CIENCIA

El misterio solar

El Gulfstream V estacionado en el hangar del aeropuerto de Broomfield ha monitoreado tormentas, vientos intensos y huracanes en todo el mundo.

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Foto: AFP

Sin embargo, el próximo lunes, este jet se elevará unos 14.000 metros en el cielo en busca de un fenómeno natural como ningún otro al que se haya enfrentado: un eclipse solar total que será visible en Estados Unidos, Canadá, México, Centroamérica y parte de Sudamérica hasta Brasil, si las condiciones del tiempo lo permiten.

"En esto no hay segundas tomas; normalmente tenemos un poco más de margen de error", comentó Louis Lussier, director del proyecto de la aeronave de investigación del Centro Nacional de Investigación Atmosférica. "Necesitamos estar en la ruta específica y en las ubicaciones específicas en los momentos exactos".

La precisión es elemental porque Lussier y sus colegas planean usar sus momentos fugaces bajo la sombra de la Luna para recabar datos sobre el Sol que no se pueden obtener desde la Tierra. Es uno de los varios experimentos que los científicos que verán el Gran Eclipse del Continente Americano llevarán a cabo en todo Estados Unidos, además de ser una oportunidad sin precedentes para profundizar nuestra comprensión del Sol, así como de la atmósfera de la Tierra.

El vuelo del jet especializado, que opera el NCAR en representación de la Fundación Nacional de las Ciencias de Estados Unidos, tendrá lugar mientras los astrónomos observan simultáneamente la corona solar desde la Tierra y los científicos ciudadanos toman fotos y graban sonidos.

"Nunca ha habido un acontecimiento como este en la historia de la humanidad, en el que tanta gente pueda participar y con tecnología tan original" comentó Carrie E. Black, directora asociada del programa del área de ciencias atmosféricas y geoespaciales de la fundación. "Esto se ha convertido en un laboratorio natural".

Ella cree que millones de personas verán el eclipse y muchas de ellas recabarán imágenes que serán analizadas por los científicos durante muchos años. Señaló que ese torrente de datos de astrónomos profesionales y amateurs podría ayudar a los científicos a pronosticar algún día las explosiones solares eruptivas, o "clima espacial", que dañan los satélites de comunicaciones, y también las redes de suministro eléctrico.

Madhulika Guhathakurta, científica principal de la NASA para el eclipse de 2017, sostiene "que necesitamos a todo Estados Unidos para realmente recabar información de varios tipos —científica, psicológica, de comportamiento animal— con el fin de en verdad entender en su totalidad qué tan estrechamente ligados estamos a nuestra estrella".

Ojos en el cielo.

Esta es la primera ocasión en la cual el Gulfstream V, que lleva sensores y equipo para la investigación atmosférica, estudiará el espacio.

"La cámara estará justo aquí, mirando hacia arriba en línea recta", afirmó Lussier, señalando una ventana de 15 x 22 cm en el techo del avión. "Podremos ver todo el eclipse a través de esta ventana".

Desde su ojo en el cielo, los investigadores experimentarán la totalidad, el punto en el que la Luna bloquea por completo al Sol, durante unos cuatro minutos, un

Los científicos usarán el tiempo adicional y un dispositivo de gran tamaño llamado espectrómetro para observar la corona solar, la capa de plasma que rodea a nuestra estrella. La corona solo es visible desde la Tierra durante un eclipse solar total y los científicos aprovechan el fenómeno para estudiar sus propiedades.

Gracias a varios avances tecnológicos de las últimas décadas, este eclipse ofrece a los científicos la oportunidad de observar la corona en el espectro infrarrojo, lo cual podría ofrecer más información sobre los campos magnéticos solares. Los datos podrían ayudar a resolver un misterio antiguo: ¿por qué la corona se quema a millones de grados centígrados, una temperatura mucho más elevada que la de la superficie solar?

Jenna Samra, doctoranda en física aplicada del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, es una investigadora principal del proyecto y ayudó a diseñar el dispositivo.

Ella busca identificar cinco líneas de emisiones infrarrojas que se crean cuando los electrones en la corona chocan con partículas cargadas en el plasma, con lo que posiblemente liberan otros electrones. Agregó que si logran verlas, con el tiempo podrá medir el campo magnético, se podría desarrollar un instrumento que observe ese campo y ayude a los científicos a predecir mejor el clima espacial.

Un testigo de 26 veces.

El científico de la Universidad Clemson, Donald Liebenberg, de 85 años y con 26 eclipses observados, dijo a AFP que no para de maravillarse al ver que el cielo se oscurece, y baja la temperatura.

En Uruguay no se verá.

Los uruguayos no tendrán oportunidad de observar el eclipse total de Sol, el lunes 21, con excepción de quienes se encuentren de viaje en algunos de los tres países de Norteamérica o en Centroamérica.

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