SALUD

Nueva visión de vida

Técnica innovadora corrige una enfermedad hereditaria y evita que pase a los bebés del futuro.

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Feto. Foto: Archivo

Científicos de Estados Unidos, Corea del Sur y China han conseguido eliminar con éxito una enfermedad hereditaria en embriones humanos por primera vez. La investigación supone un paso fundamental hacia futuras terapias para corregir ciertos tipos de cáncer, así como unas 10.000 enfermedades raras que surgen cuando una de las dos copias de un gen es errónea. También es una llamada de atención a toda la sociedad, pues la técnica permite al ser humano cambiar su destino biológico al introducir cambios en las células germinales —óvulos, espermatozoides y embriones— que se transmitirán para siempre de generación en generación.

Los investigadores se han centrado en la miocardiopatía hipertrófica, una dolencia del corazón frecuente que provoca muerte súbita en deportistas y personas jóvenes. Una de las causas principales de la dolencia es que una de las dos copias del gen MYBPC3 es errónea.

Los científicos han usado CRISPR, una tecnología que permite modificar el genoma de cualquier ser vivo con mucha facilidad, para corregir la mutación en espermatozoides de un hombre portador de la enfermedad. Los científicos inyectaron al mismo tiempo los espermatozoides y una secuencia de CRISPR con la versión correcta del gen en óvulos donados por mujeres sanas. De los 58 embriones resultantes, 42 se desarrollaron sin la mutación que causa la enfermedad, una tasa de éxito del 72%. Por primera vez se ha logrado que un número sustancial de embriones sean totalmente viables, sin errores genéticos adicionales que podrían causar problemas de salud en un futuro bebé y en sus descendientes. Ninguno de los embriones estaba destinado a implantarse por lo que fueron destruidos en unos días tras la investigación.

En 2015, científicos chinos fueron los primeros en modificar embriones humanos con esta técnica. El trabajo más reciente, publicado este año, consiguió corregir un gen que provoca la beta-talasemia, un tipo de anemia. Pero ninguno de los tres trabajos consiguió curar todas las células del embrión, solo una parte, un problema conocido como mosaicismo, ni evitar mutaciones adicionales en el genoma, lo que desaconsejaba un posible uso terapéutico. Las investigaciones también originaron un debate internacional sobre los límites éticos que hay que imponer a esta tecnología y los cauces legales para aplicarla en los casos adecuados.

El avance "abre las puertas a que esta tecnología pudiera llevarse alguna día a la clínica, obviamente con todas las precauciones necesarias y siempre si hubiera consenso en la sociedad y la ley así lo permitiera", señala el bioquímico español Juan Carlos Izpisúa, investigador del Instituto Salk y coautor de la investigación, publicada en la revista Nature.

La clave del éxito estaba en inyectar el CRISPR junto con el esperma en el óvulo y no después, cuando ya se ha formado un embrión, como hicieron los investigadores chinos. "Si lo haces en este estadío el proceso es casi perfecto, funciona siempre, pero habrá que ver si funciona igual de bien en cada caso particular", explica Izpisúa, cuyo equipo en el Salk ha supervisado la edición génica de las células y embriones.

La técnica aún no está lista para usarse en personas. El próximo paso será mejorar su eficiencia. El diagnóstico preimplantacional, que permite analizar el genoma de un embrión generado por fecundación in vitro antes de ser implantado en la madre, tiene una tasa de éxito del 50% (solo la mitad de los espermatozoides lleva el gen defectuoso). El uso de CRISPR eleva ahora esa tasa por encima del 70%, lo que permitiría, por ejemplo, desechar menos embriones en los procesos de reproducción asistida. Pero lo deseable es llegar al 90% o incluso el 100% de efectividad antes de pensar en aplicarla en humanos, explicó ayer Mitalipov durante una conferencia de prensa.

Otro paso inminente del equipo es corregir las mutaciones en los genes BRCA1 y 2, asociados a un riesgo muy alto de cáncer de mama y ovario, usando la misma técnica. En un paso más lejano, habría que realizar ensayos clínicos para trasplantar "los embriones a las madres y después seguir la salud de sus hijos", explicó ayer Mitalipov. Este ensayo "requeriría acuerdos parlamentarios para cambiar las leyes de EE UU y muchos otros países. Queda aún un largo camino por delante", advirtió.

El trabajo es fruto de la colaboración ente los mayores expertos mundiales en los diferentes campos implicados. La manipulación de los embriones se realizó en la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon, y es liderada por Shoukhrat Mitalipov. Entre los firmantes también está el experto en edición genética Jin-Soo Kim, del Instituto de Ciencia Básica de Corea del Sur y científicos del Instituto del Genoma de Pekín y de un laboratorio molecular de Shenzhen. genoma, edición genética

CLAVES.

Por ahora, es limitada.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos tienen vedado financiar investigaciones sobre edición genética en embriones humanos. Sí pueden financiarlas los privados. Los autores esperan que una vez que el método se optimice y se estudie con otras mutaciones, las autoridades de varios países permitan pruebas clínicas regulares.

Solo por unos días.

La investigación sobre los embriones humanos cuenta con una regulación estricta y no se trataba de implantar los utilizados en el estudio en el útero de una mujer para dar comienzo a un embarazo. Por ello, los científicos no los dejaron desarrollarse más de unos días, indicó AFP. El método necesita de más investigaciones.

Puede estar en el 100%.

En la prueba realizada, el 72% de los embriones /42 de 58) fueron corregidos. Uno de los autores del estudio, Shukhrat Mitalipov, sostuvo que "estas herramientas todavía pueden mejorarse para llegar a una tasa de éxito del 90% o incluso del 100%". Paula Amato, otra autora del estudio, dijo que se necesitan investigaciones suplementarias.

Un intento hace 5 años.

En 2015 se llevó a cabo una experiencia similar en China, pero con resultados menos concluyentes, informó AFP. El "mosaicismo" (presencia simultánea de genes sanos y defectuosos en el embrión) no pudo impedirse, lo que sí lograron los científicos en el nuevo estudio. Hubo resistencia inicial a la técnica CRISPR, pero el enfoque cambia.

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