ARTE CALLEJERO

Paredes que hablan de feminismo

Ocho artistas mujeres pintan ocho murales para concientizar sobre el acoso callejero

Los murales y el arte callejero son expresiones directas sobre el sentir de los pueblos. Foto: Leonardo Mainé.
Los murales y el arte callejero son expresiones directas sobre el sentir de los pueblos. Foto: Leonardo Mainé.

Hace un par de años que Noe Cor no agacha la cabeza en la calle ante la mirada fulminante de un hombre, ni se calla al oír un agravio gratuito. Las primeras veces que le paró el carro a un desconocido y lo descolocó con su respuesta terminó temblando, pero orgullosa de saber que en un futuro el tipo pensaría dos veces antes de desubicarse.

Retrocedió hacia esas escenas de acoso callejero que toda mujer padeció alguna vez y las plasmó en una obra de arte. Esa intervención que Noe Cor pintó el 19 de marzo en la Comuna Mujer 13 (Sayago y Propios) es uno de los ocho murales que se harán en los Municipios del A al G para concientizar, sensibilizar, y procurar que la campaña “Montevideo Libre de Acoso Callejero” no quede en un simple eslogan.

Gabriela Perrone no quiso recrear situaciones violentas en el muro del Club Cerrito. El jueves 28 convocó a los vecinos del Municipio D para que dieran algunas pincelas en Aparicio Saravia y Burgues. Pintaron casas con formas geométricas y personas circulando en paz para mostrar un anhelo de la artista: que la calle se convierta en un “lindo ambiente cohabitado por todos, donde se pueda andar tranquila y disfrutar sin problemas”, expresó Gabriela Perrone a El País.

La Intendencia de Montevideo y los equipos de Igualdad de Género de cada Municipio decidieron colocar los diseños y mensajes de estas ocho artistas en puntos estratégicos. “La idea es concientizar a través de las paredes para que se hable, se lea y esté más presente en el espacio público, que es donde se da”, opinó Gabriela.

Gabriela Perrone pintó con los vecinos de Casavalle. Foto: Leonardo Mainé.
Noe Cor pintó el muro de la Comuna Mujer 13 ubicado en Sayago y Propios.  Foto: Leonardo Mainé.

Esta acción también apela a que la calle deje de ser un sitio masculino, y se convierta en un “territorio amigable para todos: dejar de sentirte violentada por estar en la vía pública, ni pensar qué te vas a poner para circular”, ejemplifica Noe Cor.

La idea es que los ciudadanos se choquen de frente con estos murales al caminar, asuman la responsabilidad que les toca, y tomen consciencia de que estas situaciones que despiertan miedo deben dejar de reproducirse.
La movida ya empezó a surtir efecto. El muro que pintó Noe Cor está dentro de un jardín con rejas, y aunque a esa altura de Propios circulan más vehículos que gente, “pasaron una cantidad de camiones tocando bocina y felicitando. Uno podría decir que es el target de quien te grita por la calle, pero eran muy buena onda”.

Acciones

El “Diagnóstico sobre violencia a las mujeres en espacios públicos” arrojó que una de cada dos mujeres mayores de 15 años sufrió acoso alguna vez en su vida. El estudio realizado por un equipo de investigación de la Facultad de Ciencias Sociales se presentó en noviembre pasado y motivó que la comuna capitalina tomara cartas en el asunto en el marco de la campaña “Montevideo Libre de Acoso”.

La primera acción consistió en instalar una cabina itinerante en distintas zonas de Montevideo para relevar qué cómo percibe la ciudadanía el acoso sexual, y de qué forma se podría terminar con esta problemática. Entre febrero y marzo, el aparato circuló por Kibón, el Mercado Agrícola, la Playa del Cerro, Terminal Belloni, y los dos barrios donde esta situación se acentúa, según el diagnóstico: Parque Rodó y Villa Española.

Algunos de los testimonios decían: “no soy tu mamita y no me gusta que me grites/te tocan sin pedir permiso/me gustaría poder andar como quiero por la calle sin que me silben, me toquen bocina y me griten barbaridades/tengo una hija de 25 años y vivo con el corazón en la boca cuando sale”.

Un grito desde los muros. Foto: Leonardo Mainé.
La artista Gabriela Perrone  invitó a los vecinos de Casavalle para la intervención. Foto: L. Mainé.

Las síntesis de esas intervenciones están colgadas en la página web montevideo.gub.uy/libreacoso, y la comuna quiere “sistematizar la información para ver qué hacemos con los datos”, cuenta Micaela Bradford, miembro de la División Asesoría para la Igualdad de Género de la IM.

