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La primera, la fantasma y el castillo: las protagonistas de la Noche Blanca

Hace cuatro años La Floresta festeja en enero la denominada Noche Blanca, un evento que se generó a partir de un grupo de vecinas para valorizar el patrimonio del balneario.

Por la noche se apagan las luces y sólo quedan iluminadas aquellas casas que conocieron a la vieja Floresta. Con más de 100 años el balneario dedica una noche de verano a reconocer aquellos tesoros patrimoniales que refugia en su interior.

Cuatro años atrás un grupo de vecinas propuso a la Liga de fomento una actividad, inspirada en la Nuit Blanche de París, para festejar el centenar del balneario. Sin embargo, esa misma noche y como comentó Marta Maqueria a El País inmediatamente les propusieron continuar con la actividad. Así es que ya La Floresta viene acumulando cuatro noches blancas.

Una propuesta que logra reunir a más de 15000 personas con actividades artísticas y plásticas de distinta índoles.

Sin embargo, las protagonistas de la noche son las casas. Aquellas que fueron construidas a principio del siglo pasado y que pasaron por manos de distintas generaciones. El País se acercó al balneario para conocer algunas de las vedettes de la noche.

La primera

No es exactamente la primera, pero sí se reconoce como una de ellas. La construyó el bisabuelo de Jorge Pradeiro antes de 1918.

Sin embargo, luego de que una tía la vendiese la casa se mantuvo lejos de la familia por muchos años. La familia continuó vacacionando en el balneario y pasó el tiempo hasta que en el 2000 cuando finalmente vuelve a sus manos la casa estaba deteriorada y descuidada.

Con la intención de devolverle el patrimonio a la familia Jorge emprende su restauración y hoy en día puede decir que su padre, hoy con 90 años vuelve a disfrutar de aquel lugar que cuando era niño le trajo muchas alegrías.

La fantasma

Caminando por la rambla de La Floresta casi llegando a la prefectura hay una casa que hace años levanta rumores. Tiene un aspecto vetusto y añejo, y su fachada nunca fue remodelada, por eso mismo, se la denominada la casa fantasma. La casa tiene casi 100 años y hoy en día es una de las principales atracciones de la Noche Blanca.

Miguel Rabelín, uno de los dueños, junto a su familia y amigos, se encarga cada año de armar una puesta en escena basada en la teoría de que existen espíritus allí. Apagan todas las luces de la casa y únicamente la iluminan con luz de vela. Este año, la propuesta además incluye una ambientación rodeada de espantapájaros.

El castillo verde

Es conocida como el castillo verde de La Floresta. Pero también fue conocida como la casa de las tres viudas. Sin embargo, la casa nunca tuvo un nombre real.

A pesar de que su dueño Gerardo Rebosio le adjudica el adjetivo de pomposo a ese nombre reconoce que fue una vivienda que él añoraba comprar cada vez que paseaba con su señora por la playa.

Una casa que primero perteneció a María Margarita Giménez, una de las mujeres por la cual se le denominó la casa de las tres viudas, consecuencia de que en un momento vivieron su madre, su abuela y ella y sus tres esposos habían fallecido.

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