GENÉTICA

¿Podría la hibernación tratar la obesidad?

Las personas obesas comparten genes similares con los animales en hibernación, pero los animales que duermen todo el invierno no sufren diabetes, cáncer o Alzheimer relacionado con el exceso de peso

Osos pardos. Foto: AFP
Osos pardos. Foto: AFP

Los genes que se encuentran en los osos que hibernan se parecen a los de los humanos obesos, de acuerdo a un estudio publicado en la revista Cell Reports. Este descubrimiento podría conducir a tratamientos de pérdida de peso para humanos.

Investigadores de la Universidad de Utah están buscando un tratamiento genético que permita al cuerpo imitar la hibernación animal. Los científicos esperan que pueda ayudar a mitigar el aumento de peso y evitar enfermedades, especialmente los trastornos metabólicos relacionados con la obesidad.

"Los hibernadores han desarrollado una capacidad increíble para controlar su metabolismo", dijo Christopher Gregg, profesor asociado en el Departamento de Neurología y Anatomía de Utah, en un comunicado.

La secuenciación del genoma en estos animales llevó a los investigadores a descubrir regiones genéticas específicas diseñadas para apagar el apetito y controlar la resistencia a la insulina, que se ubicaban en la misma región que los genes de la obesidad humana.

"Dado que la obesidad y el metabolismo dan forma a los riesgos de tantas enfermedades diferentes, el descubrimiento de estas partes del genoma es una visión realmente emocionante que sienta las bases para muchas nuevas direcciones importantes de investigación", dijo Gregg.

Los científicos han estado perplejos durante mucho tiempo por este misterioso mecanismo de defensa y han estudiado por años a otros hibernadores como ardillas, murciélagos, lémures y erizos.

Durante el verano, estos animales comen todo el día. Este proceso es seguido por un período de sueño en el que no comen ni beben ni alivian los intestinos o la vejiga. Su frecuencia cardíaca cae de 60 latidos por minuto a solo 10 y sus niveles de nitrógeno en la sangre se disparan sin causar un desastre endocrino.

Pero a diferencia de los humanos, que corren el riesgo de desarrollar diabetes, cáncer y Alzheimer como resultado de la obesidad y la inactividad, los animales emergen de su madriguera en su mejor forma.

Gregg y sus colegas en el estudio creen que los hibernadores tienen una "superpotencia biológica" que hace que los genes asociados con la obesidad permanezcan dormidos, lo que hace que sus cuerpos sean menos vulnerables a los efectos de la ociosidad.

"El metabolismo determina los riesgos de muchas enfermedades diferentes, incluida la obesidad, la diabetes tipo 2, el cáncer y la enfermedad de Alzheimer", dice Gregg. "Creemos que comprender las partes del genoma que están vinculadas a la hibernación nos ayudará a aprender a controlar los riesgos de algunas de estas enfermedades importantes", agregó.

Los autores señalan que los hibernadores desarrollan diabetes, pero solo temporalmente. Reanudan la producción de insulina a un ritmo saludable al despertarse en la primavera. Estos animales no solo mantienen su masa muscular durante el invierno, sino que también se fortalecen con el aumento de peso.

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