CICLO: ALGORITMOS

Por qué solo 5% de tus amigos ven tus posts

El alcance orgánico en las redes de Facebook e Intagram rara vez supera esa cantidad de seguidores; ¿cuáles son las razones?

Redes sociales
Facebook e Instagram están entre las redes sociales más utilizadas.

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Muchos lo saben pero otros tantos no. En las redes sociales existen dos expresiones que definen en gran medida el modo en el que circula la información. El Alcance Orgánico y el Alcance Pago o el Organic y Paid Reach (también podés haberlos escuchado o leído en inglés). Pero, ¿qué son?

Aunque tengamos la fantasía de que las redes son un foro abierto en el que vamos a hablar con nuestros amigos o seguidores, hace mucho tiempo que eso no funciona así. Cuando escribís un posteo, subís una foto, pegás un link o grabás un video y apretás publicar, solamente un pequeño porcentaje de quienes están en tu lista de amigos o seguidores pueden verlo. Ese alcance orgánico, en Facebook e Instagram rara vez supera el 5%, en Twitter puede ser un poco más y en Linkedin, donde dicen es el más alto, no pasa del 20%. ¿Eso qué quiere decir? Simple. Si tenés 100 amigos en Facebook, salvo que tengas mucha suerte no son más de cinco los que ven lo que publicás.

¿Por qué funciona así? La respuesta es por dinero. Si el “volumen” de tu mensaje gratuito es bajo, el modo de subirlo es invirtiendo dinero.
Es ahí que llega el alcance pago, que no es otra cosa que el modo en el que las redes generan ingresos. A más dinero, más gente (o mejor segmentada).

Pero ese esquema en el que una perilla regula el “volumen” en el que podemos hablar en redes tiene otros componentes, como nuestra capacidad de hacer que otros se lo apropien y lo retuiteen o reposteen. ¿Cómo logra alguien hacer su contenido viral entonces?

Según el propio Mark Zuckerberg en un posteo publicado en el blog de Facebook años atrás, el morbo es uno de los grandes motores de la viralidad.

O dicho de otro modo: cuanto más al límite de lo que está prohibido hacer en redes, más chances de ser viral. Sexo, violencia, conspiraciones. Por eso sentimos que muchas veces las redes son lugares llenos de violencia, agresiones y enfrentamientos. Lo son. Así funciona; y acá pido disculpas por la cursilería pero voy a decirlo: el odio es mucho más viral que el amor.

Es ahí que llegamos a la discusión de las últimas semanas, a partir de la decisión de las plataformas de bajar el alcance de algunas publicaciones (un artículo del New York Post sobre conductas comerciales inapropiadas del hijo de Joe Biden e incluso posteos del presidente de EE.UU., Donald Trump).

Es que en los últimos años –o más bien meses– las plataformas han sufrido una enorme presión por parte de organizaciones y políticos norteamericanos para que ejerzan aún más su capacidad de decidir quiénes y cuántos ven lo que millones de personas crean y suben a sus cuentas cada minuto. De hecho hace un buen tiempo llevan adelante prácticas con nombres como shadowban o filtros de carga, con significados que muchos de los que leen esto no sepan.

Shadowban es una expresión formada por dos palabras del inglés que quieren decir sombra (shadow) y prohibición (ban) y justamente es la práctica de bajar casi a cero el alcance orgánico de una publicación sin que el autor necesariamente se de cuenta. Casi escribir un diario íntimo con la fantasía de que sea una comunidad de pensamiento.

El filtro de carga es el favorito de YouTube y sea tal vez peor. Usando herramientas de inteligencia artificial (de las que hablaremos otro día, se han equivocado miles de veces clasificando contenido como inapropiado cuando no lo era) es posible detectar elementos que se entiende no están permitidos en un video y de esa forma impedir que el usuario pueda subirlo a la plataforma. Aunque en muchos países, Uruguay incluido, la censura previa está expresamente prohibida, todos los días las plataformas deciden que algunos contenidos no existan.

Como ya escribí, la idea de esto no es traer solo respuestas. Tengo también muchas preguntas. Empiezo con una: ¿Las redes sociales –o las empresas que las manejan– deberían decidir quiénes y cuántos ven lo que publicamos?

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