nigeriano rescatado en aguas uruguayas reconstruyó su vida en el este

Wale, de polizón a bartender en La Barra

Fue polizón y hoy es bartender. Wale, uno de los cuatro nigerianos rescatados en 2005 en aguas uruguayas, lleva 10 años en Maldonado, donde además proyecta un libro y una película.

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En Uruguay aprendió a hacer caipirinha y pico sur.

Antes de comenzar a contar su historia, pide ponerse un saco blanco propio de una fiesta formal. "Estás para ir a Hollywood", bromea José, uno de sus compañeros. El resto, lo mira con una sonrisa, incluyendo los comensales, que desatienden su almuerzo para prestar atención a un africano que atravesó episodios dignos de una ficción.

Trabajaba con su padre en una barraca y en la pesca. Si bien no tenía problemas graves para vivir, quería otra cosa para su futuro. Por eso, en abril de 2005, quiso partir a un país que le diera mayores oportunidades. Él y otros cuatro conocieron a un hombre que les aseguraba salir de Nigeria como polizones en el buque turco "Halil 1" por 100 dólares. El destino era Grecia. Sin embargo, el barco iba al Atlántico Sur. En alta mar fueron encontrados, maltratados y amenazados, contaron los protagonistas de la historia a El País en 2010.

Luego de un mes de navegación, los que comandaban esa embarcación se deshicieron de los nigerianos y los lanzaron a una balsa. Les dijeron que a su derecha estaba Argentina, pero no era cierto; se encontraban cerca del departamento de Rocha. Sentían miedo. "Había pescados grandes. No sabíamos si eran tiburones", comenta Wale. Estaban desnudos y no tenían nada para comer, aunque, cuenta Wale, no sintieron un hambre atroz. "Nunca pensamos que un barco podría pasar cerca de nosotros", agrega.

De repente, una embarcación los vio de lejos y rescató a uno, a Monday. A las pocas horas, rescató al resto. Los trasladaron al Hospital Mautone y, tras ese momento, se convirtieron en el centro de la atención pública en Uruguay. Diarios, canales y diarios relataron su historia. Luego de una década, estos nigerianos lograron reconstruir su vida entre Uruguay y Argentina.

Nueva etapa.

Wale tiene un español rústico pero entendible. Fue una década de trabajo. En sus comienzos en Maldonado, donde siempre vivió, hacía "changas" en la construcción. Luego, realizó un curso de técnico en aire acondicionado. Pero se dio cuenta que no le gustaba y buscó una actividad artística, por lo que hizo un curso de dos años en Casa de la Cultura, lugar donde aprendió cine y literatura.

Eso estimuló su deseo de escribir un libro que cuente desde su niñez hasta el rescate. "Pez, cuatro mares", como se titulará, ya tiene el apoyo editorial de Botella al Mar. "No escribo perfecto pero en esa editorial me están ayudando a corregirlo", avisa.

No es su único proyecto. También trabaja en una película de la que ya escribió el guión y espera ahora el apoyo de alguna productora. Adelanta que no está basado en la historia real pero sí está vinculado a los naufragios.

"Si encuentro una productora, bien, y si no la hago por otro lado. Yo voy a cumplir mi sueño", afirma.

Mientras tanto y paralelamente a estos proyectos, Wale ha buscado "laburos" en diferentes lugares de todo Maldonado. En noviembre, entregó currículum a los comerciantes de La Barra para postularse como cocinero.

El restaurante Pura Vida fue uno de los primeros en los que probó suerte. Mónica, una de las dos dueñas del local, afirma que siempre les gustó tener trabajando a "gente de color". "Nos gusta tener diferentes etnias", afirma.

Para el cargo que pedía Wale no había vacantes. De todas formas, Miriam, la otra dueña, tenía una contraoferta: "Si no te molesta, yo te propongo ser nuestro bartender". Aceptó al instante. Hizo una prueba de tres días y luego lo ratificaron en el puesto. "Yo tengo ganas de laburar. No me importa lo que sea", dice.

No tenía idea de cómo hacer un trago. Sus compañeros le fueron enseñando con carteles ubicados subrepticiamente.

Además, como él sabe inglés, ayuda a sus compañeros que no tienen un buen domi-nio del idioma como cuando llega algún cliente de Estados Unidos.

Hasta marzo tiene contrato allí. En un futuro no tan lejano, quiere ir a Ámsterdam a visitar a su novia con quien, dice, "lleva una relación abierta".

Luego, seguirá en el país que "le dio una oportunidad" para trabajar. "Para mí es un sueño", concluye y se va a preparar otro trago.

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