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¿Son ciertos los mitos que rodean a las noches de Luna llena?

Que aumenta la violencia, los accidentes de tránsito o las depresiones, todo esto se dice del satélite de la Tierra. Esta Navidad por primera vez en 38 años, habrá Luna llena.

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La luna llena incide en la calidad del sueño.

Esta Navidad trae un regalo de proporciones astronómicas: el día 25 habrá Luna llena, una coincidencia que no ocurría hace 38 años y que no se volverá a repetir hasta 2034. Así, en Nochebuena -con un 97% del disco lunar iluminado- y en la noche siguiente, las celebraciones navideñas de este año estarán acompañadas por una brillante Luna.

Un fenómeno natural que cierra un 2015 con una insólita actividad lunar, con más de una luna de sangre y un eclipse total de sol, que dan pie para una serie de mitos y creencias que no siempre tienen un respaldo científico.

Desde la antigüedad, hay quienes consideran que la fase plena del satélite natural de la Tierra puede influir en el comportamiento y en la biología humana, tal como lo hace con las mareas.

A lo largo del siglo XX y en lo que va corrido del nuevo milenio, se han publicado decenas de estudios que buscan establecer una correlación entre la fase lunar y el incremento del número de partos, de casos de urgencias en los hospitales, de la tasa de violencia o criminalidad, del aumento de la depresión y de accidentes de tránsito, por citar algunos ejemplos.

Sugestión

Sin embargo, no hay que echarle la culpa de todo a la Luna llena. Es lo que plantea el investigador francés Jean-Luc Margot, del Departamento de Física y Astronomía de la U. de California en Los Angeles (UCLA), autor de un estudio en el que analizó la literatura científica disponible sobre el tema. "¡La luna es inocente!", es su conclusión.

Según Margot, muchas de estas ideas se deben a lo que él denomina un "sesgo de confirmación": la tendencia a aceptar la información que confirma nuestras creencias y a ignorar el resto.

El doctor Eugenio Suárez, ginecólogo de la Universidad de Chile, concuerda con esa apreciación. "De repente, la casualidad o el azar hace que coincidan dos situaciones que ayudan a reforzar esa falsa creencia o generar sugestión en las personas", precisa con relación a mitos que ha escuchado en su campo de trabajo, como que la luna llena influye en el período menstrual, en el embarazo o en la lactancia. "No hay evidencia disponible que confirme una asociación; nada concreto en medicina".
Un ámbito en el que sí se ha confirmado un efecto de la luna es en el sueño.

El doctor Patricio Peirano, neurofisiólogo y coordinador del Centro de Medicina del Sueño de Clínica Indisa, cuenta que en un estudio suizo, publicado en 2013, se hizo un análisis con polisomnogramas a personas sanas.

"Se vio que cuando había luna llena la actividad electroencefalográfica, en particular de una etapa profunda del sueño, estaba reducida en alrededor de un tercio. Además, la latencia del sueño -desde que la persona se dispone a dormir hasta que se queda dormida- se alargó en 5 minutos en promedio".

Asimismo, se observó que la cantidad de sueño nocturno estaba disminuida en 20 minutos y que, de manera subjetiva, los voluntarios reconocían que la calidad de su descanso era menor que en otros días.
¿Las razones? "Así como está influenciada por el ritmo circadiano (el reloj biológico), nuestra biología también estaría determinada por el ritmo circalunar (asociado a los ciclos de la luna), tal como ocurre con algunas especies marinas".

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