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Veranos que perduran en la piel

Caligrafía y símbolos de infinito son tendencia; los extranjeros se tatúan mates en Punta.

Los tatuajes no son un arte efímero, sino permanente. Foto: AFP
Los tatuajes no son un arte efímero, sino permanente. Foto: AFP

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El verano es sinónimo de cuerpito gentil. El calor lleva a hombres y mujeres a destaparse para ir a la playa, salir a bailar, o caminar por la calle. Los hinchas del tatuaje están de fiesta cuando sube la temperatura porque pueden lucir sus diseños, observar los ajenos y sacar "piques".

"Está el que lo quiere mostrar y el que ve el de otro y le dan ganas de hacerse uno similar", comenta Marcelo Avero, tatuador de Horáculo, el único local de tatuajes de La Barra, ubicado frente a Medialunas Calentitas.

La tendencia muta cada dos o tres temporadas. Las letras chinas tuvieron su auge estival, también los mandalas, los tribales, los delfines y las rosas. Hoy la tecnología cambió la pisada y hay cantidad de estilos para elegir: en el 2000 se seleccionaba a través de catálogos disponibles en el local de tatuajes, ahora la gente entra a internet, encuentra miles de opciones y lleva el concepto digerido.

"El 90% de las personas me trae la idea en el teléfono", dice Nelson Fagúndez, dueño de Delta Tattoo, el estudio más antiguo de Maldonado, ubicado sobre Gorlero y la calle 28.

Aun así, hay ciertos diseños que se repiten este 2019. Están de moda el símbolo del infinito, los pájaros volando, los atrapasueños y la caligrafía. "Se escriben en letra cursiva nombres, la palabra familia, y frases cortas en inglés", dijo Nelson.

Otros tantos zafan de lo que se usa con cuestiones bizarras y originales. Cinco amigas argentinas se grabaron una palabra cada una en la nalga derecha y formaron una frase de la banda tropical Damas Gratis: "ATR perro, cumbia cajeteala piola, gato". El dueño de Delta Tattoo aseguró que fue lo más loco que vio en esta temporada, aunque matizó el cuento al revelar que eran tatuajes temporales.

Un grupo de amigos fue a Horáculo para tatuarse unas curitas este enero. Un adolescente entró al local de La Barra pidiendo que le hicieran una caja de vino Santa Teresa en su piel. Prometió volver para grabarse una lata de atún.

Souvenirs.

Pablo Sánchez instaló Tacuabé Tatuajes en una galería de Gorlero y calle 28 en octubre pasado, y dice que entran a diario alrededor de diez argentinos. La mayoría lo hace para consultar por el escudo de River Plate, actual campeón de la Copa Libertadores.

A Pablo todavía no le tocó tatuar a ningún extranjero. En Horáculo, sin embargo, no paran de recibir turistas del exterior que recurren al tatuaje a modo de souvenir.

"En vez de llevarse el llavero, el imán o la remera de Punta del Este como recuerdo, se tatúan. Están esos que vienen, pasan un tiempito, quedan enamorados del país y se hacen una bandera de Uruguay, el sol, o incluso un mate", comenta Marcelo.

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Nelson opina que para muchos decir, me tatué en Punta del Este les da estatus. "A nivel internacional está bien visto, no todo el mundo puede venir a vacacionar acá". Ese público siempre elige un diseño pequeño, ya que para piezas grandes prefieren al tatuador de su ciudad. Una manga, además, demanda varias sesiones, y si el día está lindo optan por pasar más tiempo en la playa y no entre cuatro paredes.

Los foráneos no son los únicos que se llevan un recuerdo. "Muchos uruguayos que viven en el exterior piden diseños alusivos porque extrañan su país", dice Nelson.

Solicitados.

Cuando Marcelo Tinelli decidió tapar su espalda y su brazo con diseño, fue furor. Y generó un cambio de percepción entre muchas personas que no veían con buenos ojos al tatuaje. Favoreció muchísimo al rubro "por el prejuicio que existe. Como él y su hija (Candelaria) están tatuados, queda lindo", dice Marcelo.

El conductor argentino no fue el único. Lionel Messi, Neymar, José María Giménez y otros tantos futbolistas referentes de niños y adultos también se cubrieron el cuerpo con tatuajes, y eso "ayudó a romper el tabú, y a que la gente perdiera el miedo a hacerse piezas grandes", comenta Nelson.

Tinelli
Tinelli en José Ignacio, baraja y da de nuevo (La Nación)

El dueño de Delta Tattoo pide a sus clientes que elijan un concepto para sus mangas, y en función de eso arman la historia a dúo. Hay temáticas religiosas, flores, tribales, o incluso vinculadas a la vocación de la persona. "A un cocinero le hice una manga con cebollas, cuchillos, y comida", anotó.

Uno de los tatuajes más pedidos por los clientes de Horáculo son los brazaletes del jugador de la Juventus Paulo Dybala, y los búhos con alas gigantes que tiene el reggaetonero Nicky Jam.

Nelson trabaja en España durante el verano europeo, y la cara del futbolista Sergio Ramos es lo que más quieren por esos pagos.

Marcelo hizo a Fernando Morena y a Walter Olivera alzando la Copa Libertadores de 1987; le faltan Pablo Bengoechea y Diego Aguirre para completar el brazo de un señor con los ídolos manyas. La semana anterior pasaron a piel un autógrafo del "Cebolla" Rodríguez.

"Está todo el mundo traumado con el cuello de Cande Tinelli. A la mayoría le parecía horrible hace un tiempo, pero se dio vuelta, y ahora te lo piden", concluye Horacio, tatuador del local de La Barra.

