SUEÑO CUMPLIDO

Graduación con birrete y bandera uruguaya: la historia de tres uruguayos en Miami

Uruguayos festejaron su graduación de la "Clase del 2020" en una universidad en la ciudad de Miami en plena pandemia

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Guillermina, Lawrence y Florencia siempre fueron “los uruguayos de la Clase del 2020”.

A las tradicionales togas y birretes, Guillermina Brum, Lawrence Suárez y María Florencia Cornu decidieron sumarle un símbolo especial: una bandera uruguaya.

Los tres celebraron este mes su graduación de la “Clase del 2020” de la St. Thomas University School of Law (escuela de posgrados), en Miami, Estados Unidos, demostrando de esa forma “el apego que sentimos por el país”, dijo Cornu.

La “Clase del 2020” no la tuvo fácil: ni al principio ni al final. Al poco tiempo de comenzar la carrera se suspendieron las clases por el huracán Irma, aquel que azotó los Cayos de Florida como ciclón de categoría 4 y luego golpeó el suroeste del estado siendo categoría 3 en 2017.

Pero el regreso a clases fue mucho más rápido si se lo compara con su último semestre en la universidad. Luego del spring break (o vacaciones de primavera), el centro de estudios tomó la decisión de cerrar sus puertas por la pandemia por coronavirus.

“Nos movimos hacia lo online con una velocidad impresionante y con una capacidad de adaptación de los profesores que fue increíble”, comentó Cornu.

Pero lo primero que sintió Brum fue una profunda decepción. Vio que se le arrebataba la posibilidad de celebrar la tan esperada graduación en mayo; se tuvo que conformar con un evento por internet.

“Después de haber hecho una carrera –que habilita entrar a la escuela de Derecho–, hacer el examen de ingreso y estudiar durante tantos años para que te digan que no vas a tener graduación fue decepcionante; tantos logros para no tener lo que es el cierre de la carrera”, contó la joven a El País.

Ella y sus compañeros tuvieron que esperar hasta diciembre para lucir la bandera uruguaya con la toga y el birrete en una ceremonia que contó con todos los protocolos de seguridad para evitar aglomeraciones. Ahora Brum dice que está feliz por haber tenido la posibilidad de compartir ese momento con su familia.

Los graduados llegaron a Miami en distintos momentos de su vida. Brum se mudó a Estados Unidos en 2006 cuando recién había terminado la escuela por un traslado del trabajo de su padre. Cornu, quien ya ejercía como abogada en Montevideo, se mudó en 2013. Suárez, en realidad, nació en el estado de Nueva York; es hijo de madre uruguaya y padre cubano pero se mudó a Uruguay cuando tenía 4 años. Regresó a Estados Unidos en 2003 cuando ya había pasado unos años en la Facultad de Ingeniería en la Udelar.

Los tres se reconocieron por los acentos. “Somos poquitos, pero cuando nos encontramos por el mundo nos emocionamos”, comentó Cornu. Suárez recordó que la primera vez que escuchó hablar a Brum supo enseguida que, por lo menos, era del Río de la Plata y la mejor noticia vino cuando precisaron que ambos habían vivido en Montevideo. Pronto se hicieron amigos y siempre les parece gracioso utilizar modismos que confunden a sus otros compañeros. Suárez y Cornu, antes de la pandemia, compartían el mate –Brum no toma porque dice que es “rara”– en los salones donde el cortadito cubano es el rey. Y, por supuesto, entre ellos tienen largas charlas de fútbol.

Desde el principio se identificaron como “los uruguayos” de la “Clase del 2020” de la St. Thomas University School of Law y por eso no dudaron en usar una estola con la bandera nacional en la ceremonia de graduación.

Cornu es desde este año docente de esa misma universidad, por lo que continúa con trabajo y tareas en una modalidad híbrida. “Se extraña la vida de la universidad. Es chica pero muy vibrante, con vida académica y social muy intensa. Se extraña el bullicio; salir al mediodía y ver el patio lleno de gente. Esperamos que pronto podamos volver a la normalidad”, comentó a El País.

Brum trabaja en temas de derecho internacional en red con otras oficinas de Latinoamérica y agradece no haber pedido el empleo durante la pandemia. “Está muy difícil”, contó.

Suárez es padre. Su hija ya tiene su camiseta celeste con el número 9 en la espalda. En enero comenzará una maestría en Regulación Financiera.
“Algunas veces pienso en cuándo llegará el tiempo de volver”, confesó Cornu.

Y siguió: “Y, otras, siento que nunca me fui porque trato de seguir conectada con la gente y con los temas que me importan, aunque este año fue muy duro no poder estar físicamente cerca. Los tres tuvimos caminos diferentes que nos llevaron a encontrarnos en un acento, en un recuerdo en común, en un dicho que nadie más puede entender; ese ‘no sé qué’ que nos hace reconocernos entre multitudes”.

Una pasión en común en cualquier parte.

Cuando se está lejos del país, todo se siente diferente. Así lo entiende Florencia Cornu, quien es hincha de Nacional, pero que recuerda haberse emocionado cuando en el estacionamiento de la universidad vio un día un autoadhesivo de Peñarol en un auto. “Era un firme indicio de que un celeste andaba cerca”, dijo.

Su compañera Guillermina Brum extraña ir al Estadio Centenario. Antes viajaba con más frecuencia a Uruguay porque una hermana vivía acá, pero esta se casó y se mudó para Perú. Así que, entre esto y la pandemia, su familia no ha podido regresar.
“En casa somos hinchas a muerte de Peñarol. Mi padre es el presidente de la Peña de Peñarol en Miami”, contó.

El fútbol siempre acerca a lo uruguayos en el exterior.

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