Ciencia

Lluvias exóticas en Saturno

La sonda Cassini estudió el planeta por 13 años y descubrió que caen sobre la atmósfera 10.000 kilos de material por segundo, como agua, amoníaco y butano.

Descubrimiento inédito: a uno de los firmantes del estudio, Thomas Cravens, de la Universidad de Kansas, le sorprendió la “complejidad química” de lo que cae en Saturno: no es solo agua.
A  uno de los firmantes del estudio, Thomas Cravens, de la Universidad de Kansas, le sorprendió la “complejidad química” de lo que cae en Saturno: no es solo agua.

La sonda Cassini terminó su misión de 13 años adentrándose en la atmósfera de Saturno, pero hasta el último momento estuvo recopilando datos y enviándolos a la Tierra, que han servido para saber más de la composición de los anillos que rodean el planeta y cómo influyen en su atmósfera, según un estudio que publicó ayer Science.

Los datos de Cassini, que se desintegró en la atmósfera de Saturno en septiembre del año pasado, han revelado que la composición química de sus anillos es "mucho más complicada" de lo que hasta ahora se creía, según un comunicado de la Universidad de Kansas (EE.UU.), una de las que participó en el estudio.

Además, indica que el anillo más interno de Saturno, el llamado D, "está lanzando granos de polvo" a la atmósfera superior (ionosfera) del planeta y lo hace como una lluvia a una velocidad extraordinaria a la misma vez que gira, tanto como 10.000 kilos de material por segundo.

Los investigadores están sorprendidos por la cantidad de material que cae sobre la atmósfera, pero el impacto de estas "lluvias" es relativo, según informa El País de Madrid.

"Saturno tiene 63 veces la superficie de la Tierra. El material queda repartido por una superficie tan amplia que si hubiese estado lloviendo durante toda la historia del Sistema Solar —unos 4.500 millones de años— la acumulación sería de apenas 2,5 milímetros", detalla Hunter Waite, autor principal de uno de los estudios y líder del espectrómetro de masas neutras que iba a bordo de la nave.

Sin embargo, los expertos consideran que este fenómeno, mantenido durante largos periodos de tiempo, "puede cambiar el contenido de carbono y oxígeno de la atmósfera del planeta", agrega la nota.

Los contenidos.

El profesor de la Universidad Kansas y uno de los firmantes del estudio Thomas Cravens, señaló que le sorprendieron dos cosas: "la complejidad química de lo que sale expulsado de los anillos", pues hasta aquí se creía que sería casi todo agua y la "cantidad y calidad de esos materiales".

El espectómetro de masas neutras (INMS) de Cassini descubrió que la lluvia sobre Saturno contiene agua —el 95% de los anillos está compuesto de hielo—, amoníaco, monóxido de carbono, y nitrógeno, todos elementos que en mayor o menor medida esperaban encontrar.

Pero hallaron a su vez presencia de compuestos orgánicos que sorprendieron a los investigadores, entre ellos butano y propano.

En el primer caso se trata de un gas incoloro y estable que se emplea principalmente como combustible doméstico e industrial envasado en recipientes de acero a alta presión. Mientras que el propano es un gas incoloro e inodoro que se extrae del petróleo en bruto que se emplea también como combustible industrial o doméstico.

"Los compuestos orgánicos observados parecen similares a los de los cometas, y se postula que estos cuerpos trajeron estos compuestos a la Tierra en sus orígenes", señaló Waite, autor principal de uno de los estudios.

Pero el INMS también encontró metano (un hidrocarburo) y pequeñas cantidades de dióxido de carbono, dos cosas inesperadas también.

"Contaminados".

Una gran cantidad de esos elementos están siendo arrojados a la ionosfera del planeta por el anillo más interno, cuyo giro es más rápido que el de la atmósfera de Saturno.

"Observamos que esto pasa, aunque no entendamos del todo el porqué", indicó en tanto el profesor de la Universidad Kansas Thomas Cravens, quien explicó que el material expulsado "estaba alterando la parte más exterior de la atmósfera de Saturno en la región ecuatorial".

Los nuevos resultados aportados por Cassini "arrojan nueva luz" sobre los mecanismos que subyacen en el Sistema Solar y en otros sistemas y sus exoplanetas, además de "suscitar un sin fin de nuevas preguntas científicas", consideró Cravens.

El hecho de que el anillo D expulse hacia la ionosfera del planeta una tasas de material mayor de lo esperada hace que los astrónomos piensen ahora que la esperanza de vida de dicho anillo puede ser mas corta de lo que se había estimado.

"Sabemos que está saliendo materia de los anillos al menos diez veces más rápido de lo que pensábamos. Si (ese material) no se está reponiendo, los anillos no van a durar", considero el experto, para quien podría ser que estos aparezcan y desaparezcan.

La sonda que descubrió ríos y lagos de metano
Cassini: estuvo 7 años viajando antes de llegar a Saturno.

La nave Cassini-Huygens fue lanzada el 15 de octubre de 1997 desde la estación de Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.) como parte de una misión conjunta entre la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana. Entró en órbita alrededor de Saturno el 1 de julio de 2004 y el 25 de diciembre de ese mismo año la sonda Cassini se separó de la nave. El 14 de enero de 2005 Cassini alcanzó la mayor luna de Saturno, Titán, momento en el que descendió a su superficie para recoger información científica.

Desde que este hizo tierra, sus datos han permitido confirmar la presencia en esa luna de una atmósfera, así como lagos y ríos de metano que se evapora y forma nubes que después vuelven a descargar sobre la superficie, así como de tormentas de polvo como ocurre en desiertos de la Tierra y Marte. Tras 20 años desde el despegue, debido al cercano agotamiento del combustible de la sonda, que la dejaría sin posibilidad de control, se planificó su destrucción para evitar que eventualmente ocasionara una contaminación biológica o radiactiva en Titán o Encélado, dos satélites naturales con altas probabilidades de albergar vida. En septiembre de 2017, se internó en Saturno, y quedó destruida en las capas superiores de la atmósfera. El costo de la misión fue de 3.260 millones de dólares, de los cuales EE.UU. aportó 2.600 millones.

Podrían encontrar vida en unos 10 años

Hace un tiempo la NASA anunció que podrían estar a menos de 10 años de hallar vida extraterrestre. "Creo que vamos a tener fuertes indicios de vida más allá de la Tierra dentro de una década, y evidencias definitivas dentro de 20 o 30 años. Sabemos dónde y cómo buscar", explicó Ellen Stofan, jefa científica de la agencia. Se cree que Europa (luna de Júpiter y Encélado (luna de Saturno) pueden tener los tres ingredientes necesarios para la vida tal como se conoce: agua líquida, elementos químicos esenciales para los procesos biológicos y fuentes de energía que podrían ser utilizados por los seres vivos.

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