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El pintor que hace que las fotos personales se transformen en obras de arte

Guzmán García Lenguas recibe encargos de retratos que sus clientes agradecen con emoción. Trabaja a partir de fotos y, si bien pinta de todo, sus motivos preferidos son los camperos. 

Guzmán García Lenguas
Sus clientes le acercan todo tipo de fotos y él las transforma en cuadros para colgar en una casa. Foto: Estefanía Leal

"Una vez vino una clienta con una fotito vieja, del primer caballo de su marido, para que le hiciera un cuadro. Después me contó lo que fue la emoción de su esposo cuando se lo regaló. No sabés todo lo que me agradeció. Me sentí feliz de haberle dado una alegría a esa persona. Eso es lo que provoca el retrato”. Así recuerda Guzmán García Lenguas (50 años) uno de sus tantos trabajos, esos en los que convierte fotos en pinturas, fotos en obras de arte.

“Provocar que una foto que tenías guardada y de la que no te acordabas, que ahora la tengas colgada en el living, la veas todos los días y te acuerdes de ese momento son cosas que a uno lo hacen emocionar, te llenan”, continúa este apasionado por el arte que desde muy chico dibujaba mucho.

Guzmán García Lenguas
Hay mucho motivo campero en su arte porque desde chico iba al campo de su padre.

“Me encantaba. Lo heredé de mi padre, que dibujaba muy bien. No se dedicaba a esto, sino que era medio inventor de cosas y lo que inventaba lo dibujaba. Yo fui adquiriendo eso un poco de verlo”, agrega el menor de nueve hermanos. Dice que muchos de ellos dibujan muy bien, pero que el que se dedicó en serio fue él.

Siempre fue autodidacta. Probó un par de meses ir a un taller de Clever Lara, pero no se sintió cómodo y abandonó. Se apartó un tiempo del dibujo, pero no le duró mucho, volvió y recibió como encargo hacer unos cuadros de caballos. Fue ahí que comenzó a pintar. Se empezó a correr el dato que lo que hacía era bueno y los pedidos no tardaron en llegar y ser cada día más.

“El tema de retratar una imagen tuya en un cuadro y colgarla en tu casa no existía mucho, era muy de alto nivel, de palacios. Hoy cualquiera puede acceder a tenerlo, desde el de menos recursos hasta el de más altos”, explica Guzmán sobre una tendencia que dice que antes no se daba y que hoy, gracias entre otras cosas a las redes sociales, está cobrando mayor difusión y adeptos. “Instagram es un infierno cómo se mueve”, acota.

Guzmán García Lenguas
También realiza muchos cuadros deportivos, varios de ellos dedicados al polo.

Aclara que lo suyo no es un arte de galería, sino que apuesta al hiperrealismo o al realismo, estilos que no se cultivan mucho en Uruguay. “Acá existe mucho más el abstracto, esas locuras. Un buen pintor realista no se valoriza”, apunta y agrega que su objetivo es lograr que el cuadro sea “colgable”.

Como su padre tenía campo e iba mucho con la familia, Guzmán siempre rumbeó para el tema de los caballos, los gauchos y la vida campera. Es un motivo muy presente en sus obras, pero confiesa que hoy aborda todo tipo de temáticas. “Autos, familias, barcos… lo que la persona vea como algo que la apasiona. He hecho cuadros deportivos, de fútbol, muchos de polo para el equipo La Dolfina”, cuenta.

Encargos que llegan hasta desde el exterior

García Lenguas se maneja con sus redes sociales, sobre todo Instagram, que le ha permitido traspasar fronteras. “Te hace llegar a cualquier país del mundo y es un placer. Tengo algún pedido de Brasil, de Argentina, aunque poco, pero estoy seguro de que si lo abro... pero ya en Uruguay vengo bien, tengo muchos pedidos y no quiero dejar de cumplir por angurriento”, dice entre risas quien también ha vendido para Estados Unidos con el tema polo.

