DESDE EL ESTE

Punta Brasil

Temor. Ese era el sentimiento de comerciantes de Punta del Este en los días finales de 2014 sobre cómo iba a ser la temporada.

En dos semanas los resultados para cada comercio fueron distintos. Para algunos, el temor se transformó en alivio: les fue mejor de lo que pensaban. Para otros, se convirtió en desazón y no tuvieron el movimiento comercial que creían aceptable.

En lo que sí coincidieron todos fue que la temporada "fuerte" duró hasta el 7 u 8 de enero. Más no. ¿El motivo? La ola de brasileños, que parecía haber colonizado el balneario. Si uno caminaba por la rambla, iba a comer a cualquier restaurante o visitaba una exposición de arte escuchaba personas hablando en portugués.

Y Uruguay, de a poco, parece adaptarse a la llegada de esos turistas. Por ejemplo, en uno de los boliches pasaban música brasileña hasta las cuatro de la mañana. Hay quienes dicen que el brasileño es el nuevo argentino.

El fenómeno que creció este año fueron los sunsets (atardeceres, en español). Se trata de fiestas que marcas comerciales de diverso tipo desarrollan en las playas. Parecen una invitación a los brasileños a eventos que, habitualmente, se desarrollan en ese país.

La música electrónica fue la banda sonora del verano. En numerosos eventos, incluso en la inauguración de temporada de los locales comerciales, había un DJ. Por supuesto: los brasileños también estaban ahí.

Después de esos ocho primeros días, el movimiento comercial en las noches disminuyó. Pero las playas estaban abarrotadas de gente. Parecía una señal: o bien de que la gente elige el destino para descansar o que se mostraba reticente a comer a precios altos en restaurantes (con el sushi como el plato más destacado de la temporada).

Muchos de esos locales, situados en el puerto, se convertían en boliches bien entrada la noche. Las autoridades no encuentran una solución a los ruidos que generan en la madrugada y que siguen afectando a los vecinos. Claro, hacer confluir a jóvenes que quieren divertirse, comercios que quieren hacer su negocio y vecinos que quieren descansar, no es tarea sencilla.

En esta temporada, Punta del Este se transformó en un apéndice de Brasil. Y el brasileño en el nuevo argentino.

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