CONTAMINACIÓN

Mucho ruido: científicos creen que la paz y tranquilidad deberían ser derechos humanos

Tener acceso a lugares de tranquilidad o evitar entornos con ruidos constantes podría contribuir al bienestar de las personas e incluso reducir las posibilidades de algunas importantes patologías.

El ruido es más peligroso para el oído de lo que se piensa
Foto: Archivo

El ruido en las ciudades es algo que muchas personas ya han integrado en el día a día de sus vidas, sin embargo, las consecuencias a la salud que tiene la contaminación acústica ya han sido detalladas por científicos en el pasado.

Desde el sonido de los autos pasar, las sirenas ante emergencias o simplemente el ruido de mucha gente conversando simultáneamente, la mayoría de las grandes ciudades sobrepasa con creces los límites saludables.

De acuerdo a lo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es esperable que durante el día los ruidos ambientales no sobrepasen los 50 decibeles, mientras que en la noche la recomendación baja hasta un máximo de 40 decibles. Límites que claramente son olvidados en un día normal.

Para Antonella Radicchi, científica de sonido y arquitecta de la Universidad Técnica de Berlín, en Alemania, "debería ser un derecho tener acceso a lugares de silencio", algo que es ampliamente apoyado por colegas de diversos lugares del mundo. Quien también ha investigado sobre esto es Erica Walker, investigadora de la Universidad de Harvard, quien decidió analizar la situación que vive en Boston, Estados Unidos, descubriendo que la mayor parte de la ciudad está por sobre las recomendaciones entregadas por la OMS.

Estudios anteriores han demostrado que el ruido concentrado que se vive en las urbes no sólo molesta en el día a día, sino también puede ser la causa de problemas con los ciclos de sueño, aumentar los riesgos de patologías cardíacas e hipertensión, así como ocasionar demencia o controlar los niveles de la hormona del estrés en las personas.

"Las gente tiene una actitud en general de que el ruido es sólo una molestia, incluso aquellas personas que son víctimas del ruido también toman esta postra", lamenta Walker, quien ha desarrollado una aplicación para dispositivos móviles que permite medir la contaminación acústica en el entorno. Es por esto que los científicos han postulado que la opción de tener lugares con esta contaminación controlada debiese ser parte de los derechos humanos de las personas, para así contribuir a una mejor calidad de vida, asegurando que no por el hecho de decidir vivir en medio de una metrópolis, se debiese obligar a tener problemas de salud a causa de los ruidos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º