LA DIRECTORA REGIONAL VISITÓ MONTEVIDEO

Minerva: uruguayos en una universidad de élite

Cuatro compatriotas estudian en la institución más exclusiva de los Estados Unidos.

Minerva
La Directora Regional, Marianna Mirchuk, y los uruguayos Guillermo Sobral y Micaela Mastropietro.

"Cuando entré al sitio web de Minerva me enamoré instantáneamente, entendí que yo en este lugar iba, no solo a ser feliz, sino a lograr todas mis metas”, contó Guillermo Sobral, de 19 años, sobre sus primeras impresiones al enterarse de la existencia de una universidad que no solo cumplía su sueño de ir a estudiar al exterior, sino que le ofrecía recorrer el mundo durante toda su etapa de formación.

“Todo lo demás pasó inmediatamente a un segundo plano”, agregó al hacer referencia a las llamadas universidades de la Ivy League que figuraban entre sus primeras opciones (Harvard, Yale, Columbia, Princeton, Darmouth, Brown, Penn y Cornel).

“Viajás por el mundo por cuatro años, es online… parecía como demasiado bueno para ser verdad”, fue lo que pensó Micaela Mastropietro, de 23 años, sobre esta propuesta académica que implica cursar ocho semestres repartidos en siete ciudades.

Los dos primeros son en San Francisco (Estados Unidos) y luego siguen Seúl (Corea), Hyderabad (India), Berlín (Alemania), Buenos Aires (Argentina), Londres (Inglaterra) y Taipei (China).

Guillermo y Micaela son dos de los cuatro uruguayos que consiguieron ser seleccionados para estudiar en la que hoy es la universidad más exclusiva de Estados Unidos, con una tasa de admisión promedio cercana al 1,5%.
Esto no tiene que ver con el costo, el que es bastante más accesible que el de las universidades antes mencionadas, ni con complicados requisitos de ingreso, dado que fueron pensados para no discriminar por nacionalidad sino solo en base a méritos.

Marianna Mirchuk, directora regional de Minerva para las Américas, de visita en Montevideo en busca de más estudiantes uruguayos que se sumen a la institución, explicó: “Generamos un proceso de admisión que abarca a todos los estudiantes por igual, con lo cual hemos logrado un cuerpo de estudiantes 80% internacional. Es algo sin precedentes en Estados Unidos, donde la tasa de estudiantes internacionales en las universidades más prestigiosas está entre el 10 y el 15%”.

Según relató Guillermo, no es preciso cursar bachillerato internacional ni haber ido al mejor liceo de Uruguay para aplicar. No importa el trasfondo socioeconómico o cultural del estudiante. El proceso de selección consiste en seis pruebas cortas básicas y una exposición de logros.

“No solamente buscamos estudiantes que sean excelentes académicamente, sino que también sean activos fuera del aula y hayan logrado cosas interesantes durante su educación”, señaló Mirchuk.

Gadi Borovich y Agustín Pérez del Castillo son los otros dos uruguayos que estudian en Minerva. La primera generación se recibirá este año; en 2018 se graduó la primera generación de masters.

Los alumnos hacen tareas vinculadas a la ciudad

En cada ciudad en la que hay una sede, Minerva cuenta con un equipo de experiencia estudiantil que, además de cubrir las experiencias que puedan surgir del contacto con centros educativos u ONGs, diseña las llamadas tareas basadas en la localización. “Como a mí me interesa mucho el tema de política pública, pasé los últimos seis meses trabajando en el Departamento de Salud Pública de San Francisco, diseñando un programa para reducir la presión arterial de pacientes de bajos ingresos afromericanos”, mencionó como ejemplo Guillermo Sobral, quien cursa una licenciatura en Sociología centrada en Diseño de Sociedades y una licenciatura en Negocios con énfasis en Crecimiento Sostenido.

En tanto Micaela, que estudia Economía Política y Filosofía y está por comenzar su último año en Londres, relató que en India tuvo como tarea buscar movimientos sociales que estuvieran ocurriendo en ese momento en Hyderabad. “Fui a una universidad que quedaba cerca, hablé con los estudiantes y me explicaron que estaban haciendo una huelga de hambre porque no les daban suficiente dinero a su sede”, detalló y agregó que en Corea trabajó en un hospital para diseñar un nuevo sistema de señalización.

Participativo.

Minerva aplica un modelo de aula invertida en el que los estudiantes reciben un material con líneas explícitas sobre lo que tienen que estudiar previo a cada clase y, al llegar a ella, no se encuentran con un profesor que expone el tema del día, sino que habilita la discusión y la participación.

“Se generan debates en los que los estudiantes están cien por ciento inmersos y activos en su aprendizaje”, contó Guillermo sobre este sistema de aula online en el que cada alumno está conectado a través de su computadora y webcam. A juicio de Mirchuk, la plataforma en línea no fue creada para sustituir al aula de la vida real, sino para enriquecerla. “No somos una universidad online, sino que utilizamos la tecnología para apoyar nuestra instrucción, pero todo el resto sucede en persona”, aclaró la académica. Existe un horario para ir a clase y no se puede faltar. De todas formas, las clases se graban para quien quiera consultarlas después y para que cada docente realice un informe detallado del trabajo de cada estudiante en clase.

Así lo explicó Guillermo: “Por ejemplo, por cada clase, recibo una, dos, tres hasta cuatro notas sobre ciertos conceptos. Eso nos permite saber dónde están nuestras debilidades y nuestras fortalezas y, por tanto, trabajar sobre ellas”. Cada alumno dispone de un consejero académico.

Una de las cualidades que diferencian a Minerva de las otras universidades grandes de Estados Unidos es que los docentes no están obligados a hacer investigación. Todos tienen dedicación full time y exclusividad. La institución está enfocada en los estudiantes y no tanto en los intereses de la universidad como entidad educativa.

“Minerva tiene la meta de generar un cambio, una ola de revolución en todo lo que tiene que ver con la educación superior. Nos interesa que otras universidades adopten nuestro método porque sabemos que funciona”, concluyó la directora.

Tres tipos de ayuda económica a estudiantes

Cada año le cuesta al estudiante US$ 30.950. Minerva estudia la situación financiera de cada alumno y, la diferencia entre lo que cuesta por año la carrera y lo que la familia puede aportar, se cubre de tres maneras. La primera es laboral, los estudiantes trabajan 10 horas a la semana dentro de la universidad; la segunda es un préstamo de bajo interés que puede llegar a los US$ 4.950 y, si aún así sigue faltando dinero, se recurre a la tercera instancia, que es una beca que puede alcanzar los US$ 20.000. El costo universitario incluye todos los gastos, menos los transportes. En cada ciudad, Minerva alquila un lugar para los 160 estudiantes que integran cada generación y que siempre se mueven dentro de ese grupo.

La universidad de mejor puntaje

En Estados Unidos, las universidades pasan por un sistema de de calificación denominado CLA+. Los estudiantes toman una prueba durante el primer semestre y en el último año. En Minerva, la prueba se realizó durante el primer semestre y al final del segundo, y por primera vez en la historia del CLA+ se alcanzó una calificación sin precedentes que permitió rankear a esta universidad como la mejor del país. “Sabemos que nuestro método funciona y por eso desarrollamos el libro Building the intentional university, publicado por el MIT Press, donde detallamos el proceso de lo que hicimos, cómo lo hicimos y por qué lo hicimos, para que otras instituciones puedan seguirlo”, explicó Marianna Mirchuk.

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