En el marco de esta movida, surgió la idea de invitar a ocho artistas mujeres con estilos variados para pintar un mural por municipio (del A al G) inspiradas en sus vivencias, y con absoluta libertad.

La agencia Amén convocó a algunas, y escuchó las sugerencias del área de Género, que realizó un scouting a través de redes sociales con miras a encontrar aquellas “menos visibilizadas para darles la chance de mostrar su obra”.

La producción trabajó junto a las artistas para elegir muros lisos y de buen tamaño, aunque también se tomó como prioridad “el anclaje barrial. Podríamos haberlos hecho a lo largo de 18 de Julio, pero el diagnóstico demostró que las mujeres viven el acoso y la inseguridad en distintas zonas de Montevideo, así que preferimos pintar en todos los municipios, y no elegir solo los muros más visibles”, explica Micaela Bradford.

Libertad

Cuando la agencia Amén llegó a Noe Cor y le planteó la idea del mural, ella dudo de ser idónea para plasmar un mensaje contra el acoso en una obra de arte. “No estaba segura de poder realizar algo gráfico porque es un tema difícil de abordar sin hacer algo violento, y no quería ser mala onda. Fue un desafío encontrarle la vuelta para hablar del acoso sin caer en lo chocante”, confesó Noe Cor.

Partió de sus propias vivencias para la creación, ya que “a todas nos afectó en algún momento”. Se inspiró en un cartel que vio en la marcha del 8 de marzo. “Llegando a casa no quiero ser valiente, quiero ser libre”, decía la pancarta. Y Noe cambió el “llegando a casa” por “en la calle”.

Unió esa frase con un retrato porque “es lo que más me gusta hacer” y además le servía comunicar también con los ojos de esa chica, que no es alguien X, sino una amiga artista, y así complementar palabras con mirada.

Réplicas del 8M a través de guiños en los murales

Las pintadas no pudieron inaugurarse antes del Día de la Mujer por una cuestión de agenda de las artistas, pero la Asesoría para la Igualdad de Género de la Intendencia quiso conservar la “unidad con el 8M: son ocho murales en ocho municipios distintos hecho por ocho artistas mujeres”, explica Micaela Bradford. El primero lo pintó Azucena Montero el 14 de marzo en la Comuna Mujer 6 (Municipio E), luego le tocó a Noe Cor hacerlo en el Municipio G, y a Gabriela Perrone en el D. Este viernes y sábado la artista Savas intervino la Terminal Belloni (Municipio F). Pasajeraentrance hará su acción artística en la Plaza de la Equidad (Municipio A) el martes y miércoles próximo. Será bastante simbólico pintar allí porque es donde se centralizan las actividades vinculadas al género. Florencia Durán pondrá su granito de arena a la movida con un mural en Agraciada y Lucas Obes la semana próxima. Resta gestionar los espacios para las pintadas en el Municipio CH y B.

Un grito desesperado con final alentador

La artista Laura Sanjurjo debió rechazar la invitación para pintar el mural de la Comuna Mujer 6 (Av. Italia y Propios) por motivos laborales, y pasó la posta a su hija, Azucena Montero. “¿Querés que mantenga algún concepto?”, le preguntó la joven. “Ahora es tuyo. Hacé lo que sientas”, respondió su madre, y la dejó libre para que pusiera pienso a esta pared del Municipio E.

Asumió el reto con compromiso y dedicación. Investigó con miras a expresar un mensaje impactante, conciso y claro sin caer en la agresión. “Quería que la gente reaccionara al verlo pero sin que resultara violento y chocante”, asegura Azucena Montero, estudiante de Artes Visuales.

Laura planeaba una temática que involucrara mujeres y animales, pero su hija lo descartó y armó un planteo “simple, directo y fácil de entender”. Retrató a dos mujeres en blanco y negro con distintas remeras. Cada prenda lleva una inscripción: una tiene escrito “libertad es no sentir miedo”, y la otra “humillación, indignación, e inseguridad”, sensaciones que experimentan las mujeres víctimas del acoso. La primera aparece gritando, y a la otra se le cae una lágrima.

Los globitos que están encima de ellas representan las típicas frases que se oyen al circular: “hola bebé, qué divina, ay esa pollerita”, por ejemplo. “No quería poner nada muy vulgar, aunque escuchemos cosas peores, asegura Azucena.

El suyo fue el mural inaugural y se pintó el 14 de marzo. Aquella tarde estaba gris y algo fría, así que no había mucha gente en las inmediaciones. Los pocos que pasaban respondían con buena onda: “algunos tocaban bocina, y otros gritaban, ‘vamo’ arriba’. Un señor mayor se acercó para preguntar qué hacíamos, y para qué era. Miró, le gustó y dijo, ‘qué bien, sigan así’”.

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