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Personas ciegas y de baja visión acceden al arte a través de las manos

El premiado proyecto Manos que Miran, del Centro de Recursos para Alumnos Ciegos y de Baja Visión, acerca la obra de Joaquín Torres García a todos los rincones del país desde hace dos años. 

Manos que miran
Los cuadros del pintor uruguayo son redibujados, se los imprime en 3D y se le suman texturas.

Rossana Derqui quiso ir a ver una muestra de arte expuesta en un museo. El tema era que, al ser ciega, su forma de “ver” era tocando las obras. No la dejaron, le dijeron que los autores no autorizaban a hacerlo. Indignada, se fue a contar lo ocurrido al Centro de Recursos para Alumnos Ciegos y con Baja Visión (CeR), donde es estudiante.

“Nos pusimos a pensar qué hacer”, recordó Beatriz Santiago, coordinadora del CeR. Tenían la impresora 3D, con la que confeccionaban materiales de estudio para todos los estudiantes que tienen diseminados por el país. “Como nos gusta también realizar otro tipo de actividades que sean de interés, nos pareció oportuno usar la impresora para solucionar este problema”, dijo.

El desafío estaba planteado; se estaba empezando a gestar el proyecto Manos que Miran. “En ese momento estaba trabajando con nosotros el profesor de Educación Visual y Plástica, Matías Bernaola. Con su asesoramiento elegimos la obra del uruguayo Joaquín Torres García, que es un pintor constructivista que nos venía bien por el tema de las líneas de sus pinturas y los colores. Además, es un artista que se trabaja en el Ciclo Básico. Vimos que estaba bueno empezar por ahí”, explicó Santiago.

Manos a la obra.

Lo que se hizo entonces fue redibujar los cuadros de Torres García mediante líneas y extrusiones del material en forma digital. Eso se imprimió en 3D en bases de 20 por 20 centímetros y, por último, se realizó la etapa de texturización: cada parte de la obra que correspondía a un color tenía una textura determinada.

Como el CeR tiene su sede en el tercer piso del Liceo N° 17 (ubicado en Fernández Crespo 2274), se invitó a profesores y alumnos de ese centro de estudios a ser parte del proyecto. Cursaron talleres para aprender a modelar las piezas en 3D y luego talleres de texturizado.

Por su parte, los estudiantes ciegos y de poca visión del CeR oficiaron de encargados de testear las obras. “Probaron si las podían ‘ver’, si distinguían un color de otro con las distintas texturas”, detalló Santiago.

La muestra se inauguró el 20 de octubre de 2017, en la sede del CeR. Luego estuvo expuesta en la Cátedra Alicia Goyena y en la feria Montevideo Sin Barreras, en la Intendencia de Montevideo. Como el objetivo era hacerla llegar a todo el país, se coordinó con los centros del Ministerio de Educación y Cultura, desde la Dirección de Arte, para que Manos que Miran recorriera todo Uruguay.

Eso es lo que se ha estado haciendo desde hace dos años. Recientemente se visitó Durazno y Tacuarembó, ahora se encuentra en Florida y en breve regresará a Montevideo. La idea es que quede en forma permanente en el local del CeR o en alguna sala de Secundaria.

“Ahora viene y hay que reparar. Como es una muestra para tocar, está bueno que se rompa, no hay problema por eso. Nosotros ya la hemos reparado dos veces. Entonces, hay que ponerla a punto para el año que viene y después ver con las autoridades si queda acá o en algún otro lugar”, informó Santiago, quien agregó que se pretende hacer la misma experiencia con otros artistas plásticos.

“El tema del arte es un reclamo constante de nuestros estudiantes y de las personas ciegas o de baja visión en general”, dijo.

Es importante destacar que la obra es abierta a todo público, por lo que también concurren personas ciegas o de baja visión que no están vinculadas al CeR. “Además van chiquitos de Primaria, que están tomando conciencia del tema de la discapacidad y de la oportunidad que hay de hacer este tipo de materiales para que sean accesibles a todos”, destacó Santiago.