Guzmán García Lenguas
Las fotos grupales también son su especialidad y se toma libertad para los fondos.

Evolución.

Al principio usaba técnicas que demoraban mucho en secar y quedar terminadas; hoy recurre a otras más modernas que le permiten trabajar con mayor rapidez y tomar más trabajos.

De todas formas, aunque los retratos representan muy buenos ingresos, su principal sustento sigue siendo el trabajo en la importadora de artículos de iluminación en la que está hace casi 30 años.

Guzmán García Lenguas
El general Artigas está entre sus retratados porque también hace obras por gusto personal.

Al retrato por encargo se dedica desde hace unos 10 años. “La técnica que más me sale es la figurativa, que es la más detallada. Siempre trato de los fondos dejarlos más sueltos para darles un toque más artístico, no tan fotográfico. Les doy tonos más ocres, grises o marrones para que combine un poco con la decoración de la casa. En cada cuadro hay muchos detalles para solucionar”, dice Guzmán.

Otro tipo de técnica figurativa, con mucha salpicadura y movimiento, es la que usa para los temas deportivos.

También apela a la acuarela. “Esta técnica es un buen dibujo con pintura mucho más suelta, más chorreada, con un marco más fino”, detalla quien es un fanático del dibujar bien y es lo que le insiste a sus alumnos del taller de los jueves.

Para mí la base de la pintura es el buen dibujo y eso es algo que en este país, por lo menos en colegios y escuelas, no se enseña porque creen que no es importante. En un país industrializado como Estados Unidos, que fabrica millones de cosas, dibujar es fundamental para el tema de ingeniería y la fabricación de cosas. En otros países es como saber leer. Por eso yo trato de que las personas aprendan a dibujar y sean fanáticos de dibujar cualquier cosa”, subraya en diálogo con El País.

Tarda unos 30 o 40 días en entregar las obras, todo depende de cuán compleja sea la foto a reproducir. “La gente quiere tener el cuadro medianamente rápido, te dan fechas de cumpleaños, hay muchos cuadros que son para regalo”, cuenta orgulloso de poder hacer que muchos tengan hoy una obra de arte en su casa.

Guzmán García Lenguas
En su casa de Pocitos dicta un taller todos los jueves para adultos y niños. Foto: Estefanía Leal

“Hay gente que tiene que cobrar el mes siguiente para pagarme y hay otra que tiene mucha plata”, agrega aludiendo a la amplitud de su clientela y su necesidad de vender a precios razonables para que todos puedan acceder a su obra. El cuadro más económico cuesta US$ 450. “Es un retrato de 35x50, más el marco y con la técnica figurativa”, detalla. Luego hay cuadros más grandes, de dos metros por uno, que salen US$ 1.600. “Lo bueno es que estoy haciendo cuadros que no se ven en galerías, si están te salen US$ 15 mil”, apunta.

La variedad también está presente en el taller que dicta en su casa de Pocitos, con alumnos que van desde veteranos hasta niños. A los primeros los guía en lo que tienen ganas de hacer, “van para divertirse”, dice. En tanto con los niños insiste en que se perfeccionen en el dibujo, su obsesión.

Dar clases lo ha llevado a lo que no había hecho hasta ahora que fue estudiar arte, en este caso para enseñar. “Una vez que empecé a descubrir cosas me fanaticé más porque eran trucos que nunca había aplicado, los empecé a hacer y es un placer. Fui toda la vida autodidacta y ahora estoy estudiando cosas que nunca estudié en mi vida”, señala.

Otra cosa que nunca había hecho eran retratos de su propia familia… hasta este año. “Mi padre falleció hace dos años e hice un cuadro de él con mi madre a caballo, en el medio del campo, con un cielo de tormenta. Mi madre me lo está reclamando”, confiesa entre risas sobre una obra que le permite sentir en carne propia lo que tanto le transmite a sus clientes.

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Los gauchos están entre los retratos a los que les dedica mucho tiempo y dedicación.
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