Ramiro Ferreri

De lavacopas en una matiné a servirle tragos a Messi y Macri

La historia del bartender argentino que participa en eventos VIP en el Este.

Su carta de tragos es "muy frutal". En su casamiento, a Messi le preparó un trago de ananá y canela. Foto: Ricardo Figueredo
Su carta de tragos es "muy frutal". En su casamiento, a Messi le preparó un trago de ananá y canela. Foto: Ricardo Figueredo

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Barack Obama, Mauricio Macri, Lionel Messi, Marcelo Tinelli, o Pampita saludaron con honores a Ramiro Ferreri, que desde fines de diciembre ha trabajado en más de 20 eventos VIP en Punta del Este, en donde ya es conocido como uno de los bartenders más famosos de Argentina, en donde celebridades lo convocan para grandes festejos.

A los 13 años, Ramiro lavaba copas en una matiné de Saladillo, su pueblo natal, ubicado a 200 kilómetros de Buenos Aires. Ahí, casi sin querer, empezó una carrera que le depararía sorpresas jamás imaginadas.

A los 15 o 16 años trabajó como mozo. Luego, se fue a vivir a La Plata y se desempeñó en un bar vinculado al ambiente artístico. De adolescente también hizo cursos de teatro. Dijo que eso le ayudó para desenvolverse con distintos tipos de gente.

"Si es sencilla, manejar un lenguaje de pueblo y si es más delicada, manejar otros términos", indicó.

A los 18, Ramiro se fue a vivir a Buenos Aires, en donde trabajó en una barra de tragos de Crobar, una de las discotecas más importantes. Pero nunca hizo un curso de bartender. Siempre fue autodidacta .

Trabajaba casi todos los días: llegó hacerlo en un club de hip hop y hasta en una peluquería que en el fondo tenía un bar. Y lo hacía para mantenerse en una metrópoli que no daba respiro. En el interin, intentó estudiar periodismo, psicología y diseño de indumentaria. Pero no le gustaba porque nunca se sintió buen estudiante. Lo suyo estaba detrás de una barra de tragos.

Un día logró entrar en una empresa de catering que organizaba eventos. Su buen pasaje en ese lugar lo llevó a encargarse de la barra de tragos. Y con la ayuda de los cocineros y camareros, armaron el servicio.

"Yo no sabía la historia del whisky. Yo conocía el paladar infantil. Agarraba frutas y mezclaba. Intentaba generar texturas divertidas y una buena decoración", contó. Y ese estilo permanece hasta hoy.

Poco a poco, los eventos empezaron a darle más importancia a este rubro, lo cual hizo que el presupuesto destinado a este servicio también se incrementara. Su salto a la fama en los grandes eventos se dio cuando el mediocampista de Boca Juniors Fernando Gago y la tenista Gisela Dulko decidieron colocar una barra de tragos en su fiesta de casamiento. "Esa fue la primera vez que dije: algo está pasando", recordó.

Barbara Diez, esposa del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y wedding planner, le dijo que su propuesta era innovadora y que su evolución "no tenía techo". Se desligó entonces de la empresa de catering y fundó su propio emprendimiento. Vestidos de tiradores, con una barra muy luminosa y colorida, y con la amabilidad hacia los invitados como regla número uno, ni él ni sus colaboradores pararon de atender teléfonos, las contrataciones les llovían. Tanto que Mauricio Macri y Juliana Awada contrataron sus servicios y arte para el casamiento en Tandil.

Mauricio Macri se refirió en rueda de prensa a la muerte de argentinos en el atentado de Nueva York. Foto: AFP.
Mauricio Macri. Foto: AFP

En la visita de los Rolling Stones a Buenos Aires, un cliente organizó una fiesta privada con los músicos y Ramiro Ferreri también estuvo a la orden para servir tragos.

Pero su trabajo no solo es nocturno. Prepara desayunos y té. Por ejemplo, fue contratado para el comité de bienvenida de Barack Obama al Centro Cultural Kirchner en 2016 y también estuvo a cargo del té de las primeras damas de ambos países en la Casa Rosada.

En algunos casos el vínculo con las celebridades es mínimo. En el caso de los Stones, "fue muy loco". Recordó que "chocó los cinco" con los integrantes de la banda británica, preparó algunos shots y poco más. En el caso del expresidente estadounidense, su único vínculo fue un apretón de manos.

También ha estado en eventos de fin de año de Marcelo Tinelli y Susana Giménez y tiene un contacto estrecho con Ezequiel "Pocho" Lavezzi, un famoso jugador argentino de fútbol.

Foto: Reuters
Foto: Reuters

Lo de Messi... es una historia aparte. El futbolista había contratado a una serie de proveedores para su casamiento del 30 de junio de 2017. Ferreri era el elegido para los tragos. Durante ocho meses había armado un equipo especial de bartenders y diseñado vajilla para la ocasión. Pero un mes antes de la boda dieron de baja a todos los proveedores bajo el pretexto de que querían algo más sencillo.

Algo similar le sucedió en el casamiento de Carlos Tévez. Como "se lo regalaron" al futbolista de Boca, Ferreri quedó afuera. Por eso, no quería que se repitiera la misma historia. Habló con Lavezzi para que intermedie. Y a las pocas horas, la nueva encargada de la organización le pidió que siguieran en la fiesta. Hubo una reunión en la que pedían cosas opuestas a las que ya tenía Ferreri pensadas. Pero hubo un nuevo encuentro: esta vez con Lionel, Antonella y la organizadora. "Defendí mi laburo y les conté qué quería hacer", recuerda Ferreri. "Hacé lo que vos quieras", le dijo Messi. Y fue un éxito. Al final de la boda, el astro de Barcelona saludó a todos: desde el que lavaba copas hasta el cocinero.

El restaurante de Pico Mónaco tiene tragos de Ramiro Ferreri

El barman Ramiro Ferreri agasajó a los presentes con sus exquisitos tragos, entre ellos, el Priceless Drink.
Foto: Archivo

Juan "Pico" Mónaco cumple su segundo año al frente de Casa Babel, un restaurante ubicado en Manantiales. Lo abrió junto a su socio Panchi Grimaldi.

En ese lugar, su novia, Carolina "Pampita" Ardoahin cena allí con sus amigas. En ese mismo lugar se celebró el cumpleaños de la modelo y Ferreri aportó la mesa de tragos. Allí no trabaja directamente: tiene un equipo de bartenders a quienes orienta. Y los eventos no paran. Desde el 22 de diciembre hasta el lunes pasado, Ramiro Ferreri, de 33 años, lleva realizados 22 eventos.

El año pasado generó en todo el verano 19 reuniones. "Teniendo en cuenta esta temporada, que para el cambio de moneda no es nada bueno, yo creo que el trabajo ha sido inmejorable. Mi servicio no es barato. O sea, no es un servicio de lujo. Pero un uruguayo te pide 30, yo te pido 50. Pero la diferencia está en que el bar es increíble, la vajilla es increíble y somos profesionales del agasajo", aseguró.

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