silvana nicola

Madres sin derecho al pataleo

La crianza de los hijos ya no es lo que era y eso es obvio. Los hijos de hoy saben que tienen derechos auque a veces olviden de que no vienen solos, sino que acarrean obligaciones.

Madres y padres convivimos con negociaciones diarias que invitan a pensar en cómo contestarles, cómo ponerles límites y sobre todo cómo educar a nuestros hijos en un mundo donde se cuelan a cada momento más interrogantes y más demandas. Y no digo exclusivamente demandas de índole económica, sino de cuestiones que tienen que ver con que su crecimiento viene acompañado de demandas de libertad. A alguna edad ya no quieren que una los lleve a todas partes y empiezan a moverse por su cuenta. Voy a lo de fulana, de ahí para tal lado y entonces para otro. Ya salen por su cuenta, van al club, visitan a sus amigas, hacen planes como ir al cine. Eso cualquier madre aprende a sobrellevar y crea estrategias para no perder el control de dónde y con quiénes están nuestros críos. El celular es un aliado para saber si llegaron o recibir esa consulta que pregunta si "las chicas" pueden venir a dormir a casa. En esos casos, uno sortea cada nuevo paso y acomoda la rutina.

Otra cosa es cuando una se queda sin movimiento posible. Así la que intentó convencer a su hija que era necesario darse la vacuna que previene el HPV necesitó conversar de antemano porque la hija en cuestión debía firmar su consentimiento.

Las niñas crecen y se avecinan más cuestiones. Por ejemplo, ya sabemos que solo podemos ingresar a la consulta médica si nos autorizan. Todo hace recordar que vale conversar mucho (y a tiempo) porque hay decisiones que tomarán solas y nosotras, las madres, no tendremos derecho al pataleo.

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