Arte navideño

El papel como obra de arte llegó a Montevideo en forma de árbol de Navidad

Diego Martínez, un artista argentino que se dedica a crear obras de arte en papel y que trabajó para Kenzo, visitó Montevideo para crear un árbol-vestido de Navidad.

Diego Martínez junto a su escultura realizada en papel. Foto: Darwin Borrelli
Diego Martínez junto a su escultura realizada en papel. Foto: Darwin Borrelli

Diego Martínez es de la ciudad de Rosario (Argentina) y en el mundo es conocido como “el chico del papel” o el “chico de las flores de Kenzo”.

Su apodo no es algo aleatorio, está dado por su trabajo y su arte: crea obras artísticas en papel que lo llevaron a diseñar para el célebre japonés Kenzo Takada y que pueden admirarse en su cuenta de Instagram, @ojosconpatas.
A finales de noviembre, acompañado de su hermana Eugenia, su principal colaboradora, Martínez llegó a Montevideo con una misión: crear el árbol de navidad del hotel Sofitel con el concepto alta costura, sinónimo de artesanía y lujo en el mundo de la moda.

Los hermanos trabajaron alrededor de cuatro días sin descanso para realizar la impactante creación que hoy puede visitarse en el hall del hotel ubicado en Carrasco.

Con la pistola de silicona como un “tercer brazo” y en medio del armado de su obra de arte en Montevideo, El País conversó con Diego Martínez.

—¿Cómo descubriste que te gustaba el arte en papel?
—Desde chico mi madre siempre me daba cosas para hacer collage y pasaba horas. De grande me di cuenta que lo que me gustaba era cortar los papeles o combinar los colores. El dibujo me empezó a gustar desde chico y especialmente en la adolescencia lo desarrollé; entonces, cuando tuve que elegir una carrera me volqué por diseño gráfico, porque nunca pensé en el arte como una salida laboral. Sobre la marcha me di cuenta que no me gustaba mucho, porque en ese momento era algo muy estructurado y me dediqué a trabajar como encargado de locales de ropa. Fue entonces que empecé a diseñar las vidrieras y a usar los recursos que encontraba en el depósito y me cayó la ficha: tenía que hacer algo con el arte.

— ¿Cómo se hizo realidad?
— Diseñé una vidriera para una amiga que tenía un local en una ubicación estratégica en Recoleta (Buenos Aires). Era un diseño de máscaras de animales que estaban colocadas en maniquíes con tamaños bastante desproporcionados, que llamaban mucho la atención. La realidad es que lo vio tanta gente que me empezaron a contactar de todos lados: decoré salones de fiestas, eventos, llegué a editoriales de moda en Para tí o La Nación.

—¿Qué es lo que más te atrae de trabajar con papel?
— Creo que es un material sofisticado para crear mis obras. Lo podés moldear o trabajar de diferentes maneras. Hacer desde formas geométricas hasta volúmenes, con los que me gusta jugar especialmente. Ahora estoy en proceso de encontrar técnicas nuevas como pintar sobre papel y recortarlo para crear cosas novedosas.

—¿Cómo llegaste a trabajar para Kenzo?
— Fue gracias al boca a boca. Después de dos años de hacer estos trabajos, muchas productoras me agendaron como “el chico del papel”. Un día me llamaron de una agencia y me propusieron el trabajo, yo les dije que sí sin pensarlo. Tenía que hacer cinco vestidos y no sabía ni cómo los iba a dibujar. En realidad, la empresa había llamado primero a una diseñadora de alta costura y no pudo hacerlo, entonces alguien se acordó de mí. Me mandaron los maniquíes con las medidas de cinco modelos y unos dibujos a mano alzada de Kenzo Takada. Al momento de ejecutarlo hicimos que el papel tuviera el movimiento de la tela y todos quedaron fascinados. Incluso el mismo Kenzo entró en el estudio y me felicitó. Eso fue en 2016, después empezó la locura.

El árbol-vestido de Navidad que preside el lobby del Sofitel. Foto: Cortesía
El árbol-vestido de Navidad que preside el lobby del Sofitel. Foto: Cortesía

—¿Cómo planeaste el árbol para Sofitel?
— Me contactaron porque conocían mi trabajo. Cuando me contaron la bajada que hablaba de París y la Haute Couture, me encantó. Lo primero que se me vino a la cabeza fue un vestido gigante que remitiera a un árbol de Navidad. Quería lograr algo moderno que al mismo tiempo remitiera a lo clásico. Así surgió este árbol gigante y me imaginé el moño y el lazo.

—¿Hacia dónde te imaginás que va tu arte?
—Hasta ahora mis trabajos son bastante decorativos. Mi objetivo es buscarle una vuelta más, no solamente ir por lo ornamental, sino transmitir un concepto y tratar de buscar una faceta más de instalación artística. Me importa que mis obras sean más que algo lindo que no tiene sentido. Por esa razón, estoy trabajando en elaborar más el papel y los conceptos. Al mismo tiempo estoy probando con nuevas texturas como el plástico. Necesito experimentar para ver hacia donde va mi arte, sobre todo porque ahora hay más personas dedicándose a esto.

—¿Qué características tiene el papel que usás para tus creaciones?
—Uso un papel especial, italiano satinado en un gramaje de 300 gramos. Eso hace que se mantenga en el tiempo con esa firmeza y es fácil de moldear. Además uso mucho la silicona y cuando hace mucho calor me apoyo en la engrapadora porque la silicona se ablanda y va en detrimento de la obra.

—¿Qué pasa con tus obras una vez que termina la instalación?
—Cuando cumplen un ciclo las reciclo. Las uso en mi casa, hago recortes y los vuelvo a usar. El papel puede reutilizarse perfectamente.

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