HEDY LAMARR

La mujer que pasó de ser una sex symbol a ser una precursora del wifi

El Museo Judío de Viena reivindica la fantástica historia de vida de la actriz Hedy Lamarr.

Hedy Lamarr, una adelantada en su tiempo. Foto: EFE
Hedy Lamarr, una adelantada en su tiempo. Foto: EFE

La actriz vienesa Hedy Lamarr (1914-2000) fue una adelantada a su tiempo tanto dentro de la pantalla –protagonizó el primer orgasmo femenino de la historia del cine en Éxtasis (1933)– como fuera, al inventar una técnica precursora del wifi y el bluetooth.

El Museo Judío de Viena repasa la vida de película de esta pionera –nacida con el nombre de Hedwig Eva Maria Kiesler– en una muestra inaugurada esta semana que lleva por título “Lady Bluetooth”.

A mediados de la década de 1930, Lamarr huyó de un matrimonio fallido con un rico empresario, probó en el cine europeo y más tarde se convirtió en una estrella en Hollywood.

Durante la Segunda Guerra Mundial desarrolló inventos para la armada de Estados Unidos en su lucha contra los nazis. La ingeniería era una de sus grandes pasiones.

Hedy Lamarr, una adelantada en su tiempo. Foto: EFE
Hedy Lamarr.  Foto: EFE

A través de fotografías, carteles de sus películas y objetos personales de Lamarr, los visitantes de la exhibición pueden descubrir cómo la actriz compaginó su trabajo frente a las cámaras con el desarrollo de inventos muy adelantados a su tiempo, detalla la agencia EFE.

“Ella estaba cansada de ser guapa y quería demostrar que también era lista”, dijo uno de sus hijos, Anthony Lodner, durante la inauguración de la exposición, que permanecerá abierta hasta el mayo de 2020.

Una estrella de Hollywood.

La historia de Lamarr es la de la actriz considerada “la mujer más bella del mundo” en su época, aunque eso la recluyó a interpretar papeles estereotipados en los que apenas podía brillar.

Todo era parte de un personaje que la industria cinematográfica se encargó de diseñar, en el que se primó su físico y no su talento interpretativo.
“Cualquier chica puede ser glamurosa. Todo lo que hay que hacer es quedarse quieta y parecer estúpida”, dijo Lamarr con sarcasmo en una ocasión.

La actriz, que ya había hecho historia en el cine europeo tras protagonizar el primer orgasmo femenino en la historia del cine en Éxtasis (1933), siguió con su exitosa carrera al otro lado del Atlántico, donde recibió una estrella propia en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Hedy Lamarr, una adelantada en su tiempo. Foto: EFE
Hedy Lamarr. Foto: EFE

Sin embargo, esa fama mundial que alcanzó en la década de 1940 gracias a su belleza, que inspiró incluso a la Blancanieves de Disney, fue diluyéndose y su figura acabó en el olvido.

No fue hasta muchos años después, con el progreso de la tecnología de las telecomunicaciones en la década de 1990, cuando Hedy Lamarr volvió a estar en boca de todos.

Su aporte a la tecnología.

Un invento suyo, que patentó en 1941 junto con el compositor George Antheil en plena Segunda Guerra Mundial, ha sido esencial para el desarrollo de las redes wifi y bluetooth.

Se trataba de un sistema de control de torpedos por radio que empleaba las tecnologías del espectro ensanchado y del salto de frecuencia, hasta entonces desconocidas, y que posteriormente serían las bases del wifi y el bluetooth.

Esta tecnología estaba pensada para impedir que la Alemania nazi interceptara los torpedos aliados, puesto que la señal de radio cambiaba de frecuencia constantemente y era necesario conocer una clave secreta que tan solo compartían emisor y receptor.

Aunque su desarrolló ha sido un éxito, fue necesario esperar muchos años para comprobarlo. Lamarr se había adelantado a su tiempo y la tecnología no había avanzado lo suficiente como para poder poner en práctica su invento.

“Se lo dio a la Marina estadounidense, pero no lo usaron porque era demasiado complejo para su tiempo. No sabían cómo emplearlo”, declaró a EFE la curadora de la exposición, Andrea Winkelbauer.

De hecho, esta tardanza en su aplicación hizo que la patente se venciera, por lo que ninguno de los inventores pudo lucrar con su idea. Catorce años después de su fallecimiento, en 2014, Lamarr fue incluida en el Salón de la Fama de los Inventores de Estados Unidos.

“Su belleza quedará en el olvido, pero su invento siempre permanecerá ahí”, sentenció su hijo.

En los últimos años la vida de Lamarr, que murió en el olvido en 2000, ha sido justamente reivindicada en documentales, exposiciones y en una próxima serie que protagonizará la actriz Gal Gadot.

En Austria, el Día del Inventor se celebra el 9 de noviembre, el día del nacimiento de Lamarr.

Una historia de celos y valentía.

Luego de que en el año 1932 Lamarr saltara a la fama por protagonizar la polémica película Éxtasis, en la que hizo el primer desnudo integral de la historia del cine y fingió un orgasmo, el magnate de la industria armamentística Fritz Mandl solicitó a los padres de la joven permiso para cortejarla; un tiempo después pidió su mano.

Según recoge un reporte de National Geographic, la pareja se casó y, al tiempo, el esposo comenzó a sufrir celos enfermizos: quería comprar todas las copias de la película para que nadie más la viera, solo la dejaba desnudarse o bañarse en su presencia y la obligaba a acompañarlo a cualquier acto público o reunión que tenía para no perderla de vista.

Mientras Mandl mantenía estrechos lazos con el gobierno de Benito Mussolini, ya que les vendía armas, ella aprovechaba las reuniones a las que su marido la obligaba a asistir para recopilar información sobre la tecnología armamentística nazi: Lamarr contó años después que tanto Mussolini como Adolf Hitler estaban presentes en algunas fiestas que se celebraban en su casa.

Pero se cansó y tomó la decisión de escaparse, aprovechando un viaje de negocios de su esposo. Hay dos versiones: una sostiene que huyó por la ventana de un restaurante y otra que le dio un somnífero a una asistente y salió de la casa disfrazada de la misma.

Logró llegar a una estación de tren y pudo ir a París. A los pocos días viajó a Londres y desde allí embarcó el trasatlántico Normandie con destino a Estados Unidos.

Durante el viaje conoció al productor cinematográfico Louis B. Mayer y, antes de llegar a puerto, ya tenía firmado un contrato de trabajo. Pero antes de cerrar el acuerdo, el hombre le puso una única condición: no quería que la asociaran con la polémica película Éxtasis y le pidió que se cambiara el nombre.

Es así que Hedwig Eva Maria Kiesler se convirtió, en memoria de la actriz de cine mudo Bárbara La Marr, en Hedy Lamarr.

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