.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante el Foro Económico Mundial de Davos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, gesticula durante el Foro Económico Mundial de Davos.
Foto: AFP

Después de esta miscelánea un tanto desordenada, me despido. Las recomendaciones de esta semana:

  • La serie “Mussolini: Hijo del siglo”. Disponible en Mubi.
  • Este excepcional perfil sobre Marco Rubio.
  • El discurso de Mark Carney en el Foro de Davos, traducido al castellano.

Si querés dejarme algún comentario podés hacerlo en mundo@elpais.com.uy o a través de mi cuenta de X, @delfinamilder