La docente remarcó que el CeR tiene muchos estudiantes en el interior del país, por lo que se tiene especial interés en que puedan acceder a los distintos materiales. “Siempre que piden materiales, se les mandan. Y cuando se trata de una muestra, es difícil que puedan venir a verla a Montevideo”, apuntó sobre la necesidad de ese ida y vuelta.

Unos 300 estudiantes en todo el país

El proyecto de creación del Centro de Recursos para Alumnos Ciegos y con Baja Visión (CeR), del Consejo de Educación Secundaria, surgió en 2006 después de años de experiencia docente con alumnos con esta discapacidad y la realización de una especialización en el IPES (Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superiores).
El 31 de julio de 2008, el Consejo aprobó el proyecto de creación y desde entonces funciona bajo la coordinación de Beatriz Santiago, docente de Química y especializada en la atención de estudiantes con discapacidad visual.
“El CeR pretende facilitar el acceso a la educación de las personas ciegas y con baja visión, en un marco de inclusión, en educación media a través de estrategias e intervención oportuna”, reza el sitio web del CeR (cercentroderecursos.com).
“Trabajamos con toda la educación media: UTU, colegios privados y Secundaria. Tenemos, a nivel país, unos 300 estudiantes”, explicó Santiago y agregó que el centro está abierto a cualquier persona que se quiera a acercar, en el rango de la educación media, en cualquier punto del país.
A la hora de hacer un balance sobre la evolución del CeR desde su creación a esta parte, Santiago señaló que “es muy positivo”. Y añadió: “Yo era docente de aula, pasé de no tener nada a contar ahora con un centro que apoya a los estudiantes, a las familias y a los docentes; es otra cosa. El docente de aula no está solo, está acompañado, tiene cursos de formación y materiales, puede llamar o mandar un mail para contactarse con un referente que lo puede ayudar con cualquier duda o planteo que precise…Tengo un gran equipo a mi lado que está trabajando en pos de la inclusión de los estudiantes con esta discapacidad”.

Segunda parte.

El éxito de la muestra, con premio incluido (ver recuadro), determinó que se empezara a pensar en Manos que Miran II. “Van a ser manos que miran el universo, porque uno de los debes que tenemos con nuestros estudiantes es el tema de los materiales de astronomía”, anunció Santiago.

La docente explicó que “para un estudiante ciego o con baja visión, observar el cielo no es como para nosotros, entonces acercar esa parte de la realidad del mundo a estas personas está muy bueno”. Se está coordinando todo con la Inspección de Astronomía y los docentes de esta disciplina.

Como se trata de una materia que no forma parte del Ciclo Básico, el trabajo ya no sería con alumnos del Liceo 17 sino de otras instituciones que cuenten con Bachillerato. Se piensa en el Liceo Miranda.

“En la impresora 3D, vamos a hacer materiales de astronomía para que los estudiantes puedan conocer el universo, los planetas. Como este año se festejaron los 50 años de la llegada del hombre a la Luna, quizás usemos ese tema”, adelantó la docente.

Recién se está en la etapa inicial del proyecto, el plan es empezar a trabajar fuerte a partir de febrero de 2020.

Lo que está totalmente definido es el rumbo que se va a seguir, perfectamente explicado en la frase presentación del primer Manos que Miran: “Con las manos se han esculpido cuerpos, se han pintado cielos y se han compuesto melodías. Las manos sienten, las manos tocan, las manos miran”.

Proyecto reconocido en Uruguay e Iberoamérica

Manos que Miran primero fue declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Educación y Cultura. Luego se presentó al Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). “Nos postulamos y nos comunicaron hace un mes que habíamos ganado la primera fase”, contó Beatriz Santiago, coordinadora del CeR. Lo que obtuvieron fue el primer premio a nivel nacional de la tercera edición del Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos Óscar Anulfo Romero. Eso les dio el derecho a representar a Uruguay en la etapa final del galardón, que tuvo lugar en México. “Allí se exponían todos los trabajos. El proyecto gustó y ganamos una Mención de Honor”, señaló la docente con mucho orgullo. “Fue un broche de oro precioso para esta iniciativa y un impulso para seguir adelante con Manos que Miran II”.

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