Tattoo, un arte para eliminar marcas vida

Muchas personas desembarcan en los locales de tatuajes para borrar alguno que se hicieron de chicos, los aburrieron o ya no se identifican con ellos. Otros lo hacen para cubrir con nuevos diseños señas de vida: operaciones, estrías e incluso tapar cortes carcelarios "porque tienen una carga muy fuerte", dice Horacio. Cuenta que una vez aprovechó los "cortes gruesos" de un cliente e improvisó un modelo "atigrado". Hay una movida importada de la vecina orilla que aquí está cobrando fuerza y tiene que ver con el cáncer de mama. "En muchos lugares te reconstruyen con un diseño el pezón gratis. Lo mirás y por ahí nunca pasó nada", dice Marcelo.

Hasta que el láser u otro dibujo los separe
Romance en versión tatoo. Foto: El País

El tatuaje entre parejas es cada vez más frecuente en temporada. El verano pasado marcaron la tendencia el hilo rojo y unas coronitas. "Algunos le escribían el nombre de la otra persona debajo, y otros solo ponían rey y reina", cuenta Horacio, de Horáculo Tattoo.

Este año se vieron menos nombres personales e iniciales, y más piezas de rompecabezas encastradas, corazones partidos a la mitad, fechas, o algún diseño representativo para ambos, por ejemplo una luna.

Pablo Sánchez, de Tacuabé, recuerda uno novedoso: un par de naipes con la Q y K de corazones. "Hoy o mañana se separan y comparten un tatuaje que para ellos tiene un significado, pero no es algo que los identifique. Se puede esconder un poco más", dice. Hasta ahora, nadie le pidió grabar un retrato de su media naranja en la piel, pero si sucediera, él procuraría persuadirlos, "o al menos aconsejarlos para ver si están seguros".

Marcha atrás.

Marcelo Avero confiesa tener mil historias de gente que llegó a su estudio desesperada por borrarse con láser un tatuaje que se había hecho con su ex, o al menos taparlo con otro. Selecciona una de las mejores anécdotas.

"Hace un año, una persona se tatuó el nombre de su mujer en la mano, llegó a su casa, se lo mostró loco de la vida, y cuando ella lo vio le dijo, ¿qué hiciste? Estoy con otra persona, me voy. Volvió al local a los tres días, me miraba y se reía. Se quería raspar con un cuchillo, pero había que esperar a que cicatrizara bien para poder taparlo. Tuvo una época heavy, con guantes todo el día, hasta que se hizo el nombre de su hija porque coincidían un par de letras con el de su exmujer".

Temporada alta de diseños pequeños

En época de verano no corre tatuarse piernas, brazos o espaldas enteras. La gente pide piezas chicas y sencillas porque son más fáciles de curar y de cuidar. "Te colocan un parche y podés ir a la playa. Las grandes son más difíciles porque no les puede dar el sol", explica Nelson de Delta Tattoo. En su local de Gorlero un tatuaje pequeño vale mínimo mil pesos, y en La Barra, "no se arma la máquina por menos de dos mil pesos", dicen los dueños de Horáculo. La temporada se presta para que ciertos turistas se tatúen por impulso: "pasan por el local, no tenían nada pensado y les vienen ganas en ese momento", comenta Horacio, tatuador de Horáculo.

Tatuajes divertidos, originales, emotivos y llamativos de la temporada 2019

Beberaje y gastronomía

Martín Keiran, del estudio Horáculo, realizó uno de los tatuajes más originales y bizarros hace un par de semanas. Un adolescente quiso que le diseñara una caja de vino Santa Teresa tinto, y prometió retornar al local de la Barra para marcar en su piel una lata de atún.

Tatuaje. Foto: El País
Foto: El País

Un tributo canino

Los tatuajes pequeños y sencillos son siempre tendencia en verano. A Pablo Sánchez, de Tacuabé tatuajes, le llamó la atención el que se hizo una chica este enero en homenaje a su perro. Se tatuó la silueta de su difunto labrador con un corazón dentro. "Fue bastante emotivo", dijo.

Tatuaje. Foto: El País
Foto: El País

Pensados a dúo y trío

Es cada vez más frecuente que padres e hijos se tatúen diseños complementarios: el yin y el yang es uno de los más comunes entre familiares. Tres hermanas, por ejemplo, se hicieron en Tacuabé tres triángulos, uno arriba del otro, en representación de su lazo fraterno.

Tatuaje. Foto: El País
Foto: El País

Consejos para cuidar los tatuajes en temporada estival

Si sos de los que decidiste hacerte un tatuaje en verano, hay determinados cuidados extras que hay que tener.

Los expertos recomiendan evitar los baños, especialmente en agua caliente: hasta que el tatuaje cicatrice por completo, se debe evitar sumergirlo en el mar o la piscina, para impedir que se borre parte del dibujo o que se infecte por bacterias.

Tampoco se debe exponer directamente al sol ya que eso puede provocar que disminuya la pigmentación del tatuaje. Es fundamental aplicarse en la zona protector solar. Se recomienda a su vez usar ropa ligera y de algodón y evitar las actividades que provocan calor y sudoración ya que puede evitar la correcta cicatrización.

Tatuaje. Foto: El País
Foto: El País

Pero independientemente de la época del año que sea, el tatuaje debe cuidarse para evitar infecciones. Por ello es necesario lavar dos veces al día con agua fría o tibia y jabón neutro o antiséptico y aplicar luego una pomada antibiótica durante los 3 o 5 días posteriores a la realización del tatuaje.

Durante dos semanas se debe aplicar también una crema hidratante en el lugar, para que la piel tatuada recupere su elasticidad. No se debe rascar o frotar el tatuaje.

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