SALUD

¿Leer con poca luz daña los ojos? Expertos desmontan este mito

La práctica sí ocasiona fatiga visual y otros malestares.

La luz ideal para leer es la natural. Foto: Shutterstock
La luz ideal para leer es la natural. Foto: Shutterstock

"No leas con esa luz que te va a hacer mal". Padres y abuelos repiten esta frase con insistencia, pero ¿es así? Tomás Grippo, cirujano oftalmólogo y profesor adjunto de oftalmología y ciencia visual en la Universidad de Yale, aclara: “En adultos mayores pareciera acertado afirmar que la lectura con poca luz no puede dañar la visión de forma permanente, pero el esfuerzo extra puede causar fatiga visual transitoria”.

La fatiga se caracteriza por la dificultad para enfocar, dolor de cabeza y, dado que en estas condiciones tendemos a parpadear menos, también provoca sensación de sequedad, ardor y agudeza visual fluctuante.

Grippo recomienda un ejercicio para minimizar estos pormenores: “Además de leer con buena luz que alumbre directamente lo que leemos, la regla de 20/20, donde cada 20 minutos de lectura nos tomamos 20 segundos de tiempo para mirar a lo lejos y además tratar de parpadear frecuentemente".

En el caso de niños, adolescentes y adultos jóvenes, cuyos ojos todavía se están desarrollando, el impacto negativo de algunos hábitos puede ser aún mayor. Cada vez hay más miopes y se piensa que además de la carga genética heredada (el hecho de que los padres padezcan este defecto en la vista es clave para el desarrollo posterior de los niños), hay hábitos que pueden favorecer el desarrollo de esta condición.

Mujer con dolor de cabeza por leer con la luz inadecuada. Foto: Shutterstock
La fatiga se caracteriza por la dificultad para enfocar, dolor de cabeza, sensación de sequedad, ardor y agudeza visual fluctuante. Foto: Shutterstock

“Dos importantes estudios recientes mostraron que aquellos niños que permanecían más tiempo al aire libre y, en consecuencia, expuestos a luz brillante tenían un menor riesgo de desarrollar miopía. Esta evidencia sugiere que es la poca luz cuando estamos puertas adentro más que la lectura per se lo que daña los ojos. Esto es especialmente relevante en la actualidad, ya que los niños permanecen más tiempo puertas adentro haciendo foco en pantallas”, advierte.

Algunos investigadores sugieren que los niños deberían permanecer al menos tres horas diarias al aire libre, no solo por la buena salud visual sino también por la física y la emocional.

Recomendaciones.

¿Qué luz es mejor para leer? Lo ideal es hacerlo con luz natural pero cuando esta opción no está disponible hay elegir una luz fría, es decir, una luz clara y blanca. No es recomendable leer bajo una luz cálida, más amarillenta, pues provoca más cansancio en la vista. En ese caso, los especialistas aconsejan que se hagan pausas y ejercicios de relajación.

Adaptación a distintas condiciones de luz
Niña se realiza un examen de ojos. Foto: Shutterstock

En un ambiente con poca luz, las pupilas sufren un proceso conocido como midriasis por el que se dilatan para que entre la luz; en la situación contraria se contraen para que las retinas no sufran ningún daño. En concreto, cuando se lee con poca luz, intervienen dos partes el ojo: el músculo ciliar, que controla la longitud focal para leer las palabras en la página, y los fotorreceptores. Cuando la luz es tenue o escasa, necesitan un pigmento especial, la rodopsina, también conocida como púrpura visual. La estructura molecular cambia cuando disminuye la luz en el ambiente y es más agotador para el lector. Independientemente de si la luz es tenue o intensa, si se debe alejar el libro para diferenciar las palabras, es probable que se necesite lentes de graduación.

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