Ciencia

La primera hija de dos especies

La chica nació hace 50 mil años por el sexo entre una neandertal y un denisovano, en zona de Siberia.

La primera hija de dos especies

Hace más de 50.000 años, una mujer neandertal y un hombre denisovano paracticaron sexo y unos meses después ella dio a luz a una niña. Muchos siglos más tarde, en una cueva de Siberia junto a las montañas de Altai, se encontraron los huesos que dejó aquella mujer híbrida, que tendría 13 años cuando murió. Desde hace casi una década se sabe que neandertales, denisovanos y humanos modernos tuvieron descendencia en algunas circunstancias, pero nunca se había encontrado a un hijo de la pareja mixta.

La Revista Nature publicó el genoma del primero de estos humanos. Un equipo liderado por Viviane Slon y Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania), analizó el ADN extraído de un fragmento de hueso de la joven y concluyó que la madre era neandertal y el padre denisovano. La primera vincula a la adolescente con el linaje de una especie muy conocida, a la que se atribuyen las primeras expresiones artísticas conocidas y que dejaron sus huesos y herramientas por toda Europa. Su padre la convierte en la descendiente de un grupo mucho más misterioso, conocido solo a partir de los análisis genéticos de pequeños fragmentos de hueso encontrados en la cueva rusa de Denisova.

"Es la primera vez que se identifica un descendiente directo de estos dos grupos", dijo a la AFP Viviane Slon, del Instituto Max-Planck de antropología evolucionista de Leipzig, en Alemania, coautor del estudio publicado a fines de agosto.

Los denisovanos y los neandertales se separaron hace 400.000-500.000 años, convirtiéndose en dos especies distintas del género Homo.

Los neandertales desaparecieron hace alrededor 40.000 años. Se desconoce el motivo exacto. Los denisovanos también desaparecieron, pero no se sabe cuándo.

Pero pruebas de ADN demostraron que ambos dejaron parte de su herencia al Homo Sapiens. Las poblaciones asiáticas y amerindias comparten menos del 1% de su ADN con los denisovanos y los aborígenes de Australia o los papúes de Nueva Guinea hasta el 5%.

Asimismo, todos los humanos modernos, excepto los africanos, tienen en su genoma aproximadamente un 2% de ADN legado por los neandertales, lo que demuestra que se pudieron haber producido cruces entre estas especies en un pasado lejano.

La existencia de un descendiente de estas dos especies fue revelada tras el hallazgo de un hueso de 1,5 centímetros, tan pequeño que los científicos no podían decir a primera vista si pertenecía a un homínido o a un animal.

Descubierto en 2012 en una cueva de las montañas de Altai en Siberia, cerca de la frontera actual entre Rusia y Mongolia, "Denny", como lo llamaron los investigadores, pertenecía a una hembra de al menos 13 años, que existió hace unos 50.000 años.

La cueva donde murió "Denny" ya era famosa porque ahí se encontraron por primera vez restos fósiles del Hombre de Denisova. Se trataba de fragmentos de una falange auricular perteneciente a una niña de unos siete años, que demostraron la existencia de este primo del Homo sapiens.

Cuando se fueron de África, los neandertales se dispersaron por Europa y el oeste de Asia, mientras que los denisovanos se dirigieron hacia el este de Asia. "Posiblemente los neandertales y los denisovanos no se vieron muchas veces. Pero cuando ocurría, todo apunta a que no tenían prejuicios los unos con los otros", afirma Svante Pääbo, el científico que identificó por primera vez al Hombre de Denisova.

"Seguramente se reproducían frecuentemente, mucho más de lo que pensábamos, sino, no habríamos tenido tanta suerte", comenta.

Tres hallazgos.

1- Encuentros con sexo frecuente

Svante Pääbo estima que si bien no tuvieron muchas oportunidades de encontrarse, la mujer neandertal y el hombre denisovano debieron haber tenido sexo con frecuencia, mucho más de lo pensado.

2- Versión en Asia del neandertal

Juan L. Arsuaga, codirector de Atapuerca, explica que “los denisovanos serían algo así como la versión asiática de los neandertales”. Estima que desde el punto de vista anatómico, no tendrían diferencias.

3- Vida sexual hace miles de años

Desde que los análisis genéticos permiten reconstruir la vida sexual de los humanos ancestrales, se comprobó que existieron relaciones ocasionales entre las especies hace decenas de miles de años.

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