Experiencia única

Un verano en otro mundo

Durante 12 días, estudiantes y docentes de la Facultad de Ciencias investigaron en la Antártida.

Los estudiantes llegaron a la Isla Rey San Jorge en un avión del Ejército uruguayo. Foto: Ministerio de Defensa
Los estudiantes llegaron a la Isla Rey San Jorge en un avión del Ejército uruguayo. Foto: Ministerio de Defensa Nacional

En la reunión introductoria al ingreso a la Facultad de Ciencias, Irene Ferreiro tuvo la oportunidad de conversar con una docente que estaba investigando en la Antártida. Tras la charla no demoró mucho en darse cuenta de que ella también quería dedicarse a eso, por lo que tres años después, cuando le surgió la posibilidad de ir al continente de hielo, no lo dudó.

Para hacer posible su sueño debía primero tomar un curso de un semestre y aprobar el examen, requisitos que habilitaban a presentarse al llamado. Una vez cumplidos esos pasos los interesados debían presentar una carta de motivación, la escolaridad y una entrevista en la que se evaluaba, entre otras cosas, a qué querían dedicarse en el futuro.

A fines de noviembre del año pasado, a Irene y a otros 15 estudiantes de tercer y cuarto año de las carreras de biología, bioquímica y geología, les informaron que habían sido seleccionados para participar de la tercera edición de la Escuela de Verano de Introducción a la Investigación Antártica, que se llevó a cabo entre el 10 y el 22 de enero. Las anteriores instancias similares se dieron en 2014 y en 2016.

La importancia de la Escuela, según destacan los estudiantes, es que es la única en el mundo que enseña investigación antártica a estudiantes de grado. "En el resto de los países, los investigadores que van son de postgrados", contó Irene.

El grupo de estudiantes se dividió en cuatro: unos se encargaron del análisis de la microbiología, es decir, los virus presentes en la Antártida. Otros investigaron sobre el ciclo circadiano, centrándose en cómo eran los cambios entre el sueño y la vigilia de la dotación que estaba viviendo en la Antártida, dado que en verano las horas de luz son 20 mientras que de oscuridad son solo cuatro. Un tercer grupo estudió el ecosistema, el derretimiento de los glaciares y cómo afecta eso a todos los seres vivos del continente blanco. El cuarto grupo de estudiantes se encargó por su parte de analizar a los invertebrados, los únicos animales terrestres que viven en la Antártida. "Todos los vertebrados, en cambio, son marinos", contó la joven, con entusiasmo.

Hallazgos.

En esos días, los estudiantes, junto a cinco docentes, instalaron en la Antártida el primer laboratorio uruguayo de biología molecular. Durante la estancia dieron con "hallazgos interesantes" en las distintas áreas de estudio que continuarán analizando en Uruguay.

Los estudiantes sacaron muestras y recorrieron parte del lugar. Foto: Facultad de Ciencias
Los estudiantes sacaron muestras y recorrieron parte del lugar. Foto: Facultad de Ciencias

"Pudimos confirmar que uno de los virus que estábamos buscando y que afecta a las aves, por suerte no está presente en los animales", explicó Irene. Para llegar a ese hallazgo estuvieron durante varios días observando a los pingüinos y analizando sus heces.

El equipo que estudiaba el sueño de la dotación permanente le colocó a algunos integrantes un reloj que medía la luz y la actividad de la gente durante todo el día y que permitía evaluar la cantidad de tiempo que permanecían dormidos y las horas que estaban despiertos. Los estudiantes que participaron de las ediciones anteriores se estudiaron a ellos mismos y vieron que sufrían durante todos esos días una especie de "jet lag" permanente.

El equipo que analizó a los invertebrados, encontró —en tanto— algunas especies que no habían sido descriptas en profundidad hasta el momento, y en el caso de ecosistemas glaciares los jóvenes tomaron distintas medidas como la salinidad y la temperatura del agua, que continuarán analizando en los laboratorios de la Facultad.

