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Niños y plataformas: una relación de la que cada vez sabemos menos

Muchos niños usan las plataformas de redes sociales y de videos sin el total conocimiento de sus padres; ¿cuál es el peligro?

Horas: niños reconocen problemas de autorregulación en internet y advierten problema en adultos. Foto: archivo El País
Horas: niños reconocen problemas de autorregulación en internet y advierten problema en adultos. Foto: archivo El País

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Millones de niños pequeños usan plataformas (redes sociales, redes de mensajería y plataformas de video como YouTube) durante muchos años antes de cumplir los 13 (la edad legal mínima de uso para la mayoría) y ese uso puede poner a muchos de ellos en peligro.

Hace unas semanas se publicó en Estados Unidos un estudio que muestra que los menores en ese país muy a menudo son víctimas de abuso, acoso y propuestas sexuales por parte de adultos mientras utilizan esas plataformas. La investigación dice además que en su mayoría los niños entrevistados aseguran no informar a sus padres de esos episodios sino utilizar las herramientas de asistencia al usuario o soporte técnico de las propias plataformas, que se limitan (en el mejor de los casos) a bloquear una cuenta que puede ser una de decenas.

El estudio fue llevado adelante por la ONG norteamericana Thorn, que trabaja desarrollando tecnología con el objetivo de cuidar la seguridad de niños y niñas frente al abuso sexual en particular. La organización asegura que aunque no deberían hacer uso de esas plataformas antes de cumplir los 13 años, la mayoría (45% entre 9 y 12 años usa Facebook, 40% usa Instagram, 40% usa Snapchat, 41% usa TikTok y 78%, YouTube) sin la supervisión de un adulto.

Muchos de esos niños (54% para los que dicen conocer de la “vida real” a esas personas y 51% de quienes dicen solo conocerlos de internet) relatan que incluso luego de denunciar y bloquear a los abusadores sexuales, son vueltos a contactar muy rápidamente por las mismas personas, en cuentas diferentes o redes sociales distintas.

Uno de cada cuatro niños de 9 a 17 años encuestados aseguran haber recibido planteos sexualmente explícitos por parte de alguien que creen tenía 18 años o más y 23% de alguien que creen era menor de edad.

Pero acá viene lo que debería prendernos todas las alarmas. A los que somos padres y a los que no.

De los niños entrevistados, 83% de los que dicen haber recibido planteos sexualmente explícitos por parte de un adulto reaccionaron reportando, bloqueando o silenciando al abusador, mientras que solamente 37% le contaron el episodio a sus padres, un adulto responsable o incluso un par.

¿El resto? No sabemos qué hicieron y no se lo contaron a nadie. Quienes votan y diseñan las leyes parecen tampoco estar al tanto de lo que está pasando. Aunque este estudio fue hecho con niños norteamericanos, no es difícil pensar que la realidad de los uruguayos es muy similar. ¿Cuánto sabemos sobre lo que ocurre mientras usan el celular, con los auriculares puestos o en silencio? ¿Miramos los mensajes que reciben? ¿Les preguntamos por lo que hicieron en esos ratos en los que no vemos qué está ocurriendo? Los hallazgos de este trabajo dicen muchas cosas sobre la relación actual de los niños con la tecnología.

La más clara parece ser que debido a que los niños no deben usar plataformas de este tipo, las empresas detrás de ellas no diseñan esos entornos pensando en ellos, aún cuando saben de sobra que los están usando.

El resultado parece ser una generación de niños, muchos aún en sus primeros años de escuela primaria, navegando por un mundo de depredadores a los que tienen que bloquear y reportar a través del uso de herramientas que no manejan del todo o que no comprenden a cabalidad porque fueron diseñadas para sus hermanos mayores y sus padres.

Durante mucho tiempo, estas empresas han evitado ocuparse de resolver los desafíos que presentan los ecosistemas que construyeron para la salud mental y emocional de niños y niñas, escudándose en que no deben usarlas hasta cumplir 13 años. No tienen problemas, eso sí, en reconocer que no tienen cómo evitarlo. Pero tal vez sea tiempo de sincerarnos y empezar a pensar en lo que está pasando.

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