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Mark sabía que la violencia crecía y no hizo nada para pararlo

Facebook dice que vio cómo la violencia crecía previo al ataque al Capitolio del pasado 6 de enero, pero que no tenía las herramientas adecuadas para tomar acciones

Asalto al Capitolio en enero. Foto: Reuters
Asalto al Capitolio en enero. Foto: Reuters

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A fines del mes pasado, el sitio BuzzFeed publicó un informe interno en el que Facebook hacía un pormenorizado análisis de los días previos al ataque del Capitolio el 6 de enero.

Un grupo de técnicos y especialistas estudió el comportamiento de grupos y cuentas que interactuaron en esos días e intentó determinar si la compañía propiedad de Mark Zuckerberg podría haber hecho algo para detener lo que ocurría. ¿La conclusión? Podría sí, pero no tenía idea de cómo.

Sí, como acaba de leer en el párrafo anterior. Una de las empresas más ricas del mundo, que lleva años diciendo que trabaja en formas de hacer que su plataforma sea más segura y menos violenta, dice que vio cómo la violencia crecía pero que no tenía las herramientas adecuadas para tomar acciones.

Una semana antes de la publicación del informe en BuzzFeed, Mark Zuckerberg le dijo a un comité de la Cámara de Representantes que su compañía había hecho todo lo posible por “asegurar la integridad de la elección” y añadió que Facebook “hizo inhóspitos sus sistemas para aquellos que buscaban hacer daño” en el asalto al Capitolio. Si uno lee el informe que, insisto fue hecho por el propio Facebook, eso es al menos dudoso.
Pero vayamos a los detalles. Hay dos grupos, pequeños dice Facebook, identificados como gran parte de la generación del caldo de cultivo del que surgió el asalto al Capitolio. Se llaman Stop de Steal (Paren con el Robo) y Patriot Party (Partido Patriota).

El documento establece explícitamente que la actividad en Facebook de personas conectadas al movimiento Stop the Steal y otros grupos leales al entonces presidente estadounidense Donald Trump, incluido el Partido Patriota, jugó un papel en los eventos del 6 de enero de este año, y que el énfasis de la compañía en erradicar las cuentas falsas y el “comportamiento no auténtico” no fue tal cuando implicaba tomar medidas preventivas hacia personas reales.

“En ese momento, era muy difícil saber si lo que estábamos viendo era un esfuerzo coordinado para deslegitimar la elección, o si era la libre expresión de los usuarios que estaban asustados y confundidos y merecían nuestra empatía (...) Pero en retrospectiva hace que sea aún más importante mirar hacia atrás para aprender lo que podamos sobre el crecimiento de los movimientos de deslegitimación de las elecciones que crecieron, difundieron la conspiración y ayudaron a incitar la insurrección del Capitolio”, dice el informe.

Al leer esas líneas uno puede tener varios pensamientos.
El primero es en cuántos otros lugares, menos centrales, poderosos o importantes para Facebook, la empresa de Zuckerberg ha ignorado las señales sobre el uso de su red social para construir o foguear las condiciones que generan odio y violencia. Lugares en los que no están todos los medios y expertos del mundo mirando.

El segundo podría ser preguntarse con asombro cómo es posible que a pesar de que la compañía pasó meses preparándose para una posible campaña de deslegitimación de las elecciones por parte de Trump y sus partidarios, Facebook fue superado por una red de “cuentas coordinadas que promovieron grupos donde los miembros glorificaban el odio” y “incitaban a la violencia”.

Como la empresa de Zuckerberg estuvo frente “a un aumento de la ira y una serie de teorías de conspiración que comenzaron a crecer de manera constante" después del día de las elecciones y no pudo hacer nada.
Al leer el diagnóstico que la propia Facebook hizo sobre sus falencias para detectar violencia y frenarla, da la sensación que suspender las cuentas de Donald Trump fue una forma muy inteligente de construir un único culpable y mover la conversación hacia un lugar cómodo. Pero eso deja al descubierto un problema: ahora Trump no está y sigue la violencia en redes sociales.

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