entre 20 y 30% de los menores de 18 no duermen bien en Uruguay y el mundo

Niños con insomnio

Cuatro horas. Ese era el tiempo que le tomaba a Margarita quedarse dormida en sus primeros años de vida, que pasó en Estados Unidos. Sus padres, Isabel Garreaud y Edgar Kausel, pensaban que los problemas derivaban de la mala higiene del sueño que tenía su hija producto de que ellos tenían horarios muy desordenados.

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Según los investigadores, cuidar el sueño de los niños es esencial.

Volvieron a América del Sur cuando Margarita tenía cuatro años pero ella seguía sin poder conciliar el sueño. "Al final se hacía la dormida para no molestar. Después se levantaba, prendía la luz y se ponía a jugar", cuenta Isabel, su mamá. Nos empezamos a preocupar porque no crecía mucho.

En enero la revista Sleep Medicine Reviews reveló que entre un 20 y un 30% de los niños en Estados Unidos tiene insomnio. En Uruguay, un trabajo publicado en la Archivos de Pediatría del Uruguay reveló que la cifra de los pequeños que duermen mal o no duermen es igual para este país.

La mayoría de los especialistas, uruguayos y extranjeros, lo vinculan con que los niños queden mirando pantallas hasta tarde y los padres lleguen cuando ya se acostaron.

Según los investigadores, cuidar el sueño de los niños es esencial. Y eso no solo se logra consiguiendo que duerman la cantidad de horas requeridas para su edad (15 horas hasta el año, de 12 a 14 entre los 2 y 3 años, 11 horas hasta los 11 años y 9 a 10 horas entre los 12 y los 14), sino estableciendo horarios fijos.

A partir de las 20:30 horas, explica Perla David, neuropediatra de la Universidad de Chile, el cuerpo de los niños empieza a liberar la hormona somatotrópica u hormona del crecimiento que solo hace efecto si están dormidos.

Esta hormona no solo los ayuda a crecer, sino que además juega un rol importante en la fijación de la memoria, en la reparación de las conexiones del cerebro, en el desarrollo y maduración del sistema nervioso central y en la reparación y la restauración del cuerpo.

"No es tanto la cantidad de sueño como el horario lo que importa. No es lo mismo que un niño se duerma a las ocho y media a que se duerma a las doce, aunque duerma la misma cantidad de horas seguidas", aclara.

Agrega también que es importante que el despertar sea entre las seis y las siete de la mañana, "hora pico de los corticoides encargados de dar energía para la actividad".

Efectos.

En los niños, no dormir bien tiene una serie de consecuencias negativas como trastornos de memoria, somnolencia, torpeza motora y cansancio excesivo. Por otra parte, no dormir bien en la época de lactancia, niñez y adolescencia puede arrastrar serias consecuencias en la adultez.

"Haber crecido menos, mala memoria, menos desarrollo del cerebro, trastornos cognitivos y conductuales... Puede llevar a ser un adulto con problemas", indica David.

El psiquiatra en Ciencias del comportamiento y director del Centro del sueño y medicina de la Universidad de Stanford, Emmanuel Mignot, explica que la falta de sueño en los niños presenta además la desventaja de provocar hiperactividad.

"Los adultos cuando están cansados se duermen, pero los niños se vuelven hiperactivos. Más locos. Es porque no entienden las causas del problema; por eso se manifiestan de forma extraña. No pueden asociar lo que sienten con sueño. Se sienten extraños y aún no han aprendido a reconocer que es porque están cansados", considera. "Si no duerme bien, no va a ser capaz de aprender tan bien, va a estar desatento y más cansado. Tendrá más dificultades para concentrarse y eso, inevitablemente le va a hacer más difícil la tarea de retener información", apunta el experto.

Lo otro que pasa, al menos en los casos de apnea del sueño, (cuando es muy severa), es que los niños tienen problemas de crecimiento, no suben de peso como deberían, y son más vulnerables a enfermedades.

Trastornos.

En los trastornos del sueño, el insomnio es el más frecuente. Pero también se dan otros problemas como las pesadillas (22%), apnea del sueño (4,9%), el sonambulismo y los llamados "microdespertares", que son saltos recurrentes del sueño profundo a uno superficial que impiden un verdadero descanso. Las causas son diversas.

"En el insomnio hay factores biológicos y de comportamiento. Por supuesto, si la familia vive en un lugar ruidoso o si el niño no tiene un buen lugar para dormir, puede alterar su capacidad de descansar", dice Mignot. "También hay factores sociales: si ven tele hasta tarde, no pueden aprender a valorar su sueño. Algunas veces también sucede que el cerebro está conectado de manera diferente y nunca serán buenos para dormir", lamenta.

Por último, los especialistas advierten que los trastornos del sueño de los hijos pueden provocar trastornos del sueño en los padres y viceversa. Si los niños despiertan muchas veces, estos despertares pueden hacer que los padres tengan sonambulismo o trastornos en su propio sueño. (En base a El Mercurio/GDA)

LAS CLAVES


La hora


La cantidad de horas de sueño es tan importante como el horario. No es lo mismo que un niño se duerma a las 8.30 que a las 12. A partir de las 20.30 empiezan a liberar la hormona del crecimiento que solo hace efecto si están dormidos.

Activos


Una de las manifestaciones de la falta de sueño es la hiperactividad. Los pequeños se sienten cansados pero aún no han aprendido a asociar lo que sienten con sueño; no han aprendido a reconocer que es porque están cansados.

Males


En los trastornos del sueño, el insomnio es el más frecuente. Pero también se dan otros problemas como las pesadillas (22%), apnea del sueño (4,9%), el sonambulismo y los "microdespertares", que son saltos del sueño profundo a uno superficial.

SABER MÁS

SUCEDE EN URUGUAY


Llanto. Angustia al comienzo de la noche


El estudio uruguayo encontró que la mayoría de los problemas se producía en el primer tramo de la noche con episodios de llanto en los que los niños eran muy difíciles de consolar.

Uruguay. Decenas sin poder descansar

En 2014 estudiaron a 169 niños uruguayos entre 2 y 15 años y detectaron que 31% sufría algún trastorno del sueño. Las conclusiones fueron recogidas por los Archivos de Pediatría del Uruguay.

Trastorno. Cuando altera la vida diaria

El problema en el sueño se vuelve trastorno cuando ocurre entre 2 y 3 veces por semana y genera alteraciones en la vida del niño. El estudio lio vio en 33% de preescolares, 26% de escolares y 40% de jóvenes.

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