TECNOLOGÍA

El nuevo delivery

Varias empresas ya prueban drones y robots para entregar los pedidos en Europa y Estados Unidos.

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El envío en Amazon no puede superar los 2,2 kg. Foto: Amazon

La primera entrega de Amazon Prime Air a un cliente ya está en los libros. Tardó 13 minutos desde el clic a la entrega", dijo el fundador de Amazon, Jeff Bezzos, en su cuenta de Twitter.

El 7 de diciembre, Amazon concretó el primer despacho de un pedido con un dron. El servicio Prime Air debutó en el condado de Cambridgeshire, Inglaterra, y el objeto que transportó fue un dispositivo del tamaño de un pendrive llamado Fire TV, junto con un paquete de pop. Por ahora, el sistema está en fase de evaluación, con solo dos clientes que viven cerca del centro de operaciones de la empresa de Bezzos.

Cuando uno de ellos hace un pedido, el departamento de logística lo empaca en una caja de cartón de tamaño estándar. El envío no debe superar los 2,2 kilogramos de peso. La altura de vuelo del dron es de 120 metros y las coordenadas de la entrega se programan en la misma central, por lo que desde el llamado del cliente hasta la recepción del paquete no existe intervención humana. La casa del cliente, como mostró la empresa a través de un video, tiene un área demarcada que el dron identifica como el lugar donde debe descender.

El uso de drones para los despachos a domicilio recién está comenzando. Además de Amazon, Alphabet, la casa matriz de Google, también está probando el sistema. Su programa piloto se llama "Wing", y según The Wall Street Journal, está pensado para repartir alimentos y comida preparada con un costo cercano a los US$ 6 por envío. La empresa ya estaría en conversaciones con Whole Foods Market y Dominos Pizza. En julio, uno de sus drones realizó un envío experimental de tacos de la cadena Chipotle a un campus de la Universidad Virginia Tech, en EE.UU.

Restricciones.

Antes de Amazon, pero sin tanta publicidad, la cadena estadounidense 7-Eleven realizó 77 entregas durante el mes de noviembre, en el marco de un plan piloto en Reno, Nevada. Lo hizo en asociación con el fabricante de drones Flirtey.

La mayoría de los clientes pedía comida, bebidas y medicamentos que no necesitan receta. En este caso, el dron operó dentro de un área residencial de la ciudad, pero sin descender a dejar el paquete, sino que lo bajó usando una cuerda especial que libera la carga al tocar tierra.

El moderno sistema, sin embargo, no está libre de problemas. La primera tiene que ver con la legislación de cada país. Por ejemplo, en EE.UU., el dron no puede volar más allá de los límites de visión del operario a cargo, por lo que las entregas pueden ser solo en los alrededores del centro de distribución. Otras restricciones tienen que ver con la privacidad y el sobrevuelo en zonas urbanas y densamente pobladas, por lo que la mayoría de las pruebas se han hecho en los suburbios.

Mauricio Correa, investigador del Advanced Mining Technology Center de la Universidad de Chile y especialista en drones, dice que también hay complejidades técnicas. "Estos aparatos de por sí no tienen mucha autonomía, a lo más una hora de vuelo. Cuando deben transportar una carga tienen que usar motores más grandes y la autonomía se reduce aún más". En el caso de Amazon, por ejemplo, esta es de solo 30 minutos, por lo tanto, podrán repartir solo en las cercanías de su centro de operaciones.

Pero el mayor problema que ve Correa es cultural. "Las pruebas se hacen en países en que las empresas de courier pueden dejar las cajas en la puerta de la casa y no pasa nada. Nadie se las roba. Pero me imagino que en otros países la gente hasta podría salir a cazar drones, como quien atrapa volantines cortados, sobre todo si saben que llevan cosas de valor".

El auge robótico.

Janus Friis y Ahti Heinla —fundador y desarrollador de Skype, respectivamente— se volvieron a reunir para crear Starship Technologies, una empresa con sede en Estonia que está revolucionando el mundo de la distribución y la logística al incorporar a robots terrestres (droides) para repartir comida. Actualmente, tienen 65 robots operando en 58 ciudades del mundo, la mayoría en Europa; en total han recorrido 12 mil kilómetros.

Usan robots de seis ruedas con un compartimento similar al que tienen las motos de encargo. Para guiarse utilizan nueve cámaras, tienen sensores de movimiento, GPS y audio de dos vías (micrófono y parlantes). Un operario los supervisa y toma el control en caso de imprevistos.

Los robots están siendo probados por Just Eat, la mayor empresa de distribución de pedidos a domicilio. Este mes comenzaron a repartir los encargos en el barrio de Greenwich, en Londres. En este caso, el cliente hace el pedido a través de una aplicación, el pago se carga a su cuenta y a cambio recibe un código que le permite abrir el compartimento del robot que llegará a la puerta de su casa.

La cadena internacional Dominos Pizza negocia con el gobierno de Nueva Zelanda para poder utilizar robots en los envíos que se hacen a domicilio.

Estos vehículos, llamados DRU, tienen compartimentos para las pizzas y las bebidas, y utilizan GPS para desplazarse por la ciudad, publicó la agencia EFE en marzo de este año.

El país oceánico ha sido uno de los primeros considerados por la empresa para probar los prototipos de estas unidades robóticas.

El ministro neozelandés de Transporte, Simon Bridges, destacó en un comunicado que la elección de Nueva Zelanda "muestra que tenemos los marcos adecuados para atraer innovaciones". "Nuestro país es un entorno ideal", agregó.

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