TECNOLOGÍA

Las pistas de los celulares a la ciencia

Los dispositivos pueden develar datos sobre su usuario: lo que come, su estilo de vida y su estado de salud.

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Dispositivos pueden dar importantes datos del usuario. Foto: Darwin Borrelli

Que los celulares se han vuelto una extensión del cuerpo para la gran mayoría de los humanos no es novedad. Por eso, que sean una fuente de información sobre sus dueños no resulta raro a ojos de los científicos, que en los últimos años han comenzado a estudiar la utilidad de estos dispositivos más allá de las comunicaciones.

La semana pasada, un estudio estadounidense sugiere que analizando muestras de las moléculas y residuos presentes en un teléfono celular, se puede reconstruir el estilo de vida del usuario, incluyendo su dieta, los medicamentos que ingiere, los productos de higiene que usa, su estado de salud y hasta los lugares que visita.

Con este método, por ejemplo, "pudimos deducir que (un teléfono) pertenecía a una mujer, que utiliza productos cosméticos caros, que se tiñe el pelo, bebe café, prefiere la cerveza antes que el vino, le gustan las comidas condimentadas, que está en tratamiento por una depresión, que usa lentes de sol y que pasa mucho tiempo fuera de su casa".

Así lo explica Amina Bouslimani, microbióloga de la Universidad de California en San Diego, en Estados Unidos, y una de las autoras de la investigación, publicada en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de ese país.

En el estudio se trabajó con 39 voluntarios, entre quienes se recogieron muestras de su mano derecha y de sus teléfonos, las que luego se analizaron en el laboratorio, con una técnica llamada espectrometría de masas, que sirve para detectar moléculas.

Aunque es una primera aproximación y requiere perfeccionarse, los investigadores creen que esto podría tener un sinfín de aplicaciones, como su uso a nivel policial y forense, para chequeos en aeropuertos, comprobar la adherencia a tratamientos o la exposición a contaminantes en el ambiente.

"Imagina una escena de un crimen en donde el investigador encuentra objetos personales, un teléfono, un lápiz o una llave, pero no hay huellas dactilares; no tendrían modo de probar a quién pertenece, así que pensamos que podríamos tomar ventaja de la química de la piel que dejamos en lo que se toca, para determinar el perfil de su dueño", precisa Pieter Dorrestein, bioquímico y otro autor del estudio.

Bacterias.

La potencial información es mucha: las pantallas pueden contener hasta 600 bacterias, es decir, 30 veces más que las que se encuentran habitualmente en la tapa del inodoro.

El dato corresponde a una investigación hecha en la Universidad de Barcelona por Maite Muniesa, del Departamento de Microbiología. "No es lo mismo tener una superficie limpia que una descontaminada. Esto ocurre porque las personas manipulamos muchos objetos a la vez y no nos desinfectamos debidamente".

Franco Gerba, microbiólogo de la Universidad de Phoenix, sostiene que el principal problema de las bacterias en los celulares es que la gente prácticamente nunca limpia los dispositivos. "Como se trata de un aparato electrónico, sus dueños piensan que lo van a arruinar. Así, no hacen más que acumular los microbios".

Lo anterior, pese a que sirve para conocer detalles del usuario, también supone un riesgo para la salud.

Más del 80% de los teléfonos celulares del personal de atención de salud están contaminados con "agentes patógenos oportunistas", como coliformes o enterococcus, según un estudio dado a conocer la semana pasada en Uruguay. Los autores, de la Universidad de la República, plantean que esto abre el debate sobre el uso de tales aparatos en áreas sensibles, como hospitales y clínicas en todo el mundo.

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