CIENCIA

Los secretos de la Antártida

El continente blanco, constituido en un 98% por hielo,  fascina a científicos y a viajeros

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El deshielo es diez veces más rápido que hace 600 años

Las claves para contestar las interrogantes más básicas de la humanidad están encerradas en este refrigerador continental del tamaño de Estados Unidos y la mitad del Canadá. ¿De dónde venimos? ¿Estamos solos en el universo? ¿Cuál es el destino de nuestro planeta en calentamiento?

Los primeros exploradores pisaron la Antártida hace 194 años, en busca de las riquezas del siglo XIX, la ballena, el aceite y las pieles de foca, dejando rojas las olas por la sangre. Desde entonces, el continente en forma de puño ha demostrado ser un cofre del tesoro para los científicos que tratan de determinarlo todo, desde la creación del cosmos hasta la manera cómo las olas del mar se elevarán con el calentamiento global.

La Antártida conjura imágenes de montañas tranquilas y planicies blancas, pero el continente más frío, más seco y más remoto dista mucho de estar dormido. Alrededor de 98 % está cubierto de hielo, y este hielo se está moviendo constantemente. Las temperaturas pueden oscilar sobre cero al sur de las Shetlands y la Península Antártica y las insoportables tierras heladas cerca del Polo Sur.

Como volcán activo, Deception Island es una olla de condiciones extremas. Hay lugares donde el mar bulle a 100° C, mientras que en otros puede estar congelado en cero grados. Y a pesar de que el sol raras veces brilla en los inviernos largos y oscuros de la Antártida, las noches nunca parecen caer en días de verano.

Mientras que los turistas vienen a la Antártida por su belleza y por lo remoto que se encuentra, para los científicos todo es trabajo. Lo que ellos descubren podría afectar las vidas de personas que se encuentran a miles de millas de distancia.

Si los expertos están en lo correcto, yla capa de hielo de la Antártida Occidental ha empezado a derretirse irreversiblemente, lo que ocurre aquí determinará si ciudades tales como Miami, Nueva York, Nueva Orleans, Guangzhou, Mumbai, Londres y Osaka tendrán que batallar regularmente contra las inundaciones de las áreas crecientes.

La Antártida "es grande y está cambiando y afecta al resto del planeta, y nosotros no podemos darnos el lujo de no hacer caso a lo que está ocurriendo allí", comentó David Vaughan, director científico del British Antarctic Survey.

El hielo explica cómo los niveles de dióxido de carbono, el gas que atrapa el calor, han fluctuado durante cientos de miles de años. Este es también el lugar donde un agujero en la capa de ozono, causado por refrigerantes y aerosoles hechos por el hombre, se estaciona periódicamente por un par de meses y causa problemas.

Esto ocurre cuando la luz del sol retrocede hacia la Antártida en agosto, disparando una reacción química que destruye las moléculas de ozono, causando un agujero que llega a su punto culminante en septiembre y luego se cierra con una temperatura más cálida en noviembre.

Explorar la Antártida es algo con lo que el chileno Alejo Contreras, de 53 años, empezó a soñar cuando era adolescente después de leer el diario de Robert Falcon Scott de su viaje al Polo Sur. Cuando Contreras llegó finalmente al Polo Sur en 1988, dejó de afeitarse la barba, que hoy le cuelga hasta el pecho y a menudo de manera desorganizada, similar a sus exploraciones.

La Antártida es "como el refrigerador del planeta", dijo Contreras, quien ha encabezado 14 expediciones al continente. "Y nadie de nosotros se atrevería a contaminar el hielo". Debido a la prístina naturaleza de la parte inferior del mundo, cuando un meteorito aterriza aquí, permanece intacto. Por esto, los investigadores encuentran más meteoritos, a menudo del cercano Marte, incluyendo uno descubierto hace casi 20 años, con el cual los científicos habían pensado, incorrectamente, que habían descubierto la prueba de que otrora existió vida en Marte.

Este es un lugar con paisajes que parecen sacados de un plató de una película extraterrestre. La NASA usa lo remoto del continente para estudiar lo que las personas habrían tenido que atravesar si visitaran Marte. El aire seco hace perfecto el que los astronautas busquen profundamente en el espacio y en el pasado.

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