Convivencia.

Los estudiantes partieron el 10 de enero de Montevideo rumbo a Punta Arenas, en Chile y desde ahí el avión de la Fuerza Aérea Uruguaya "Hércules" los trasladó hasta la Isla Rey San Jorge, donde se encuentra una de las dos bases antárticas uruguayas y en donde está también la mayoría de las bases científicas de los distintos países.

Allí los estudiantes estuvieron investigando durante doce días, y tuvieron la posibilidad de compartir con los científicos uruguayos que se encuentran viviendo en el lugar. Según Irene, "la experiencia fue tremenda".

Los estudiantes sacaron muestras y recorrieron parte del lugar. Foto: Facultad de Ciencias
Foto: Facultad de Ciencias

"Nos quedamos en la base uruguaya compartiendo con investigadores de distintas temáticas y con gente de la dotación permanente que vive todo el año allí. La idea era que todos participaran en el mantenimiento de la base", contó Irene. Los jóvenes estudiantes colaboraban en labores de la cocina o en la limpieza. "A cada uno le asignaban un día para una de las tareas. Era un trabajo de cooperación".

Juan Cristina, director de la Escuela de Introducción a la Investigación Antártica, explicó que el objetivo que tiene el programa es "dejarle al Uruguay los mejores investigadores para enfrentar los problemas actuales". Buscan también motivar a los estudiantes para que en el futuro continúen investigando en el continente antártico, sobre todo porque Uruguay integra el selecto grupo de países que co-gobierna el continente.

"Eso quiere decir que tenemos voz y voto, por lo que el país puede proponer investigaciones y además decidir lo que se va a investigar o cómo maneja algún recurso", entre otras cosas.

Para Irene, la Antártida "es un lugar tan virgen para la ciencia, que abre un panorama enorme de investigación". Por esa razón, y tras la experiencia vivida, reafirmó su intención de investigar allí.

Convivieron con científicos uruguayos que viven todo el año en la Base Científica Antártica Artigas. Foto: Facultad de Ciencias
Convivieron con científicos uruguayos que viven todo el año en la Base Científica Antártica Artigas. Foto: Facultad de Ciencias

"Me gustaría dedicarme a eso en el futuro. Al contrario de lo que la gente se imagina, no es un lugar solitario. Estás al lado de las bases de otros países y los uruguayos que están allá siempre tratan de hacer actividades en conjunto. Todos los sábados, por ejemplo, la dotación hace una comida especial que es panchos y pizza y es el momento en que se reúnen todos. Nunca te sentís solo", dijo la estudiante.

Millones de años en un laboratorio natural
Los estudiantes llegaron a la Isla Rey San Jorge en un avión del Ejército uruguayo. Foto: Facultad de Ciencias

Juan Cristina, decano de la Facultad de Ciencias, dice que integrar o no el co-gobierno de la Antártida depende de la calidad de las investigaciones científicas que allí se realizan, por lo que "preparar y motivar a los futuros científicos para que continúen investigando en el lugar es fundamental". La Antártida, de acuerdo a Cristina, es una oportunidad única para conocer un laboratorio natural "que lleva millones de años de una evolución independiente" y que puede dar soluciones también en el campo de la salud, de la biotecnología y de la industria. "Es lo más parecido a ir a otro mundo", dijo. Es fundamental también para comprender los procesos que están ocurriendo hoy y que pueden afectar al país y a la región. "Todo lo que está pasando en la Antártida, como los deshielos y los cambios de corrientes, va a afectar con más intensidad a Sudamérica. Por eso es importante comprender más el lugar", afirmó el virólogo. El continente de hielo también es importante para Uruguay desde el punto de vista diplomático. "Es un trampolín para muchas otras relaciones de cooperación, porque allí los países que suelen estar muy lejos geográficamente, como Rusia, China o Gran Bretaña, son nuestros vecinos en la base antártica", recordó Cristina.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados